En la lucha por ser visibilizada, reconocida y por garantizar sus derechos, la comunidad LGBT+ marcó un antes y después no sólo en sus historias, sino en la de todo el mundo.
Daniel Arriaga, Kayleigh Bistrain Alcázar y Viridiana Martínez
Gloria Careaga, psicóloga, feminista, defensora de los derechos humanos y coordinadora de la Fundación Arcoiris, coincide en que la lucha de esta comunidad por su reconocimiento y el de sus derechos humanos nos beneficia a todas las personas.
Esto se debe a la incorporación del concepto de diversidad a la causa de las personas lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, transgénero, travesti e intersexuales, pues reconoce que existen varias maneras de expresar la sexualidad, el género y la cultura, e incluso que no hay una única biología humana.
“La forma en las lebianas y gays somos rompe con los estereotipos de género, que consideraban que el ser mujer o el ser hombre tenía que ser solamente de una determinada manera”.
En términos legislativos, la lucha de la comunidad influyó en la construcción de la Ley para Prevenir y Eliminar la Discriminación, decretada el 11 de junio de 2003 y cuya última modificación ocurrió en mayo de 2022.
Actualmente, entre los motivos que esta ley establece como discriminación están:
- Origen étnico.
- Color de piel.
- Cultura.
- Sexo.
- Género.
- Edad.
- Discapacidades.
- Condición social, económica, de salud física o mental, jurídica.
- Religión.
- Situación migratoria.
- Embarazo.
- Preferencias sexuales.
- Filiación política.
- Antecedentes penales.
Además, esta legislación derivó en la creación del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, el Conapred.
“El Consejo me parece que jugó un papel muy importante destacando a otros sectores (…) Las personas con discapacidad fueron un grupo muy importante en los inicios del Conapred, pero después, con Ricardo Bucio y Alexandra Haas, quienes tuvieron una mirada mucho más amplia, incorporaron otras dimensiones y otros sectores de la población que han estado discriminados.
Por eso la importancia de este tipo de instituciones. Las encuestas que se han hecho desde Conapred sobre discriminación han sido muy importantes para ver dónde tenemos vacíos en términos de derechos.
Desafortunadamente los resultados todavía son muy graves. En general, lo que la población muestra es un rechazo a lo distinto, pero gracias a esas encuestas es que se pueden desarrollar acciones específicas”.
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La expansión de un derecho a otros sectores también es perceptible en el matrimonio igualitario. Para Cristian Andrade, coordinador de la estrategia Integra LGBT+ en refugio Casa Frida, la lucha para que las parejas del mismo sexo puedan casarse y adoptar contribuyó a visibilizar otras formas de relacionarse.
“La lucha de la diversidad sexual ha hecho que, por ejemplo, también haya muchísima más visibilidad y menos discriminación a parejas heterosexuales que son swingers, el poliamor o las relaciones abiertas. (…) Todo eso ha roto con estos esquemas y paradigmas binarios”.
Andrade incluso señala que la propia redacción de la ley del matrimonio igualitario plantea una amplia visión de lo que se entiende por pareja, que rompe con la heteronorma y da cabida a muchas diversidades.
De manera resumida, la legislación define el matrimonio como la «unión libre entre dos personas». Así quedó reconocida en la reforma al Código Civil del Distrit o Federal de diciembre de 2009, aunque tres años antes la Asamblea Legislativa ya había aprobado la Ley de Sociedad de Convivencia, que permitió por primera vez a parejas del mismo sexo casarse.
En otros casos, la comunidad ha luchado hombro a hombro con otros movimientos sociales.
“Esta lucha de los derechos sexuales y reproductivos ha ido de la mano con el movimiento por la legalización y regulación del aborto, con todo el tema del trabajo sexual. Si bien muchas mujeres trans ejercen el trabajo sexual, también muchas mujeres cis lo ejercen”.
La población LGBT+ también ha luchado con personas racializadas, con discapacidad y más recientemente con grupos por los derechos de las infancias y adolescencias.
«Últimamente la comunidad LGBT ha incidido en temas de infancias y adolescencias por el respeto a sus derechos, al libre desarrollo de la personalidad, a su identidad de género, a su expresión de género. Si bien sabemos que hay todo un movimiento específico que defiende los derechos de los niños, niñas y adolescentes, pues también la comunidad ha tenido que abarcar hasta allá».
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Estos avances sociales no son un logro exclusivo de la comunidad. Aunque tienen objetivos y contextos específicos, para Careaga los distintos movimientos sociales coinciden en querer mejorar las condiciones de las personas, por lo que poco a poco han roto las barreras que generan los estereotipos.
“Creo que un principio que tenemos como movimientos sociales, el feminista, LGBT, indígena, afro o las personas con discapacidad, es precisamente la lucha de todos los derec hos para todas las personas”.
“El que nosotros vayamos conquistando derechos va rompiendo estereotipos y deja ver que las personas somos muy diversas, que cada persona es única y que no tendríamos por qué tener miedo a lo diferente, a que una se comporte, piense y actúe de manera diferente”.
Para Cristian Andrade esto se debe a la interseccionalidad, una herramienta de análisis que reconoce que las personas están atravesadas por múltiples y diferentes desigualdades, lo cual permite expandir los alcances de la lucha de la comunidad LGBT.
Condiciones como el sexo, el género, la edad o la etnia son motivo por el que alguien podría formar parte o sentirse identificado con más de un movimiento.
“Muchas de estas luchas por ciertos derechos dentro de la comunidad han repercutido en otros horizontes de lucha y de visibilización y a veces también la comunidad LGBT dice, ‘bueno, ya no es mi lucha, ya tocará a alguien más’.
Pero creo que ahí está lo bonito, que también en este compartir vivencias y compartir luchas está el respeto, es decir, hay luchas que son mías, hay luchas que ya no me tocan”.
Pese a esto, en 1977, casi una década después de los disturbios en Nueva York que dieron origen a la marcha del orgullo, surgieron las primeras campañas conservadoras que buscaban revocar los derechos civiles para esta comunidad.
Actualmente hay países que en lugar de garantizar derechos los restringen, señala Andrade.
“Hay países como Belice y Uganda que están impulsando leyes que criminalizan a las poblaciones LGBT, sus vivencias, expresiones e identidades. Ya no es luchar contra el doctor que no te quiso atender, ahora es luchar contra Estados completos que tienen toda una política de derecha y conservadora y uno tiene que decir, yo existo, por favor no me encarcelen por eso o no me sentencien a muerte”.
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Las personas LGBT también buscan continuar con la conquista de nuevos derechos. Gloria Careaga identifica tres indispensables: salud, educación y trabajo.
“Todavía hoy día vas a un consultorio y te encuentras con un médico, una médica, que no sabe qué es ser una persona trans. Ser persona trans lo asocian con la necesidad de las hormonas para su transición, pero cuáles son las enfermedades, cuáles son padecimientos propios o dónde estamos más vulnerables las lesbianas, las personas trans o los hombres gay.
Los médicos no lo saben. Hay un desconocimiento, una falta de investigación, sobre nosotros, sobre la población LGBT.
Igual pasa con la educación. Todavía el personal docente desafortunadamente no tiene la capacitación necesaria para dar una educación sexual integral y muchas veces cuando se ha introducido (el tema), los docentes reconocen que se saltan esas páginas o incluso cortaron las páginas de los libros para no tocar los temas.
En términos laborales, las corporaciones internacionales han respondido bastante bien generando núcleos de diversidad sexual. Han ido contratando personas LGBT garantizando su desarrollo al interior de sus empresas. Pero esto no ocurre en el sistema público”.
El avance más reciente para la comunidad LGBTI ocurrió el pasado 14 de junio de 2023, cuando el Congreso de Nuevo León modificó su Código Civil para aprobar el matrimonio igualitario, el último estado del país que faltaba por ejercer este derecho.
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