La NOAA de EU alertó sobre 4 a 7 huracanes más intensos para la temporada 2024 en el océano Atlántico, con vientos superiores a las 111 mph.
Fabián Vega
Entre el 1 de julio y el 30 de noviembre de este año se espera ocurran de cuatro a siete huracanes de gran intensidad (categorías 3, 4 o 5 en la escala Saffir Simpson), sobre el Océano Atlántico.
Una temporada que estaría por encima de lo normal (tres huracanes de gran intensidad al año), hasta en un 85 por ciento, de acuerdo con el pronóstico de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA por sus siglas en inglés).
Esta dependencia, alertó que la temporada de huracanes de 2024 traerá consigo vientos cálidos y oleajes más intensos en comparación con años anteriores, debido a la presencia conjunta de otros fenómenos naturales que intensifican la actividad climática sobre el Atlántico, tales como:
- Altas temperaturas.
- El fenómeno de La Niña en el Océano Pacífico.
- Reducción de vientos alisios.
- Diferencias en las velocidades y las direcciones del viento sobre los océanos (cizalladura).
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De acuerdo con la Organización Meteorológica Mundial (WMO), a través de su sitio web, desde 2015 el mundo no ha experimentado una temporada por debajo de lo normal en cuanto a huracanes:
«Han sido ocho años consecutivos de actividad por encima de la media. La última temporada por debajo de lo normal fue en 2015.»
¿Por qué influyen en la formación de huracanes cada vez más intensos?
En conjunto, estos fenómenos tienden a favorecer la formación de tormentas tropicales, las cuales pueden derivar en huracanes más intensos. Sin embargo, la transición entre los fenómenos de El Niño y La Niña también contribuyen con un aumento en la actividad:
«Porque La Niña tiende a disminuir la cizalladura del viento en los trópicos. Al mismo tiempo, el abundante contenido de calor oceánico en el Océano Atlántico tropical y el Mar Caribe crea más energía para alimentar el desarrollo de tormentas.»
«Esta temporada de huracanes también presenta la posibilidad de un monzón de África occidental por encima de lo normal, que puede producir olas del este africanas que siembran algunas de las tormentas atlánticas más fuertes y duraderas. (…)
Los vientos alisios ligeros permiten que los huracanes crezcan en fuerza sin la interrupción de la fuerte cizalladura del viento, y también minimizan el enfriamiento de los océanos.»
El cambio climático también afecta en su formación
A nivel global ,el cambio climático no solo representa un peligro para el nivel del mar en todas las regiones costeras, sino que eleva las temperaturas promedio de los océanos a nivel mundial, e incrementa el riesgo de la formación de marejadas ciclónicas.
Por lo que la huella humana también supone una gran influencia en el potencial de daño que puede o no alcanzar un huracán determinado. Como los ya nombrados para esta temporada:
De acuerdo con Ko Barrett, vicesecretario general de la WMO, el impacto de un huracán sobre un país no solo se traduce en el desastre que deja detrás de si, sino en su influencia a nivel socioeconómico:
«Basta con que un huracán toque tierra para hacer retroceder años de desarrollo socioeconómico. Por ejemplo, el huracán María en 2017 le costó a Dominica el 800% de su Producto Interno Bruto. Las alertas tempranas de la comunidad de la OMM y la mejora de la gestión del riesgo de desastres han reducido drásticamente las muertes, pero los pequeños Estados insulares en desarrollo del Caribe siguen sufriendo de manera desproporcionada.»
Atención: La @NOAA predice que la temporada de huracanes del 2024 en el Atlántico será 85% probable de ser encima de lo normal - la mayor confianza que han tenido para una perspectiva de temporada por encima de lo normal. https://t.co/oXOk9rI2eN pic.twitter.com/O5YnBo94sb
— National Weather Service (@NWS) May 23, 2024







