El abanico de posibilidades para el futuro de las niñas cada vez es más amplio, pero sigue trazado por adultos que deciden por ellas.
Escucha este especial con producción de Adria Aceves.
Jennifer Olvera
En 2011, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 11 de octubre Día Internacional de la Niña para reconocer sus derechos y los retos a los que se enfrentan en todo el mundo.
El organismo afirma que la generación actual de niñas sufre de manera desproporcionada las consecuencias de la crisis mundial del clima, de los conflictos, de la pobreza y también del retroceso en materia de derechos humanos e igualdad de género.
Asimismo, asegura que el mundo no alcanzará la igualdad de género en 2030. De hecho, al ritmo actual, calcula que tendrán que pasar:
- 300 años para acabar con el matrimonio infantil.
- 286 años para subsanar lagunas de protección jurídica y eliminar leyes discriminatorias.
- 140 años para que las mujeres estén representadas en pie de igualdad en puestos de poder y liderazgo en el lugar de trabajo.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) 2023, elaborada por el Inegi, en México hay 12.7 millones de niñas, el 49% de la población infantil. En el mundo, mujeres y niñas constituyen la mitad de la población.
A muchas de ellas, afirma la Asamblea General de las Naciones Unidas, todavía les niegan sus derechos y limitan su futuro. En ese sentido, la UNESCO estableció que este año el Día Internacional de la Niña esté enfocado en su visión de futuro.
“Ser dentista. Abogada. Cantante. O ser chef. No tener que correr ningún riesgo. Poder salir sintiéndome segura a la calle. Que no haya problemas del cual preocuparte; económicos, ecológicos, mundiales. Que todo sea justo para los demás. Y para nosotras. Que no me tengo que preocupar tanto por pagar impuestos. Tener alguien que me cuide y me proteja. Tener a mi mamá más cerca de lo normal”.
-Pia y Miranda, 11 años.
“Maestra, para enseñarles a los niños que no saben, porque a veces me gusta lo que mi maestra dice o hace por nosotros. A veces pienso no tener hijos, no tener novio”.
-Aisha, 9 años.
“Ser una peleadora de artes mixtas en la UFC. La música, las artes marciales mixtas, los idiomas y el ciclismo. Poder tener aventuras y divertirme con mi familia. Sentirme firme en lo que estoy haciendo y tener mucha confianza en lo que hago, como pasar obstáculos, seguir adelante y nunca ir hacia atrás. Que alguien esté ahí para apoyarlas, que diga: ‘Lo vas a lograr, lo lograste, tú puedes’”.
-Romina, 6 años.
Ser madre y esposa ya no es el único futuro para las niñas
Beatriz Alcubierre Moya, directora del Centro Interdisciplinario de Investigación en Humanidades (CIIHu) de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos y especialista en Historia de la Infancia, afirma que el futuro que les depara a las niñas se ha transformado.
“Es verdad que está cambiando esa perspectiva, que históricamente el futuro que deparaba a las niñas era el hogar, básicamente. Se tenían que casar, tener hijos. Y su papel pasaba de ser hijas a ser esposas y madres. Hasta ahí llegaba la prospectiva de las niñas. Ahora eso está cambiando”.
Alcubierre Moya asegura que a nivel legislativo ha habido muchos avances y destaca que la representación de las mujeres en la esfera política es cada vez mayor.
“Por supuesto que esto es muy alentador en muchos sentidos, por lo menos en términos del discurso, de la normalización del tipo de liderazgo que puede ejercer una mujer y el tipo de logros profesionales, académicos, de todo tipo que puede ejercer una mujer ya lo estamos viendo. Eso sí va a repercutir en cómo las niñas se imaginan que puede ser su futuro cuando ven a mujeres en estos cargos. Vamos a recoger los resultados de eso en algunos años cuando las niñas que vieron una toma de protesta con una mujer tengan edad para tomar decisiones”.
Sin embargo, sostiene, los avances en la materia siguen siendo limitados.
“Y que, sobre todo, son nada más extensivos a una parte de la población que es privilegiada, de niñas que pueden formarse educativamente, que tienen una cierta posición económica y de aprendizaje que les permite eventualmente aspirar a estos cargos, pero todavía hay un rezago muy importante en general.
A pesar de que estamos haciendo un esfuerzo muy grande en términos de sociedad de cambiar esta perspectiva del futuro de las niñas, todavía hay muchísimas niñas que sus accesos a la educación están limitados, que desde chicas se les dice qué tipo de carreras o profesiones podrían estar a su alcance. Muchas niñas que se plantean llegar en el futuro a la universidad lo hacen. Sin embargo, a la hora de que esto se traduce en trabajos, en expectativas profesionales, vemos que los puestos más importantes siguen estando en manos de hombres”.
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Según la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH), del Inegi, solo el 44.1% de las mujeres en México de 3 a 29 años está afiliada a alguna institución de salud.
Además, alrededor de 2 millones de niñas no asisten a la escuela. Y solo 36% de puestos directivos son ocupados por mujeres.
Uno de los objetivos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, de la ONU, es lograr igualdad de género. El plan es hacerlo a través de la erradicación de todas las formas de discriminación y violencia contra mujeres y niñas tanto en el ámbito público como en el privado. También contempla asegurar la participación plena y efectiva de las mujeres en todos los niveles de toma de decisiones en la vida política, económica y pública.
A nivel nacional, el Programa Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes 2021-2024 (PRONAPINNA 2021-2024) contiene las acciones prioritarias del gobierno federal en la materia:
Garantizar el pleno ejercicio, respeto, protección y promoción de los derechos humanos relacionados con la supervivencia y con el desarrollo, como el acceso a la protección de la salud, a la seguridad social, a la educación y a una vivienda digna; proteger los derechos de niñas, niños y adolescentes que han sido víctimas de delitos, y generar un cambio cultural en el que se les coloque al centro del diseño y ejecución de las acciones necesarias para la protección de sus derechos humanos.
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Para Beatriz Alcubierre Moya, la asociación de la idea de futuro con la de infancia, si bien es relevante, también es una de las violencias que históricamente se han ejercido en contra de esta población.
“Sería muy importante que empezáramos a no asociar tan directamente la idea de infancia con la idea de futuridad porque justamente esa es una de las formas de violencia que se ha ejercido contra la infancia históricamente, y es el hecho de que no importa tanto la experiencia de vida que estén teniendo en este momento en tanto que parece que se está invirtiendo en un futuro mejor, en un proyecto de futuro que no trazaron ellos, sino que han trazado los adultos y que tiene que ver con expectativas del mundo de los adultos, que no necesariamente coinciden con las expectativas que tienen las niñas sobre su propia vida. Los niños y las niñas están infantilizados en el sentido en que están silenciados y se toman decisiones por ellos. Tenemos que darle oídos a esa voz”.
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