Las y los consumidores buscan en supermercados la canasta básica a precios bajos establecidos en el PACIC.
Natalia Matamoros
Aunque el Paquete Contra la Inflación y la Carestía (PACIC) establece que la canasta básica de 24 productos debe costar 910 pesos, en la práctica este monto resulta difícil de alcanzar para muchas familias. El acuerdo, impulsado por el gobierno en coordinación con productores y comercios para contener la inflación, no siempre se refleja en los precios que enfrentan los consumidores día a día.
Quienes hacen las compras señalan que, para acercarse a ese costo, deben recorrer distintos supermercados y comparar precios, ya que los productos varían considerablemente entre establecimientos. En muchos casos, especialmente en alimentos frescos, los precios superan lo previsto, lo que obliga a ajustar la lista o reducir cantidades.
Consumidores buscan alternativas para ahorrar
Ese es el caso de Guadalupe Ávalos. Confiesa que anteriormente con 910 pesos se llevaba hasta 15 o 17 productos de la canasta básica para tres personas que integran su núcleo familiar. Ahora solo se lleva 10 y se ha visto en la obligación de reducir las cantidades de algunas verduras. Por ejemplo, el jitomate. A veces ha tenido que reemplazarlo por pasta o puré de tomate que resulta ser una opción más económica.
Mientras tomaba productos de los anaqueles Alberto Gil asegura que los 910 pesos establecidos en el PACIC no alcanzan para cubrir las necesidades de su familia de seis integrantes, ya que con ese presupuesto apenas puede adquirir unos cuantos productos básicos.
Su caso refleja la brecha entre el precio acordado, pensado para una familia promedio de cuatro personas, y la realidad de muchos hogares mexicanos .
Alberto ha tenido que ajustar la lista a su presupuesto y eso implica comprar menos e ingeniárselas para rendir la comida e inventar platillos con ingredientes más económicos.
Alternativa accesible
Cecilia Flores, por su parte, tiene una percepción distinta. Considera que sí existen opciones para adquirir la mayoría de los productos de la canasta básica a precios más accesibles, pero señala que muchas personas, por comodidad, optan por hacer sus compras en supermercados convencionales donde los costos suelen ser más elevados.
Afirma que una alternativa poco aprovechada son las tiendas del ISSSTE, como SUPERISSSTE, que se han incorporado al PACIC y ofrecen paquetes completos incluso por debajo de los 910 pesos establecidos. Para ella, el problema no es sólo el precio, sino también los hábitos de consumo y la falta de información sobre opciones más económicas.
En algunos rubros el ahorro en este tipo de establecimientos es significativo. Por ejemplo, el litro de aceite en el SUPERISSSTE se ubica en 36 pesos, mientras que en un supermercado convencional está en 43 pesos. La leche más económica se puede conseguir hasta en 19 pesos, mientras en un supermercado la más barata no baja de 22 pesos.
La brecha en el costo papel higiénico también es amplia, pues en la tienda del ISSSTE el paquete de cuatro rollos cuesta 12.50 pesos, mientras que en los negocios su precio se ubica entre 24 y 26.50. El tomate también registra una baja considerable, se consigue hasta en 20 pesos, cuando en otros negocios su valor se cotiza entre 50 y 70 pesos el kilo.
El precio de las verduras se ha incrementado
El alza del jitomate se lo atribuyen a la sequía, pero esta verdura, esencial en la dieta de los mexicanos no es la única que ha subido. También el calabacín ha aumentado, entre otros productos, de acuerdo con María Hernández.
Así, entre ajustes, sustituciones y recorridos para comparar costos, el consumo cotidiano se convierte en una estrategia de supervivencia. Como muestran los testimonios, más que una cifra fija, la canasta revela una economía donde las brechas siguen siendo amplias.
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