Los grupos delictivos como el CJNG o el Cártel de Sinaloa usan plataformas como TikTok para reclutar jóvenes asegurando lujos y dinero.
Escucha el especial con producción de José Luis Plascencia.
Hazel Zamora
Con la promesa de empleos que aseguran hospedaje, pagos y entrenamiento —acompañados de emojis, música norteña, corridos tumbados o hip-hop— grupos criminales como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cártel de Sinaloa buscan atraer a jóvenes a sus filas.
Un estudio del «Seminario sobre Violencia y Paz» de El Colegio de México (Colmex) reveló cómo las redes sociodigitales, especialmente TikTok, son utilizadas por estas organizaciones para reclutar a menores de edad. El análisis de 100 cuentas activas mostró cómo los cárteles crean una identidad a través de hashtags, audios virales y contenido visual que promueve empleos falsos para:
- Reclutamiento.
- Propaganda delictiva.
- Venta de armas.
- Trata de personas.
Alejandra Arias, integrante del equipo de investigación, explicó a IMER Noticias que TikTok es una plataforma ideal para estos fines, ya que, es popular entre las juventudes y carece de una regulación efectiva:
«Siendo una plataforma que está de moda y también lo utilizan gran parte de la población joven, es una oportunidad para diferentes grupos, entre de ellos los delictivos».
El estudio «Nuevas Fronteras en el Reclutamiento Digital» surgió tras reportes periodísticos y la información oficial sobre el hallazgo del Rancho Izaguirre en Teuchitlán, Jalisco, un presunto centro de adiestramiento del CJNG.
En su informe sobre el caso Teuchitlán, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, señaló que identificaron al menos 39 cuentas de reclutamiento en distintas plataformas sociodigitales.
¿Cuál es el contenido de las cuentas?
En el caso de la investigación del Colmex, de las 100 cuentas que analizaron de TikTok, el 47% realizaban actividades de reclutamiento explícito y otro 31% difundió propaganda criminal. El CJNG dominó con el 54% de los perfiles que investigaron.
La investigadora explicó que el contenido de estas cuentas suelen mostrar autos de lujo, ropa de marca, joyas, fajos de billetes y frases que exaltan la vida criminal:
«Algunos también van acompañados de ciertos mensajes, por ejemplo, de que quizás no sean buenos en la escuela, sin embargo, que van a salir adelante. O si también no tienes dinero, que lo importante es tener recursos para las familias».
El reclutamiento dirigido a mujeres sigue otra ruta: muchas cuentas eran manejadas por mujeres que ofrecían apoyos a «madres solteras y estudiantes«. De acuerdo con Alejandra, el objetivo es atraer a mujeres sin empleo remunerado, dedicadas al hogar y en situación de vulnerabilidad.
Te podría interesar: Tráfico de armas desde EU: El vínculo con el alza de homicidios en México
El lenguaje criminal en TikTok
Las facciones criminales desarrollaron una identidad y lenguaje propio en TikTok. Lo hacen a través de emojis, hashtags y música que codifican sus mensajes. Por ejemplo, usan el emoji de pizza para formar la palabra «chapizza«, una referencia al grupo liderado por Joaquín «El Chapo» Guzmán, del Cártel de Sinaloa.
El CJNG emplea el emoji del gallo para referirse a Nemesio Oseguera, alias «El Mencho», también conocido como «El señor de los gallos«.
Otros símbolos frecuentes incluyen emoticones del ninja, el casco militar, el diablo, el ogro japonés Namahage y el ojo turco. Todos estos acompañan etiquetas como:
- #4Letras
- #Mencho
- #TrabajoParaLaMañana
- #Belicones
- #GenteDelMayoZambada
La música también juega un papel central. Las publicaciones suelen estar acompañadas de géneros como norteño, corridos tradicionales, corridos tumbados y hip-hop, con letras que glorifican el crimen organizado. Figuran artistas y grupos populares como Edén Muñoz, El Komander, Fuerza Regida, Los Tucanes de Tijuana y Peso Pluma.
A pesar de ello, Alejandra Arias explicó por qué las propuestas que pretenden prohibir los narcocorridos están destinadas al fracaso:
«En las mismas redes como TikTok dicen que no importa que desaparezcan porque van a haber otro tipo de géneros que hablen sobre este tipo de vida. Ese tipo de canciones y géneros musicales existen porque hay una realidad que lo refleja.
Obviamente se retroalimenta porque es una cuestión cultural, se reproducen estos patrones culturales. Sin embargo, la prohibición por sí sola no es una solución. Tendría que ir acompañada de estar escuchando a los jóvenes y hablar con ellos directamente, regulando con un mayor cuidado todas las plataformas digitales».
La investigadora propuso reflexionar sobre los factores de vulnerabilidad en los que se encuentran las juventudes mexicanas y qué las orillan a acercarse a este tipo de ofertas. Finalmente, invitó a cuestionarse de qué manera la sociedad, las plataformas digitales y el Estado pueden prevenir estos riesgos.
Te recomendamos:





