A 100 años de la muerte de uno de los intelectuales más rebeldes del siglo XX de México, IMER Noticias recuerda quién fue Ricardo Flores Magón y cuál es su legado.
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Elia Baltazar
Ricardo Flores Magón, precursor de la revolución mexicana, fundador del Partido Liberal y el periódico Regeneración, pisó la cárcel una y otra vez por su ideología anarquista e ideales radicales.
El 21 de noviembre de 1922, la cárcel de Leavenworth, Estados Unidos, lo vio morir entre sus paredes. Pese a ser preso político, los detectives de aquel país no ocultaron ni demeritaron la capacidad intelectual de Ricardo y su talento. Así lo recuerda un detective de la agencia de investigación estadounidense Pinkerton.
Detective: Alto: 5 pies, 8 pulgadas. Cuerpo: es bastante gordo. Peso: aproximadamente 225 libras. Color de ojos: muy negros. De pelo: negro rizado. Color de la tez: trigueño oscuro.
Entrevistador: ¿Fuma?
Detective: Es un gran fumador de cigarros.
Entrevistador: ¿Habla mucho?
Detective: Es más bien serio, pero tiene facilidad para hablar y se expresa con elegancia.
Entrevistador: ¿Habla inglés?
Detective: Muy poco.
Entrevistador: ¿Tiene mucho pelo?
Detective: Bastante
Entrevistador: ¿Qué edad tiene?
Detective: Representa como 44 años.
Entrevistador: ¿Es casado?
Detective: No.
Entrevistador: ¿Qué otras cosas puede usted decirme sobre el señor Magón?
Detective: Que es un periodista muy inteligente, trabajador; activo, ordenado, que nunca se emborracha, que escribe muy bien a máquina, que se hace respetar de las personas que le acompañan; que tiene un carácter muy resuelto y enérgico y que está fanatizado por le causa que persigue, con ese fanatismo brutal y peligroso que tienen los anarquistas.
No sobreviviré a mi cautiverio, pues ya estoy viejo; pero cuando muera, mis amigos quizá inscriban en mi tumba: “Aquí yace un soñador”, y mis enemigos: “Aquí yace un loco”. Pero no habrá nadie que se atreva a estampar esta inscripción: “Aquí yace un cobarde y traidor a sus ideas”. Ricardo Flores Magón.
La causa de su muerte
Sobre su muerte, hay dos versiones. Una que la atribuye a causas naturales, por una afección cardiaca no detectada, combinada con otras enfermedades como la diabetes y la tuberculosis.
La otra, en cambio, apunta hacia un celador de la prisión, que lo estranguló por encargo de la agencia Pinkerton, que era algo así como la CIA de la época.
Cuentan que poco después, el celador también fue asesinado en aquella cárcel a la que Flores Magón había sido trasladado desde la isla McNeil, donde estaba preso desde 1918.
Flores Magón había sido acusado en Estados Unidos por los delitos de sedición y de violación a las leyes de neutralidad, luego de escribir y publicar su Manifiesto a los anarquistas del mundo y a los trabajadores en general, de la mano de su compañero de lucha y celda Librado Barrera.
Tampoco le gustaban al gobierno estadunidense que Flores Magón escribiera en su contra, dice Javier Garcíadiego, investigador de El Colegio de México.
“Se hizo un anarquista internacionalista, muy preocupado por la Primera Guerra Mundial, porque decía que era una guerra de ricos, que no beneficiaba a los trabajadores, a las masa. Entonces hizo planteamientos muy duros contra la beligerancia, contra la participación de Estados Unidos en la guerra y eso fue lo que lo llevó a los últimos encarcelamientos”.
La investigadora Guadalupe Villa, del Instituto Mora, recuerda que incluso tuvo la oportunidad de salir de la cárcel, indultado por el gobierno de Estados Unidos.
«¡Imagínense nada más a un anarquista obedeciendo a un presidente, diciendo: ‘Me tengo que arrepentir de lo que he hecho…! Claro que no, yo no me arrepiento para nada’. Y pues obviamente no le dieron el indulto.”
“Regeneración”
Nacido el 16 de septiembre de 1873, en San Antonio Eloxochitlán, Oaxaca, Flores Magón provino de una familia de liberales radicales del siglo 19, dice el investigador Enrique Alberto Flores Esquivel.
Su madre, Margarita Magón, y su padre, Teodoro Flores, se habían conocido entre balas, durante la defensa de Puebla, frente al acecho del ejército francés.
Pasó la infancia en su estado natal, pero a sus 8 años la familia se mudó a la Ciudad de México. En la capital del país estudió en la Escuela Nacional Preparatoria y cursó tres años en la Escuela Nacional de Jurisprudencia. Tenía 20 años cuando fue detenido por primera vez, por protestar frente a Palacio Nacional contra la segunda de las 6 reelecciones de de Porfirio Díaz.
Contra el dictador, Flores Magón empuñó su pluma. Primero desde el periódico El Demócrata, que tuvo una breve vida, y luego en su Regeneración, que fundó en 1900.
“Armando Bartra decía que Regeneración era el verdadero organizador de la conciencia. Y esto a nivel muy básico, el periódico era leído en fábricas, en los talleres , en los campos y la gente lo leía en voz alta, se organizaba en torno de la lectura, cuando la lectura en voz alta era mucho más común en esos ámbitos. Era un elemento organizador”.
Enrique Alberto Flores Esquivel, investigador del Instituto de Investigaciones Filológicas y profesor en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, nos hace revirar hacia el libro La oveja negra, de Armando Bartra, en el que afirma que el nacimiento de Regeneración es un acto político decisivo, que une su destino a la suerte misma de Flores Magón.
“Regeneración es algo más que un vehículo para difundir el pensamiento magonista, Regeneración es el magonismo”, afirma Bartra en su ensayo. Y agrega: “será el contenido de sus artículos lo que los lleve a la cárcel una y otra vez”.
El nacimiento de Regeneración coincidió con la convocatoria a formar el Partido Liberal Mexicano, en San Luis Potosí. A este se sumó y alimentó Flores Magón con sus ideas, que sirvieron como basamento de su programa político, el más ambicioso y logrado de la Revolución, de acuerdo con la investigadora Guadalupe Villa.
“El programa del Partido Liberal Mexicano es uno de los manifiestos más completos, es una radiografía fenomenal de todo lo que está pasando en el país; él no deja absolutamente nada sin analizar, por eso es muy interesante”.
El programa del Partido Liberal Mexicano, publicado en 1906 con Flores Magón ya en el exilio, anticipó las demandas que después hizo suyas la Revolución de 1910, y muchas de las cuales se convirtieron en preceptos constitucionales en 1917. Regeneración publicó el programa con un sobre tiro de 250 mil ejemplares
El investigador Flores Esquivel dice:
“Fue en torno de este periódico que se realizó el programa más importante, el programa del Partido Liberal Mexicano, un programa surgido de abajo hacia arriba. Ya entonces los magonistas eran mucho más radicales de lo que dejaban ver, pero formaron el programa más coherente de la Revolución”.
Precursor de la Revolución mexicana y algo más
El Partido Liberal Mexicano quiso consolidarse por la vía legal, pero el gobierno de Porfirio Díaz lo atacó por todos los frentes.
A la persecución política de sus militantes se sumó el asedio constante a Regeneración y otros periódicos liberales. También asesinatos y encarcelamientos.
En un periodo de solo tres años, Flores Magón fue encarcelado tres veces, por sus ácidas críticas al régimen de Díaz, dice el investigador Garciadiego.
“Fue el crítico más sagaz, el crítico más completo, más riguroso y constante de los últimos años de Porfirio Díaz: de 1900 a 1910”.
Al salir por tercera ocasión de la prisión de Belén, en 1904, Flores Magón partió hacia el exilio.
Ya en Estados Unidos, desde Texas, publicó en 1906 una circular en la que llamaba al pueblo mexicano a tomar las armas para derrocar a Díaz.
Sólo escucharon su llamado unos cuantos grupos del norte, que fueron fácil y rápidamente aplastados por los ejércitos de Díaz.
En 1908, incita desde la cárcel otro levantamiento, antecedido por las huelgas en Cananea y Río Blanco, que los magonistas habían encabezado.
La insurrección de aquel año incluyó ataques a las poblaciones de Viescas y Jiménez, en Coahuila, y de Palomas, en Chihuahua. Los magonistas fracasaron de nuevo.
Pero la pólvora ya estaba esparcida y la mecha terminó de encender con el levantamiento anti releccionista de Francisco I. Madero.
Por eso la historia coloca a Flores Magón como EL PRECURSOR de la Revolución mexicana. Pero su estatura apunta más alto, afirma el investigador Flores Esquivel.
“Está lejos de toda la galería de héroes oficiales y sobre todo en relación con los caudillos. Sobre todo porque es muy distante su posición, su actividad, su reflexión a la de esa historia oficial… Rompe no sólo con los marcos de la historia oficial, sino de la propia historia de la izquierda… Su trayectoria y de la gente que compartió su actividad política tiene que ver sobre todo con el anarquismo en su época más madura y esta era una tradición bastante sepultada hasta hace algún tiempo”.
El anarquista
Para 1908, el Partido Liberal Mexicano ya estaba dividido. Un ala se había acercado a Madero, mientras el exiliado Flores Magón encabezaba una nueva dirección: la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano, más radical en sus postulados, que incluso publicó su propio programa.
Su intención ya no solo era el derrocamiento de Díaz, sino lograr la transformación revolucionaria del Estado mexicano, escribe Bartra en La oveja negra.
En su exilio, Flores Mangón y sus seguidores además fortalecieron lazos con anarquistas y socialistas de Estados Unidos.
Podemos decir que él es la figura más prominente del anarquismo en México, pero el suyo era un anarquismo peculiar, dice la investigadora Guadalupe Villa.
“Su anarquismo era un tanto peculiar porque él no quería decir que era anarquista, ese es el problema… Es decir: cuando él se va a Estados Unidos, va a encontrar apoyo de obreros mexicanos que trabajaban allá, también de camaradas de varios sindicatos y del Partido Socialista. Entonces él dice: nadie debe saber que somos anarquistas para que no se espanten, pero somos anarquistas”.
Además, señala una contradicción que considera importante.
“Si el anarquismo habla de tomar las armas, Ricardo nunca tomó las armas y esa era una de las críticas muy profundas que le hacían…”
Flores Esquivel opina diferente:
“Su pensamiento y su acción es bastante heterodoxa dentro del propio anarquismo, hay pocos anarquistas que hayan formado partidos políticos. Es un pensamiento bastante original, es un gran intelectual, un gran pensador, y no solo un activista”.
El distanciamiento con Madero
En la biografía de Flores Magón hay un antes y un después, a partir de 1908 y de manera más concreta, a partir de 1910, dice Garciadiego.
“Se hace muy crítico de Madero, dice que su lucha armada no tiene sentido, que era sustituir un poder oligárquico por otro poder oligárquico, es muy grosero con Madero, le llega a llamar enano.”
Flores Magón era muy visceral en sus filias y sus fobias, afirma la investigadora Guadalupe Villa. Y si bien Madero entendía la importancia del movimiento liberal y del magonismo, había entre los dos grandes desacuerdos.
“Incluso Madero intentó acercarse a Ricardo y proponerle la fórmula como candidatos a la presidencia y la vicepresidencia, cosa que desde luego rechazó Ricardo, porque él decía: nosotros no estamos buscando el poder y no le parece para nada la revolución de Madero porque dice que es una revolución personalista; es quitar a un dictador –decía él– para poner a otro”.
Otra fue la historia de los magonistas con el movimiento de Emiliano Zapata, afirma Flores Esquivel. Precisamente Zapata tomó el grito de “Tierra y Libertad” del joven magonista Praxedis Guerrero, muerto en combate en Janos, Chihuahua, en 1910.
El mismo Flores Magón lo relató en un artículo publicado en Regeneración, el 30 de diciembre de 1911.
“El vínculo del zapatismo con el magonismo es muy importante, son los más afines en el movimiento revolucionario, hay muchos puentes entre ellos, al grado de ponerse en contra de los batallones rojos, que en principio eran anarquistas, pero que se enfrentaron a los zapatistas. Magón y su grupo se pusieron de lado de los zapatistas, todas las reivindicaciones zapatistas tienen mucha afinidad con las de los anarquistas mexicanos”.
El derecho a disentir
Entre Flores Magón y la Revolución mexicana se abrió una distancia cada vez más amplia en la medida que avanzaba el movimiento armado y ganaban terrenos las demandas revolucionarias, dice Garciadiego.
“Yo diría que es precursor, o sea se adelantó. Sus planteamientos son los más completos: en materia obrera, en materia agraria, en materia política, en materia diplomática, en materia eclesiástica, en materia educativa. Todo lo revisó. Sin embargo, lo empezaron a poner en práctica Madero, Carranza, la Constitución del 17…”.
Su divorcio de la Revolución mexicana la compensó con una más intensa actividad intelectual y literaria, como autor de cuentos, fábulas y dos obras teatrales: Tierra y Libertad y Verdugos y Víctimas, dice Enrique Alberto Flores Esquivel.
Fue congruente con su ideología anarquista, hasta el último día de su vida, y por ello es sin duda un personaje mítico, emblemático, icónico, dice Garciadiego.
“Lo que hay que destacar de Flores Magón es el compromiso con lo público, la lealtad a los principios y sí, reconocer que pasó de ser un liberal, crítico del porfiriato, a ser un anarquista en donde ya la problemática mexicana pasó a segundo plano”.
Para Flores Esquivel, Ricardo Flores Magón ilustra como pocos personajes de la historia el derecho a disentir de la manera más radical.
“Responde a un espíritu de época, anticapitalista, revolucionario, pero libertario en el sentido auténtico de la palabra, de un socialismo libertario, de soñar y de ir creando un mundo distinto a este que padecemos”.
“Mi conciencia está tranquila, porque sabe que bajo mi vestidura de convicto late un corazón honrado. Yo pudiera ser puesto en libertad tan sólo con firmar una petición de perdón, pero no lo haré porque es mi honor como luchador por la libertad, mi honor como defensor del pobre y del desheredado, vigorizado durante 30 años de lucha por la justicia para todos, el que está en peligro… No renunciaré al ideal, venga lo que venga”.
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