Para erradicar la pobreza y la desigualdad de ingresos, la CEPAL recalcó que es importante fortalecer la protección social no contributiva.
Escucha la entrevista con Alberto Arenas, director de Desarrollo Social de la CEPAL.
IMER Noticias
La tasa de pobreza regional, que aumentó con la pandemia, se redujo a un nivel similar al del 2014. En 2023, alcanzó la cifra más baja registrada, pero la desigualdad de ingresos se mantiene alta. Por ello, Alberto Arenas, director de Desarrollo Social de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), indicó para la Primera Emisión de IMER Noticias con Alberto Nájar, que lo importante es avanzar en el desarrollo social inclusivo:
«La pobreza disminuyó en América Latina en promedio un 28.8% en 2022 y un 27.3% en 2023, es decir, 1.5 puntos porcentuales. Dos precisiones, este es la cifra más baja pero se trata aún de 172 millones de personas en la región que no cuentan con los ingresos suficientes para cubrir sus necesidades elementales».
Adicionalmente, la pobreza extrema disminuyó. Sin embargo, está en un nivel de 10.6% en 2023, lo que representa a 66 millones de personas que viven en esta situación. El dato más bajo fue en 2014, con un 7.7%.
Importancia de brindar la protección social
Arenas señaló que Latinoamericana tiene el récord de mayor porcentaje de desigualdad de ingresos desde hace 30 años. Así, la CEPAL planteó el objetivo de fortalecer la protección social en la región garantizando distintas características que ayuden a cerrar las brechas del desarrollo social:
«Lo que está ocurriendo es que hay un momento de transformaciones productivas, tecnológicas, climáticas, demográficas, digitales, que hacen que exista una estructura de riesgo de reconfiguración y, por tanto, el fortalecimiento de los sistemas de protección social que deben ser de acceso universal e integrales en términos de que tengan una oferta que se haga cargo de las demandas de la población».
Además, la protección social debe ser sostenible para cumplir sus compromisos de cobertura y suficiencia en las prestaciones para hacerse cargo de ésta y próximas generaciones. Y, resiliente, para adaptarse a los cambios sociales o políticos que surjan.
La protección social no contributiva es un conjunto de programas que brindan prestaciones económicas a personas en situación de vulnerabilidad o pobreza.
De acuerdo con el director de Desarrollo Social de la @cepal_onu, fortalecer los sistemas de protección social podría tener impactos significativos en la reducción de la pobreza, las diversas causas de la desigualdad y los bajos niveles de cohesión social.
— IMER Noticias (@IMER_Noticias) November 19, 2024
Aseguró que este tipo de protección es fundamental en los hogares de menores ingresos, dado que 1 de cada 2 de familias accede a la protección social por esta vía. Esto quiere decir que las políticas de transferencias monetarias o en especie (como la alimentación escolar) y los programas de inclusión laboral son clave para vincular a las personas con los servicios sociales y avanzar en la erradicación de la pobreza y la reducción de la desigualdad.
Para ejemplificar su punto, expresó que en México podría haber avances gracias al programa social de Pensión para el Bienestar para personas adulta mayores. El 50% de los mexicanos y mexicanas de 65 años y más ya están protegidos por este sistema.
En 2022, alcanzaron el 100% de la cobertura. Así, la pobreza en la vejez entre 2018 (28%) y 2022 (17%) disminuyó un 11% por la acción del Estado de generar una política publica para proteger los ingresos de la población vulnerable del país.
Finalmente, el director de Desarrollo Social mencionó que la crisis del desarrollo económico nace de tres trampas:
- Muy bajo crecimiento económico.
- Altas tasas de desigualdad.
- Baja capacidad institucional para resolver los desafíos del desarrollo.
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