El presidente López Obrador dejó pendiente el reconocimiento de México a la nueva presidenta, Dina Boluarte.
Adriana Esthela Flores
Al lamentar la destitución y detención de Pedro Castillo Terrones, el presidente Andrés Manuel López Obrador reveló que el exmandatario destituido de Perú le solicitó asilo en la Embajada de México en Lima.
Luego de insistir en que, desde que inició su gobierno, el exdirigente peruano fue víctima de acoso por parte de sus adversarios, López Obrador detalló la forma en que instruyó al canciller, Marcelo Ebrard, para que le ordenara al embajador en Perú, Pablo Monroy Conesa, abrirle las puertas de la sede diplomática.
“Habló aquí a la oficina para que me avisaran que iba hacia la embajada, pero seguramente ya tenían intervenido su teléfono, y que iba a solicitar el asilo, qué si le abrían la puerta de la embajada, que se abriera la puerta de la embajada con apego a nuestra tradición de asilo, pero al poco tiempo tomaron la embajada con policías y también con ciudadanos, y él creo que ya ni siquiera puedo salir, ya lo detuvieron de inmediato”.
López Obrador negó que México vaya a romper relaciones diplomáticas con Perú y dijo que la Secretaría de Relaciones Exteriores resolverá, en próximos días, sobre el reconocimiento oficial a la presidenta Dina Boluarte.
Señaló que no hay condiciones para que México entregue a Perú la presidencia protémpore de la Cumbre de la Alianza del Pacífico, por lo que se consultará a los gobiernos de Chile y Colombia sobre las alternativas a seguir, como mantener la responsabilidad diplomática o cambiar de país sucesor.
Además, definió el escenario político en Perú como un “golpe blando” y afirmó que estas mismas acciones son las que están ocurriendo en Argentina y se aplicaron en Brasil, contra el ahora mandatario electo, Luis Inácio Lula da Silva.
“Son golpes blandos, ya no es la intervención militar, ya es ir con el control de los medios de información, que los manejan los oligarcas de los países, ir socavando autoridades legal y legítimamente constituidas, más si se trata de gente surgida del pueblo, o que quiere hacer algo en favor del pueblo, y no pertenece a las elites, y no magnificando errores que se cometen, y siguen siendo los medios instrumento para manipular, y justificar actos contrarios a la democracia”.
Ante este escenario, solicitó que se respeten los derechos humanos de Castillo Terrones y de su familia y acusó que las élites económicas y políticas de Perú fueron las que lo debilitaron hasta orillarlo a realizar acciones que derivaron en su destitución. El sector más afectado por estas acciones, añadió, es el pueblo peruano, que ha enfrentado la inestabilidad política generada por seis presidentes en solo cinco años.
“No aceptaron sus adversarios, sobre todo las élites económicas, políticas de ese país el que él gobernara, entre otras cosas, y eso es lo que más lamento, porque lo consideraban serrano, una vez me comentó que cuando caminaba por Lima había señoras que cuando pasaba hacían esto, muy ofensivo, se tapaban la nariz, nosotros hemos padecido de ese racismo que no se debe permitir en ningún lugar del mundo, es muy lamentable que estuvo siempre acosado, lo fueron debilitando hasta que lograron destituirlo”.
Desde que Castillo ganó la presidencia de Perú, en julio del año pasado, López Obrador celebró su triunfo electoral; en semanas recientes, en los preparativos hacia la Cumbre de la Alianza del Pacífico que se realizaría en Lima, defendió al exmandatario y criticó al Congreso peruano, que le impidió salir del país para asistir al encuentro regional.
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