Tras casi dos décadas sin sentencia de primera instancia, Brenda Quevedo relató el impacto personal y legal de su proceso en el caso Wallace
Escucha nuestra conversación con Brenda Quevedo Cruz, quien habló sobre su proceso en el caso Wallace y la espera de una sentencia tras casi 20 años
IMER Noticias
El caso Wallace, marcado por señalamientos de irregularidades durante el proceso judicial, atraviesa una nueva etapa tras el pronunciamiento realizado por la presidenta de la República sobre la revisión de distintos casos.
En entrevista para IMER Noticias, Brenda Quevedo Cruz, quien actualmente se encuentra bajo prisión domiciliaria, habló sobre el impacto que tiene este anuncio en su proceso legal, iniciado formalmente con la apertura de la carpeta de investigación a principios de 2006.
Quevedo Cruz señaló que, aunque el pronunciamiento representa una esperanza después de casi dos décadas sin recibir una sentencia de primera instancia, también existe un desgaste emocional acumulado por los años que ha permanecido sin una resolución judicial
“Me encuentro, híjole, emocionada, pero sinceramente no quita el cansancio ya emocional de tantos años y que seguimos en la lucha. Pero bueno, ya con este pronunciamiento de la presidenta esperamos que ya no quede nada más en palabras, sino en hechos; que se revise mi proceso, mi caso”, expresó.
Un proceso de casi 20 años sin sentencia
Durante la conversación, Brenda Quevedo explicó que su proceso ha sido “eterno” y cuestionó que después de tantos años no exista una resolución judicial definitiva.
“Sí, pues ha sido eso, literalmente eterno este proceso que no termina por darse un desenlace. No creo que sea justo para nadie pasar 20 años. Fue desde el 2006, a principios del 2006, cuando se abrió la carpeta de investigación y que en 20 años no nos hayan podido dar esta sentencia de primera instancia”, señaló.
La entrevistada señaló que la falta de una resolución representa lo que considera una pena anticipada, debido a las restricciones que ha enfrentado durante el proceso.
“Yo lo veo así: pierdes y pierdes de todos los lados donde lo veas, donde te revuelquen en un proceso legal de esta magnitud, porque tú no tienes los medios, porque no conoces a gente”, afirmó.
Medidas cautelares y el impacto personal del proceso
Asimismo, habló sobre las condiciones que enfrenta actualmente bajo prisión domiciliaria y aseguró que continúa sin poder desarrollar actividades de su vida cotidiana.
“Yo ya pagué una pena hasta anticipada y todavía sigo en mi casa, en esta prisión domiciliar, en un departamento pequeño en el que vivo sin poder salir a nada. No trabajo, no puedo estudiar, no puedo hacer mis actividades y sigo esperando”, explicó.
Respecto a la estrategia legal, indicó que su defensa buscará modificar las medidas cautelares que actualmente tiene impuestas, entre ellas el dispositivo de localización, el arraigo domiciliario y la vigilancia externa.
“Entonces, ahorita sería intentar el cambio de las medidas cautelares fundamentando por qué es necesario. O sea, ¿de qué sirve que el Estado me deje aquí si no me da para comer, no me da para mis gastos, pero tampoco me permite salir a trabajar?”, cuestionó.
La entrevistada consideró que su caso también refleja los problemas que puede generar la prisión preventiva cuando los procesos se prolongan durante años sin una sentencia.
“Te pueden dejar así como en mi caso, es el vivo ejemplo de que puedes pasarte tantos años así”, afirmó.
Sobre la posibilidad de que su caso sea revisado por instancias como la Consejería Jurídica de Presidencia, la Secretaría de Gobernación, la Fiscalía General de la República y el Tribunal de Disciplina del Poder Judicial, Quevedo Cruz dijo que representa una esperanza, aunque pidió que se traduzca en acciones.
“Claro, definitivamente abre una esperanza. Tristemente hay que llegar a todo esto y que me puedan escuchar, que haya una voluntad política para que avancen”, expresó.
Finalmente, Quevedo relató el impacto personal que ha tenido la prolongación del proceso y las limitaciones para acompañar a su familia en momentos importantes.
“Yo sigo privada de una vida normal. Desgraciadamente pasan cosas. Ayer, tristemente, mi papá tuvo un accidente cerebrovascular. No puedo ir a verlo. Me muero de tristeza de no poder salir a ir con mi familia, estar ahí con él y ver cómo está”, compartió.
Tras casi dos décadas sin una sentencia de primera instancia, Brenda Quevedo Cruz espera que la revisión anunciada por las autoridades se traduzca en acciones concretas que permitan avanzar en la resolución de su caso.
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