La falta de información, los prejuicios y otras barreras dificultan que las personas migrantes ejerzan plenamente sus derechos sexuales y reproductivos.
Hazel Zamora
Médicos del Mundo en México y Centroamérica presentó su informe e instalación artística “La Cuerpa que Migra”, que busca visibilizar las barreras en el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva que enfrentan mujeres, niñas y personas LGBT migrantes
La médica cirujana y coordinadora de Médicos del Mundo, Tania Marín, explicó que estos obstáculos son administrativos, ante la falta de documentos oficiales; lingüísticos, cuando las personas no hablan español, y también de discriminación.
Este último, señaló, es una constante que termina alejando a mujeres y niñas migrantes del ejercicio de sus derechos sexuales y reproductivos.
“En toda la literatura que analizamos, aunque buscábamos temas de salud sexual y reproductiva, irremediablemente emergían la discriminación, el estigma, los maltratos y la xenofobia. A pesar de que no eran el tema de la investigación, estos asuntos aparecían prácticamente en toda la literatura que revisamos. Creo que es algo en lo que tenemos que poner un foco importante, especialmente ahora que estamos en otro momento migratorio para México y que es una dinámica en cambio constante”, afirmó.
Migrantes enfrentan desinformación y prejuicios
Ivana, una mujer salvadoreña y solicitante de asilo, es testimonio de ello. Relató los obstáculos que enfrentó cuando intentó realizarse una prueba para detectar una infección de transmisión sexual en México.
Desde la falta de información para conocer los lugares a los que podía acudir y los tabúes.
“Aparte de esta barrera de desinformación, hay algo con mucho peso: el tabú. Como mujer migrante, cuando quieres realizarte estudios sobre tu salud sexual o reproductiva, esto viene acompañado de mucho prejuicio. Entonces, una queda en la necesidad de justificar por qué quiere acceder a estos servicios, como si fuera algo malo querer cuidarte”, expresó.
A estas barreras se suman los gastos que implica acudir a los servicios de salud y el desconocimiento del marco jurídico por parte del personal médico, particularmente en temas como el aborto.
También existe desinformación entre las mujeres migrantes sobre su derecho a interrumpir un embarazo cuando es producto de una violación sexual, una posibilidad legal en todo el país.
De acuerdo con Tania Marín, muchas mujeres provenientes de países de Centroamérica, donde existen mayores restricciones para acceder al aborto, desconocen que en México tienen este derecho.
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