El bachillerato representa una etapa de aprendizaje, nuevas experiencias y desarrollo personal para las y los jóvenes.
Escucha nuestra conversación con Enrique Pérez Reséndiz sobre el bachillerato y las juventudes.
IMER Noticias
La etapa del bachillerato es fundamental en la vida de las y los jóvenes, no solo porque adquieren nuevos conocimientos, sino porque representa un espacio cultural y social en el que también pueden desarrollar habilidades para resolver problemas de la vida cotidiana.
En entrevista para IMER Noticias, Enrique Pérez Reséndiz, profesor investigador de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, destacó la importancia social del bachillerato. El también co-coordinador del grupo de investigación Estudios de Juventud y Comunicación señaló que esta etapa permite a las juventudes desarrollar habilidades de socialización, valores y tolerancia para su vida adulta.
“Saltarse esta etapa puede constituir una laguna en términos no solamente de los conocimientos, sino también de sus capacidades y una parte importante en términos de su trayectoria biográfica”, resaltó.
El bachillerato amplía los horizontes juveniles
Agregó que, a diferencia de la secundaria, donde muchos estudiantes comparten el mismo entorno geográfico, el bachillerato los lleva a desplazarse, conocer otros espacios y, para algunos, enfrentarse a nuevas experiencias en sus traslados. Estas experiencias amplían sus círculos sociales.
Además, esta diversidad permite que en el bachillerato convivan distintas identidades, ideologías y expresiones, lo que enriquece la construcción de la identidad juvenil y les ayuda a descubrir sus gustos e intereses.
“Lo ideal justamente sería que abran, que expandan horizontes, que conozcan mucha gente para que, a partir de diferentes elementos, distintos recursos, puedan constituirse justamente como sujetos autónomos”, afirmó.
Una etapa para desarrollar habilidades emocionales
En este contexto, el bachillerato también se convierte en uno de los primeros espacios donde se pone en práctica la inteligencia emocional, pues la convivencia con los padres permite aprender a manejar las emociones y expresar sentimientos.
“No quiero decir que no sea importante o que los jóvenes estén en un periodo inacabado, porque ese es otro aspecto que me parece importante desmentir, sino que es justamente un espacio para afrontar estas nuevas problemáticas y saber tener o desarrollar habilidades emocionales, inteligencias afectivas, justamente para hacer frente a estas problemáticas”, explicó.
Acompañar desde el respeto y la autonomía
En este sentido, Pérez Reséndiz consideró fundamental que madres, padres y otros adultos acompañen a las y los jóvenes desde el respeto a sus decisiones y su autonomía, sin olvidar que los errores también forman parte de este proceso.
Asimismo, señaló que las experiencias de las juventudes actuales son distintas a las de generaciones anteriores, por lo que las comparaciones pueden limitar su desarrollo.
“Es en primer lugar: el respeto a la autonomía y a la toma de decisiones por parte de los jóvenes. Y un segundo elemento que me parece importante señalar es: ya basta justamente con estas comparativas generacionales”, concluyó.
📡 #AlAire || Conversamos con Enrique Pérez Reséndiz, profesor-investigador en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), sobre el valor del bachillerato como formación personal y social.
— IMER Noticias (@IMER_Noticias) August 13, 2026
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