Tras más de dos meses de su detención en Catar, Manuel Guerrero fue acusado de uso y posesión de drogas en su primera audiencia.
Jessica Martínez
La justicia de Catar acusó formalmente por uso y posesión de drogas al mexicano Manuel Guerrero Aviña, detenido el pasado 4 de febrero.
Al informar sobre la primera audiencia, Enrique Guerrero, hermano del acusado que permanece en libertad provisional, señaló que se trata de una fabricación de delito. De acuerdo con el Comité Manuel Guerrero, las autoridades qataríes, que habrían modificado los hechos en un proceso que entremezcla una serie de elementos “religiosos y prejuiciosos”.
“Ya esperábamos que la Fiscalía formulara cargos por un delito menor que es posesión y uso de doga. Ese es el cargo formalmente. Es decir, ocultaron el tema de la orientación sexual, por eso ellos plantan el cuarto de gramo de metanfetaminas. Fabrican una versión completamente inverosímil”.
En conferencia de prensa, expuso que los cargos que presentaron las autoridades qataríes no son creíbles. Además, acusó, el proceso se ha caracterizado por violaciones a los derechos humanos contra su hermano que, incluso, contravienen las leyes de Qatar.
“La detención de Manuel sería arbitraria, porque evidentemente ellos no tenían una orden de detención. Aun en las normas del Estado de Catar […] las leyes de Catar tienen sus deficiencias estructurales gravísimas, como el hecho de permitir que Manuel pasara ya casi tres meses sin traductor, que pasara 38 días sin abogado, que pasará casi tres meses sin acceso al expediente. El permitir eso por supuesto es una deficiencia estructural que vuelve el proceso indebido. Le quita a Qatar toda la autoridad para decir cualquier cosa. No tiene la legitimidad para acusar a nadie con ese tipo de procedimiento”.
Paola Ramos, integrante del Comité Manuel Guerrero, agregó que el mexicano ha sufrido una serie de violaciones de derechos humanos, desde la detención y privación arbitraria, la violación al debido proceso, la tortura y los malos tratos, así como la fabricación de delitos.
Por ello, hizo un llamado a las autoridades a intervenir para que se haga justicia, pues, dijo, el motivo de persecución contra Manuel se centra en su orientación sexual y por vivir con VIH.
“La acusación podría implicar que vuelva a la cárcel si lo condenan y la pena no se conmuta, entre seis meses y tres años de prisión. […] Entonces, el llamado a los gobiernos de México y Reino Unido es continuar haciendo presión, trabajos diplomáticos para hacer notar ante el Estado qatarí esta serie de violaciones a derechos humanos inaceptables. […]
Y pedir que eliminen los cargos, que la investigación cierre, que el proceso se invalide”.
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