La decisión de las autoridades de la UAM de no sancionar a un alumno acusado de violación despertó a la comunidad universitaria para frenar la violencia de género.
Hazel Zamora
El primer trimestre del 2023 finalizó con el paro de actividades y la toma de los cinco planteles de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), dos acciones encabezadas por grupos de mujeres que exigían un alto a la violencia de género hacia las alumnas.
El detonante de este paro feminista llegó con la resolución de las autoridades universitarias al no sancionar a un estudiante acusado de violar a una compañera en diciembre de 2022 dentro del campus de Cuajimalpa.
La noticia conmocionó al resto de las unidades que conforman a la UAM: Xochimilco, Iztapalapa, Azcapotzalco y Lerma. Hasta que los cinco campus, liderados por las estudiantes pararon las clases el 10 de marzo.
Así lo recuerdan algunas estudiantes que pidieron mantener en el anonimato su identidad.
«Yo creo que al final pues eso es lo que te une, el sentir que eres mujer y que es algo tan común y tan normalizado, que llega un momento donde dices, bueno, ¡ya basta!. Eso fue lo que nos unió a todas».
«En realidad el primer paro en la UAM y en México, y me parece que nos dijeron que en Latinoamérica de mujeres, donde se unen todas las unidades de la misma universidad y están en paro indefinido por violencia por razones de género».
El estallido en la UAM se sumó a otras protestas estudiantiles que expresaron su hartazgo por la impunidad en los casos de violencia en los planteles. Entre estos paros están los siguientes:
- Paro de actividades en las facultades de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) que dieron origen a una modificación en la legislación universitaria para considerar la violencia de género una falta grave.
- Las estudiantes del Instituto Politécnico Nacional (IPN), quienes debido a la violencia frenaron en 2022 las actividades de diversos planteles.
- La Universidad Autónoma inició un paro en 2021 por el presunto feminicidio de la estudiante de medicina, Mariana Sánchez Dávalos.
«Histórico» el paro en la UAM
La doctora Ana Lau Jaiven, especialista en la historia de los feminismos mexicanos e impulsora de la Maestría en Estudios de la Mujer en la UAM, asegura que esta protesta es histórica en la universidad.
Sin embargo, forma parte de la nueva ola feminista que lideran desde 2020 las jóvenes en México. Grupos de mujeres de menos de 25 años encapuchadas y vestidas de negro que reclaman poner fin a la violencia a la que están expuestas todos los días.
«Las violencias de género no son nuevas. Yo creo que llegó un momento que se encendió la mecha. Son varias universidades de educación superior, también de preparatorias, porque la violencia hacia las mujeres se ha incrementado.
Eso ha hecho que las jóvenes feministas empiecen a buscar estrategias para poder contener, no estoy diciendo erradicar, porque no creo que eso era su interés y su propuesta sino, por lo menos, contener la violencia».
«Yo considero que este paro feminista es un movimiento social. Eso hay que subrayarlo, fue un movimiento social de las cinco unidades, la forma en que se organizaron las alumnas fue explosivo».
Los cambios en la UAM tras las protestas
La comunidad estudiantil de la UAM acordó con las autoridades universitarias crear un protocolo único para atender los casos de violencia de género, revisar las sanciones contra los agresores y contar con personal suficiente y capacitado en perspectiva feminista para atender las denuncias.
El paro feminista de la UAM alcanzó a las autoridades de la Ciudad de México. La Fiscalía inauguró el pasado 4 mayo la Unidad de Investigación de Delitos Sexuales Cometidos en Agravio de Estudiantes de Educación Media Superior y Superior.
Sin embargo, las estudiantes consideran que nuevamente sus voces quedaron fuera en la constitución de esta nueva instancia.
La lucha no acaba, a penas comienza
Desde la unidad Xochimilco, ubicada a las orillas del sur de la Ciudad de México, las estudiantes nos expresaron en entrevista que la entrega de las instalaciones, el pasado 12 de mayo, no significa que el movimiento haya concluido.
Por el contrario, es el principio de una serie de cambios en la estructura de una de las universidades más prestigiosas del país para garantizar entornos seguros a todas las estudiantes, profesoras y trabajadoras que atraviesen sus aulas.
En la UAM Xochimilco llegaron a 80 puntos acordados con el rector del campus. En todos hicieron hincapié en romper con los pactos que permiten a los agresores salir impunes, así como proteger a las víctimas que denuncian ante la Unidad de Prevención y Atención de la Violencia de Género.
Además, se cesó el contrato de un profesor de la carrera de Medicina quien contaba con múltiples denuncias en su contra.
«El paro solamente fue un momento para detener las actividades porque sabíamos que estaban mal, eso es lo que significa un paro: detenernos porque estamos mal. Entonces el paro yo siento que fue la primera cosa para llamar la atención y de ahí comenzar este proceso».
Para la doctora Ana Lau Jaiven hay un gran desafío frente a los estereotipos y formas de pensar de los profesores.
«Las mentalidades históricamente cambian cada cien años. En el caso de los feminismos han cambiado mucho más rápido, pero ya nos han tocado profesores que dicen que hay que cambiar el vestuario de las chicas, porque son muy llamativas.
El vestuario tiene que ver cómo van a tratar a las alumnas, eso te está diciendo un pensamiento… ¡Ay decimonónico!».
Hasta el momento, la unidad de Iztapalapa es la única que se mantiene en paro. No obstante, las estudiantes continúan en la construcción y lucha de una universidad libre de violencia.
«Todo tiene un peso bien grande para las futuras generaciones, se asienta en las bases del no quedarse calladas, ya no más. Creo que básicamente en eso gira nuestro movimiento, en que no estamos solas».
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