La Casa de Cultura Alfonso Reyes enfrenta una disputa por su rehabilitación, la participación de la Fundación del Doctor Simi y la continuidad de sus actividades culturales.
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Natalia Matamoros
Enclavada en la calle Ramón Fabié, en la colonia Vista Alegre, una casona de arquitectura colonial, con arcos y amplios salones que durante casi cuatro décadas han albergado expresiones artísticas y culturales, se ha convertido en la casa de la discordia. Se trata de la Casa de Cultura Alfonso Reyes.
La controversia comenzó cuando la alcaldía Cuauhtémoc anunció su rehabilitación con apoyo de la Fundación del Doctor Simi, así como la instalación de dos consultorios médicos y un comedor comunitario.
Para Araceli González, vecina de la colonia, la propuesta abre la puerta a la privatización de un espacio público, pues las consultas médicas tendrían un costo de 30 pesos. Considera que esto contraviene los principios de participación ciudadana y acceso a los espacios públicos establecidos en la Constitución de la Ciudad de México. Además de afectar a quienes durante años han encontrado en este recinto un lugar de convivencia, particularmente las adultas mayores.
«Y lo que reclamaban tanto el personal como los usuarias y los usuarios es a quién le consultaron, qué va a pasar con nuestras actividades, dónde van a poner un comedor si esto está habilitado totalmente para otra cosa y por qué consultorios médicos, a quién le consultaron».
La inconformidad se extiende más allá de los muros de la casona. Araceli también cuestiona que la Fundación del Doctor Simi haya asumido trabajos de pintura y remodelación en el Parque El Pípila y la colonia Paulino Navarro, labores que, a su juicio, deberían realizarse con recursos públicos de la alcaldía.
«Empiezan a arreglar el parque, empiezan a remozar, a varios vecinos le empieza a llamar la atención porque llevamos varios años donde cada año en el presupuesto participativo se nos pone a elegir entre o arreglar, entre pintar la herrería o poner el área de perritos o arreglar los juegos para niños. O una cosa o la otra. De repente vimos que empezaron a arreglar todo de un jalón y dijimos además, seguro no es con el presupuesto participativo».
La historia de Casa de Cultura Alfonso Reyes
La historia de esta casona se remonta a mayo de 1952, cuando comenzó su construcción. Décadas después, el primero de abril de 1988, abrió sus puertas como casa de cultura.
Sus nueve salones se convirtieron en escenarios de clases de pintura, danza y otras disciplinas artísticas. Según registros históricos de la Secretaría de Cultura, el recinto recibía un promedio de 450 visitantes mensuales.
Para Araceli, la Casa Alfonso Reyes no es solamente un edificio: es parte de su infancia y de los recuerdos que conserva entre pinceles y lienzos.
«El gobierno de la Ciudad desde entonces lo funda, entiendo que se llamar Taller de Artes Gráficas de la Alcaldía Cuauthémoco o algo así o Dirección General de Artes Gráficas, ese como que fue su nombre formal en el 88 que fue el año en que yo nací y desde entonces fue Casa de la Cultura, tevoy hablar desde mi experiencia, desde los cinco años mi primera clase de pintura fue en esa casa y a la fecha la pintura es un arte que está en mi corazón».
Pero entre los arcos y salones de este inmueble, la incertidumbre también ha ganado terreno. Vecinos denuncian que algunos talleristas no regresaron después del cierre temporal por las obras de remozamiento y han comenzado a reunir firmas mediante una petición digital para exigir transparencia y participación ciudadana.
🏗️ La Alcaldía Cuauhtémoc informa: la Casa de Cultura Alfonso Reyes tendrá una renovación para fortalecer sus espacios culturales y comunitarios. https://t.co/s7lwMv7T3Q
— Alcaldía Cuauhtémoc (@AlcCuauhtemocMx) August 28, 2026
Participación de una empresa privada en un espacio público
La disputa llegó hasta el Gobierno capitalino, que solicitó a la alcaldía Cuauhtémoc la entrega del inmueble. La petición surgió después de que, durante las remodelaciones, fueran colocadas lonas publicitarias del Doctor Simi, lo que abrió cuestionamientos sobre la participación de una empresa privada en un espacio público.
La alcaldesa Alessandra Rojo de la Vega rechazó la solicitud. Aseguró que la casa de cultura se encuentra bajo administración de Cuauhtémoc desde 2009, defendió la colaboración con la iniciativa privada y calificó la medida del Gobierno capitalino como una represalia política.
«Al gobierno de la ciudad, a la jefa de gobierno Clara Brugada, le hago un llamado claro. Hablemos, revisemos los documentos y construyamos una solución que proteja a quienes utilizan todos los días de este espacio. Aquí siempre hay disposición para resolver, pero si rechazan el diálogo y pretenden usar un trámite administrativo para desplazar a la alcaldía por razones políticas, van a tener que explicárselo a la gente. Mira, no vamos a permitir que por una venganza política se decida el futuro de esta casa, de sus actividades. Todas deben estar garantizadas para las vecinas y vecinos y las familias. Voten por quien voten, si simpatizan con Morena también pueden apropiarse de este espacio. No queremos que la ciudad termine sometida a una línea partidista».
Sin embargo, entre los vecinos no existe una sola postura. Luz Gifard observa en la rehabilitación una oportunidad para devolverle movimiento a una casa que, asegura, fue perdiendo su vitalidad con el paso de los años.
Recuerda aquellos tiempos en que los salones estaban repletos de alumnos de canto, ballet y danza hawaiana. Hoy, dice, muchas de esas actividades han desaparecido y los espacios permanecen vacíos. Por ello, respalda la instalación de consultorios médicos ante las limitadas opciones de atención a la salud en la colonia.
«Habían muchas yo recuerdo que había canto, hawayano, ballet. Hubo una época en la que realmente habían muchas clases y lo dejaron morir. Si tu dejas morir un espacio. No dudo que a lo mejor sí quisieron venir y ver que a lo mejor habían espacios vacíos que pudieron ocuparlo por el comedor comunitario. Pero eso se genera porque si tu vez vacío, entonces que se ocupe en otra cosa».
INFORME CAPITAL I El @GobCDMX busca recuperar la "Casa de Cultura Alfonso Reyes" para transformarla en una #Utopía 🏛️🎨 Ante inconformidades vecinales por la concesión del predio a la "Fundación Simi" el gobierno capitalino solicitó a la alcaldía Cuauhtémoc la restitución del inmueble con el fin de reanudar talleres y actividades comunitarias gratuitas.
— Capital 21 Noticias (@C21Noticias__) October 16, 2026
En medio de las opiniones encontradas está Sandra Obrajero, tallerista de baile aeróbico desde 2018, quien prefiere mantenerse al margen de la confrontación.
Su preocupación está puesta en las mujeres que acuden a sus clases y que encuentran en el ejercicio un espacio de convivencia y bienestar. Algunas, cuenta, han dejado de asistir a raíz del conflicto.
Por eso insiste en la necesidad de promover los talleres y atraer a más participantes, en lugar de permitir que la disputa termine por vaciar los salones. También le inquieta el futuro laboral de los talleristas si la administración del inmueble pasa a manos del Gobierno de la Ciudad de México.
«El temor de muchos talleristas que estamos ahorita, es que si después de esta en pelea, qué es lo que va a suceder con nosotros. Porque, por ejemplo, yo rento el espacio, no pertenezco a la Alcaldía, sino que yo rento el espacio como tallerista».
Por ahora, la Casa de Cultura Alfonso Reyes mantiene sus talleres abiertos, mientras las consultas médicas permanecen suspendidas.
Entre sus arcos y amplios salones, la vida cultural intenta seguir su curso, aunque la incertidumbre permanece. La casona que durante generaciones fue punto de encuentro de los vecinos de Vista Alegre es hoy motivo de desencuentro entre autoridades y habitantes.
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