El lenguaje incluyente continúa generando debate sobre su uso, las formas de nombrar a las personas y los cambios en la sociedad.
Escucha nuestra conversación con la doctora Hortencia Moreno sobre el lenguaje incluyente, las identidades y el debate en torno a su uso.
IMER Noticias
El lenguaje inclusivo mantiene un debate en torno a la forma en que las personas son nombradas y reconocidas en el espacio público. La discusión, que comenzó desde el feminismo en los años 70 y posteriormente incorporó las identidades no binarias, también plantea preguntas sobre el papel del lenguaje y su relación con el poder.
En entrevista con IMER Noticias, la doctora Hortencia Moreno, académica e investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios de Género de la UNAM, explicó que el lenguaje cambia conforme se transforman las sociedades y señaló que, aunque su uso no debe imponerse, tampoco debe prohibirse.
El lenguaje y la diversidad de identidades
La doctora Moreno explicó que el debate sobre el lenguaje incluyente tiene dos vertientes. Por un lado, está la crítica feminista al masculino genérico por invisibilizar a las mujeres y, por otro, la demanda de personas y colectivos cuyas identidades no se limitan a lo masculino y lo femenino.
Señaló que ambas discusiones plantean si el lenguaje debe dar cuenta de la diversidad de identidades que existe en la sociedad.
“Yo creo que ambas discusiones están relacionadas porque con lo que tienen que ver es con la pregunta acerca de si el lenguaje debe o no debe dar cuenta de la realidad de el hecho de que la humanidad está conformada por hombres y por mujeres y también por otro tipo de identidades”, sostuvo.
Moreno señaló que prohibir el uso del lenguaje incluyente en la comunicación pública implica asumir una postura sobre las identidades. Como ejemplo, mencionó la postura de Donald Trump, quien, de acuerdo con la especialista, ha negado la existencia y presencia pública de identidades que no corresponden a la división entre hombres y mujeres.
“Prohibir el uso del lenguaje incluyente en la comunicación pública implica tomar un posicionamiento respecto de las identidades”, sostuvo.
La académica consideró que esta postura está relacionada con gobiernos identificados con la extrema derecha, donde las identidades de género están en disputa y se busca que la biología o el sexo sean el criterio para ordenar las identidades de las personas.
Entre la imposición y la prohibición
En este contexto, Hortencia Moreno explicó que el rechazo al lenguaje incluyente puede estar relacionado con la percepción de que se trata de una imposición vinculada con lo políticamente correcto, así como con el apego a las normas del español.
No obstante, sostuvo que su uso debe quedar a decisión de cada persona y que tampoco debe prohibirse.
“Una cosa es imponerlo y otra cosa es prohibirlo. Creo que ninguna de las dos actitudes es una actitud correcta”, sostuvo Hortencia.
✅#ComunicadoSonoro I Hoy la #SCJN determinó que una norma educativa que promueve "el uso correcto" del español es compatible con el uso de lenguaje inclusivo y, fortaleció la protección de las personas LGBTIQ+ frente a las conocidas "terapias de conversión".
— Suprema Corte (@SCJN) September 1, 2026
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Transformaciones en el lenguaje público
La especialista también señaló que el lenguaje cambia constantemente y que algunas expresiones incluyentes ya forman parte del lenguaje público, los medios de comunicación, la comunicación política y el ámbito académico.
Por ello, considera que estos usos forman parte de la manera en que se habla en el espacio público. Asimismo, apunta que esta transformación refleja distintas formas de entender la realidad y que, particularmente entre las generaciones más jóvenes, el lenguaje incluyente ha ganado presencia.
A su juicio, su incorporación al lenguaje público muestra que estas formas de expresión ya forman parte de la manera en que se comunica la sociedad.
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