Cuando una persona LGBT+ desaparece, son sus redes afectivas quienes insisten en que se les nombre, reconozca y busque.
Hazel Zamora
Joanna buscó a Lilith durante diez días con sus propios recursos. Recorrió Puerto Escondido y las playas cercanas. Pegó fichas, preguntó en albergues, hospitales y centros de reclusión.
La búsqueda se volvió una batalla diaria por la omisión institucional.
“Nos tocó un chorro de gente como ‘¡Ah! ¿Es el chico que está desaparecido? Pero, ¿es chico o es chica?’. Y ya desde ahí la confusión. No teníamos por qué haber pasado todo esto. Si la Fiscalía desde un inicio hubiera aceptado su identidad de género”, mencionó Joanna, madre de Lilith.
Reconocer la identidad de una persona desaparecida no solo es el primer paso para una búsqueda digna. También puede hacer la diferencia entre encontrarla o no.
Isabel Beltrán, antropóloga forense e investigadora en la organización IDHEAS, Litigio Estratégico en Derechos Humanos, explica que cuando las autoridades o sus familias ignoran la identidad de género u orientación sexual de una víctima, se bloquean caminos clave para su localización.
“Esto va a abrir vías de investigación muy específicas y se va a tener en cuenta aspectos que de otra manera van a quedar omitidos, porque no se está considerando la complejidad total del ser humano. Sino que se está reduciendo a una cuestión meramente biológica y eso puede dejar fuera aspectos sociales, culturales que vulneran a un grupo de la población”, asegura Isabel Beltrán.
De ahí que los registros oficiales sean imprecisos, y que las organizaciones civiles insistan en que se reconozcan a las familias sociales en las investigaciones.
En México, 42 por ciento de los hombres trans y 38 por ciento de las mujeres trans salieron antes de los 18 años de sus hogares por conflictos con sus familias relacionados a su identidad. Así lo revela la Encuesta sobre Discriminación por motivos de Orientación Sexual e Identidad de Género (Endosig).
Después de esa ruptura, cuando ocurre una desaparición, quienes sostienen la búsqueda no siempre son las familias biológicas. Son amigues, parejas, colectivas, las redes que les acompañan y conocen sus recorridos. Explica Gore, de La Casa de las Muñecas Tiresias:
“Porque hay quienes sí nos reconocen, a quienes conocen nuestros nombres sociales, nuestros recorridos, nuestras historias. No todo vínculo es legal, pero sí es real y merecemos ser buscadas desde ahí”, declaró Gore.
En el caso de Lilith, su ficha fue corregida gracias a la presión social que ejercieron su mamá y activistas de la comunidad LGBT+.
Mientras tanto, su papá se negó a buscarla. Nunca la reconoció como Lilith.
Y las personas con las que viajó tampoco participaron en su búsqueda.
“Lamento mucho que importe más la identidad de género de alguien, que el hecho de que siga desaparecida. Yo no sabía que el transfeminicidio ni siquiera lo pueden tipificar, no lo quieren tipificar como delito, no sabía que hay más de 60 personas que han sido lamentablemente asesinadas y por ser personas transgénero, ni siquiera sabes de ellas”,destacó Joanna.
¿Quiénes sostienen las búsquedas?
Joanna enfrentó todo: la desaparición, la omisión institucional, el rechazo familiar. Pero no estuvo sola. Encontró un abrazo en la comunidad LGBT+.
En la primera marcha del Día de la Mujer a la que acudió tras la desaparición de Lilith, llevaba un cartel con su fotografía. Tenía miedo, sabía que no todas las feministas reconocen a las mujeres trans.
“Conforme iba caminando vi que alguien había puesto “Lilith, te busco”. Y yo dije: ‘Ay, no soy la única. Luego vi a una chica con un cartel de Lilith. No la conocía y dije: ‘Qué maravilla’, mencionó Joanna.
Cuando pasó el contingente de mujeres trans, se animó a gritar por su hija.
“Levanté mi cartel y dije: “Soy la mamá de Lilith, una chica transgénero”. Grité con orgullo. Porque a mí me importaba que ella fuera reconocida. Llevaba dos carteles. Una chica me dijo: “Yo me lo llevo, mamita”.
Joanna abrió un canal de TikTok para visibilizar la desaparición de Lilith. También mantiene activa una campaña en GoFundMe. Con esos apoyos, ha podido financiar sus traslados a Puerto Escondido, donde exige a las autoridades que continúen con la investigación.
Más allá del cuerpo
La historia de Lilith no es un caso aislado, por eso, organizaciones especializadas en desapariciones de personas como IDHEAS, insisten en la importancia de buscar con enfoque de género y diversidad.
“Son muy pocos los casos donde hay una vinculación, donde hay una identificación de un presunto responsable de quiénes son los victimarios, si son victimarios pertenecientes a estructuras estatales o el crimen organizado, no hay una identificación por parte de las autoridades y pues eso conduce a la existencia de una carpeta de investigación, pero al estancamiento y al no avance de las investigaciones y pues que al final quedan en el completo olvido y en la impunidad”, expresó Linda Alexandra, coordinadora del área de formación y capacitación de IDHEAS.
Sin estos enfoques, la desaparición de las personas LGBT+ se mantiene, incluso cuando sus cuerpos son encontrados, añade Cassandra Manjarrez, coordinadora para la investigación en La Casa de las Muñecas Tiresias.
A través de entrevistas con personal forense, han identificado que muchos servicios operan al límite: cientos de cuerpos sin identificar, condiciones precarias y sin protocolos adecuados. Esto impide reconocer al cuerpo como una persona con historia, y lo reduce a un ente biológico, señala la investigadora.
“Imagínate un trabajo en una morgue, no vas a entrar en una cuestión de llegar a pensar que si se hizo una limadura de mandíbula para poder feminizar su rostro, del cráneo, de la de la infiltración de biopolímeros, ya eso es entrar en especificidades que a lo mejor entonces ya sensibilizando el personal pudiera decirse “Ahí encontramos un cuerpo con prendas femeninas y entonces tener esa visión de decir era una mujer independientemente de su genitalidad”, Cassandra Manjarrez.
Buscar con dignidad
Como parte de las respuestas a la problemática, en 2023 el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio presentó una guía sobre la desaparición de personas LGBTI+ en México, que propone lineamientos para el registro y seguimiento de estos casos y está dirigido principalmente a instituciones públicas.
Joanna y Gore, por su parte, recuerdan que las personas LGBT+ desaparecidas no son un dato más, merecen ser buscadas con dignidad, voluntad y cuidado.
“Si tengo que seguir marchando y si tengo que seguir haciendo entrevistas, voy a levantar la voz porque no solo lo hago por Lilith. Lo hago por todas esas familias, por todas porque esas personitas ni sus familias a veces las aceptan”, compartió Joanna.
“Queremos ser reconocidos y buscades, sin que eso implique violentar nuestra dignidad. No somos un dato más ni una causa de usar una forma simbólica.Tenemos nombre, historia, sueños, afectos, merecemos ser nombrades con respeto, buscades con voluntad y cuidades con amor”, destacó Gore.
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