En México, las personas LGBT+ desaparecidas siguen invisibilizadas: las autoridades omiten sus identidades y expresiones de género.
Hazel Zamora
En México, más de 125 mil personas han desaparecido. La mayoría siguen sin ser localizadas y en medio de esta emergencia, hay una pregunta que pocas veces se hace: ¿dónde están las personas LGBT+ desaparecidas?
De ellas sabemos poco. ¿Cuántas son? ¿Quiénes son? ¿Quiénes les buscan? ¿Cómo desaparecieron? ¿Y qué pasa cuando el Estado —o su propia familia— borra también su identidad de género u orientación sexual?.
INVISIBLES EN LOS REGISTROS
El Registro Nacional de Personas Desaparecidas y no Localizadas (RNPED), reconoce 180 personas LGBT desaparecidas en los últimos 73 años. De ellas, 109 ya fueron localizadas, 12 sin vida.
Puebla, Sinaloa y la Ciudad de México concentran el mayor número de casos. Sin embargo, los reportes oficiales no dicen más ni su identidad de género y u orientación sexual.
Además, el registro aún clasifica las víctimas entre hombres y mujeres, así como una categoría de persona indeterminada.
“Las personas desaparecidas LGBTI+ tienen un contexto específico. La saña en que se realiza la desaparición tiene que ver específicamente o en la mayoría de los casos con un tema de su orientación, su identidad, expresión de género o características sexuales”, comentó Kenji Pacheco, coordinador del Observatorio Nacional de Crímenes de Odio contra las personas LGBT.
A partir de 2023, el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio contra las personas LGBT, decidió hacer lo que el estado no, construir su propio registro de personas LGBT desaparecidas.
Hasta ahora han documentado 107 casos, una cifra que contrasta y mucho con los datos oficiales.
“Hemos visto una se significativamente al menos del 2023 al 2024 en un más de 200 por ciento y eso no significa que anteriormente no hayan existido este tema o estas desapariciones, sino más bien no eran visibles”.
¿QUIÉNES DESAPARECEN Y POR QUÉ?
Las desapariciones de las personas LGBT responden a un contexto de discriminación histórica y estructural
La Casa de las Muñecas Tiresias y la organización IDHEAS han documentado que las principales víctimas son las mujeres trans, cuya esperanza de vida en el país es de apenas 35 años, debido a factores como la discriminación, violencia y criminalización.
Gore, una persona no binaria e integrante de la Casa de las Muñecas, lo explica así.
“Somos jóvenes, muchas de estas personas, pues somos migrantes, racializadas, pobres.Vivimos muchas veces fuera de la familia biológica y nuestras redes afectivas, aunque reales y vitales no son reconocidas legalmente”, mencionó Gore.
De acuerdo con datos obtenidos por estas organizaciones, vía solicitudes de información a fiscalías estatales, entre noviembre de 2017 a junio de 2023, reportaron 43 personas trans desaparecidas.
De ellas, 18 eran mujeres trans, 18 hombres trans y en siete casos no se precisó la identidad de género, pero la información oficial no da más. No hay información sobre su edad, profesión o raza.
“Cuando una persona trans desaparece, lo primero que hacen muchas autoridades es ignorar su identidad, minimizar el caso, culpar la la forma en la que vivía, se les despoja de sus ropas o de sus identificaciones físicas para que se trate el cuerpo solo como un cuerpo más y se nos despoja de nuestra identidad”.
En el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio coinciden, las principales víctimas de desaparición son mujeres trans y hombres gays, pero alertan de un subregistro entre las mujeres lesbianas, personas bisexuales, no binarias y hombres trans.
“Creemos que no es que no existan, es que justamente los procedimientos que se llevan a cabo no contemplan el desagregar información, poder contemplar la orientación sexual y la identidad de las personas. Entonces, como no se cuenta con esos datos, en algunos de los casos, por ejemplo, con las compañeras lesbianas, pues no se les cataloga, no se contempla el tema de la orientación sexual”, mencionó Pacheco.
Doblemente desaparecides
Detrás de los registros incompletos están las historias. Personas ausentes y familias o redes afectivas que la siguen buscando.
Como Lilith Saori Arreola, una joven trans: delgada, de pelo rizado, rescatista de perros, bilingüe, fan del anime, el K-pop, las flores y los Cuarzos. Desapareció a los 21 años el 2 de enero de 2023 en Puerto escondido, Oaxaca.
“Yo le decía que era mi brujita, una parte así brujil que le gustaba mucho, le llamaba mucho la atención esta de la alquimia, la luna, sus dijes, me daba ideas para dijes, una amiga leal”, declaró Joana mamá de Lilith.
Su hija viajó a la playa con su pareja, la prima de ella y el novio de su prima para pasar el fin de año. Según contaron, Lilith tuvo un ataque de pánico, salió corriendo del hotel y no lograron alcanzarla.
“Hasta la fecha y hasta el día de hoy nadie sabe qué fue de Lilith”, mencionó Joana.
Joanna: Hasta la fecha nadie sabe qué fue de Lilith
Desde entonces, Joanna lucha contra una doble desaparición la ausencia de su hija y la que provocó el sistema al no reconocer su identidad.
Al enterarse de la desaparición de Lilith, a través de una publicación en Instagram, Joanna viajó desde su hogar en Toluca a Puerto Escondido para buscarla.
Su primer obstáculo fue el Ministerio Público. La ficha de búsqueda que emitieron no reconocía la identidad de Lilith.
“Le digo que si me puede dar un boletín y me doy cuenta de que está el nombre de Ángel. Le digo, Pero pues Lilith ya no se identifica con este nombre. ‘No, pero mire que los protocolos por seguir’. Le digo, pues sí, pero si alguien la ve en la playa a Lilith, porque Lilith tiene tatuajes y pues por su complexión delgada, su cabello largo, pero si la ve y le grita Ángel, Lilith jamás va a voltear.»
¿Quiénes sostienen la búsqueda cuando las instituciones fallan?, ¿Qué obstáculos se enfrentan las familias para acceder a la verdad y a la justicia?
¿Y por qué es urgente una búsqueda con enfoque diferenciado y perspectiva de género? Sobre ello hablaremos en la segunda parte de este reportaje.
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