Araceli Acevedo, Lesvy Berlín, Rosa María Esquivel, Lucero García, Telma Meza, Yoana Nuñez, Cecilia Aguirre, Susana Asunción. Estos y otros miles de nombres fueron pintados de cara al zócalo de la Ciudad de México.
Integrantes de la colectiva Antimonumenta ‘Vivas nos queremos’ quisieron que las vallas metálicas que rodean Palacio Nacional contaran una historia este 8 de marzo: la de miles de mujeres que son asesinadas en México sólo por ser mujeres y por las que aún no se ha hecho justicia.
Un muro de paz, lo llamaron las autoridades. Para las manifestantes, la barrera es una ofensa para las vidas que el Estado no protegió, un intento de reducir y minimizar un reclamo justo.
Sin embargo, una vez más, las mujeres ganaron un nuevo espacio para denunciar la crisis de violencia machista que azota al país: los cientos de metros de valla en ese simbólico punto de la capital se convirtieron en un muro para nombrar a las víctimas de feminicidio y desaparición. El espacio no alcanzará para nombrar a todas, señaló una de las activistas, quien prefirió no dar su nombre.
A pesar de no convocar a movilizaciones para este lunes debido a la pandemia, considera que cada quien es libre de participar como mejor le acomode, pues aún en pandemia la manifestación es una necesidad.
«Nosotras no organizamos la marcha, pero sabemos que es tan grande la problemática y que la violencia contra las mujeres es un problema que nos ataca mucho más que la pandemia en este momento. Entonces, hay como una urgencia, una causa de fuerza mayor que nos está llevando incluso a ponernos en riesgo a nosotras mismas de contagiarnos de este virus. Nosotras no quisiéramos tener que hacer esto, pero ya sabemos que las protestas y manifestaciones son necesarias para hacer ruido, para alzar la vos y visibilizar las situaciones que hemos visto recurrentemente el gobierno federal se niega a aceptar.»
La convocatoria de la Antimonumenta para usar los cercos como lienzo de denuncia, hizo eco en otras colectivas como Mujeres de Sal, Las Verdes del Aquelarre o Brujas del Mar, pero las organizadoras destacan que llegaron participantes de todos lados.
Algunas de ellas, acudieron en solitario y allí se unieron a otras compañeras que tenían la inquietud de participar. Así lo hizo Jazmín, quien se contactó con otra mujer por internet, a la que no conocía, pero que quiso acompañarla a manifestarse. Ambas llegaron al punto de reunión y pintaron juntas hasta caer la tarde.
Ana, una joven de 21 años que fue víctima de violación, también acudió al llamado para intervenir el blindaje junto a su madre. Llevó su propia brocha y se adueñó de un pedazo de metal de metro y medio que fue colocado frente a la Catedral Metropolitana.
«Me indigna mucho que hayan hecho esto. Nos intentan callar, silenciar. Tratan de reprimirnos, ¿no? Pero si nos quitan la voz que las paredes griten. Es muy indignante ver como al gobierno, a los cargos de poder no les importamos. Yo creo que es importante hacer presencia estos días aunque las circunstancias no sean las más indicadas. No podemos dejar que pase como si nada, ¿no? Tienen que escucharnos.»
Para hoy se prevén marchas digitales y presenciales, por lo que dos mil 100 mujeres de la Secretaría de Seguridad de la Ciudad de México serán desplegadas por el Centro Histórico. El operativo estará conformado por mil 700 policías femeninas y del grupo Atenea, así como 400 de la Subsecretaría de Control de Tránsito.
Desde el muro de la denuncia, las activistas destacan que lo importante es hacerse escuchar mediante cualquier medio. Incluso, dicen, basta con hablar de este tema con personas de nuestros círculos cercanos para crear conciencia.
«Algo que es muy particular del movimiento feminista es, precisamente, que hemos cobijado a todas las compas sin importar los métodos que cada quien tenga a su mano utilizar. Entonces, es lo que se ha reflejado. Precisamente hay convocatorias en medios digitales, hay convocatorias presenciales y marchas en distintos estados, está la Ciudad de México por supuesto. La intención es visibilizar toda la problemática y cualquier forma es totalmente válida, aceptada y abrazada también.»





