Mujeres afromexicanas que luchan contra el machismo, rezago educativo, acceso a la salud y discriminación; buscan su representatividad.
Escucha este especial con la producción de Sofía Gutiérrez.
Natalia Matamoros
Durante siglos las mujeres afromexicanas han encabezado luchas por la conquista de espacios donde puedan plantear sus necesidades, elaborar propuestas destinadas a mejorar su calidad de vida, ocupar lugares relevantes dentro de las organizaciones dedicadas a la defensa de sus derechos y a la participación política.
Donají Méndez, cofundadora de México Negro, una de las primeras organizaciones en el país para apoyar a la población afromexicana, confesó que tener un papel protagónico dentro de una asociación, no fue nada fácil.
Méndez aseguró que ese lugar estaba reservado para los hombres. Ellos eran quienes impulsaban los debates y las discusiones. Mientras que las mujeres sólo se limitaban a trabajar en la logística de la comida para enviarla a las comunidades, pero no opinaban. Sin embargo, no se dio por vencida. Ahora, junto a otras compañeras, hace diagnósticos y propuestas encaminadas a abrir más canales de comunicación para las mujeres:
“Con el paso de los años empezamos a sentarnos ya en las mesas de discusión, a poner en la mesa temas que nos cruzaban como cuestiones de salud sexual reproductiva y que fueron temas que en su momento no todas abordábamos con esta naturalidad, sino que todavía había cierto temor a externarlo en una sesión que se hacía en las mesas de trabajo.
Pero con el paso del tiempo, las capacitaciones, el compartir experiencias con otras compañeras que empezaban a caminar, a tomar otros aspectos, pues empezamos a entender que estos procesos son también de acompañarnos”.
Logrando representatividad
En 2019, las mujeres afromexicanas participaron activamente en las consultas previas al reconocimiento constitucional de los pueblos afromexicanos como sujetos de derechos bajo una perspectiva de género, juventud e infancia.
A la par, sus voces retumbaron en encuentros de pueblos afromexicanos y en el escenario político. Por ello, ahora cuentan con una representación en la Cámara de Diputados, a través de Rosa María Castro, activista oaxaqueña que ha dedicado parte de su vida a la defensa de los derechos de los pueblos.
“Pues orgullosamente quiero decirles que soy una mujer, que me siento orgullosa de ser negra. Me reivindico como una mujer orgullosamente afromexicana y vengo representando a nuestros pueblos afromexicanos, negros o afrodescendientes”.
Yásmin Sotelo: machismo desde la experiencia
Aunque los siglos de lucha han dado frutos, todavía falta mucho por hacer para reivindicar a las mujeres afromexicanas. A juicio de la activista Yásmin Sotelo, ellas siguen sometidas al machismo y son objeto de violencia familiar y discriminación en su entorno social. Sotelo contó a IMER Noticias que se desarrolló en un hogar de la Costa Chica de Guerrero.
Ahí las mujeres no tienen voz ni voto, sólo son usadas como un instrumento para tener hijos. Por el contrario, el patriarcado dicta las normas de convivencia.
Ella vivió discriminación social. Fue abusada sexualmente por su abuelo y por muchos años permaneció callada por miedo. Más que respetar a su abuelo, ella le temía.
Relató que trabajaba en un negocio familiar para poder estudiar. Con dificultades logró titularse, aunque muchas de sus compañeras tuvieron que abandonar la escuela para dedicarse al hogar. Sin embargo, Yásmin siguió adelante con su carrera y superó esos episodios de dolor:
“En el 92 entré a la universidad y yo dije: ‘cuando salga de la casa de mis papás, voy a buscar ayuda para mí’. Yo era una mujer que vestía con faldas y vestidos que no se me viera nada de piel. El cuello hasta arriba, la manga larga y siempre vestía de blanco porque me decían ‘Becker’, ‘échame tierra morena’, ‘negra color de llanta’, todas esas cuestiones que son denigrantes para una mujer, para una chava de 13 años, pues yo siempre me sentía mal.
Cuando llegué a Acapulco a estudiar medicina, llegué un laboratorio que se llamaba ‘Mexmad’ y nos ofreció un diplomado de sexualidad y yo dije: me voy a meter a esto porque yo necesito descubrir que el sexo no es malo”.
Mujeres al Poder
A raíz de estas experiencias, Yásmin creó una organización para detectar los casos de violencia contra las mujeres afromexicanas en Guerrero, Oaxaca y Veracruz. Las investigaciones de su organización Mujeres al Poder, reveló que más del 50% viven en condiciones de pobreza extrema. Además, la mayoría fue víctima de maltratos físicos y verbales tanto de su pareja como de su entorno social. Explicó que las mujeres tienen entre tres y cuatro hijos, sin embargo, ellas no deciden a cuántos dar a luz sino que son forzadas a tenerlos.
Recientemente recibió casos de mujeres jóvenes a quienes les ofrecieron trabajar como empleadas domésticas bajo la promesa de darles oportunidades de estudio, pero fueron abusadas y explotadas laboralmente.
ESel caso de Fabiola, quien recibió una oferta de trabajo en casa de una familia adinerada. Mientras laboraba fue víctima de violación por parte del dueño y de su hijo:
“La deslumbran con todo lo que le ofrecen a la mamá y dejan ir a la niña. Entonces ya la metieron en una buena escuela y todo, pero como a los tres meses, el viejo abusa de ella, la amenaza que si ella decía algo pues la iba a matar. Pasó un año de violaciones y luego el viejo mete a su hijo mayor”.
Fabiola se escapó y expuso el caso ante la organización Mujeres al Poder, pero pidió a los abogados no interponer una denuncia ante el Ministerio Público por miedo.
Para Yásmin, estos episodios de violencia y abuso son una constante en esas regiones. Esto se debe a que en esas zonas apartadas no hay escuelas comunitarias para que hombres y, especialmente las mujeres, puedan capacitarse y adquirir independencia económica que les permita hacerle frente a las injusticias.
Te podría interesar: Escuelas, lugares donde viven más discriminación infancias afromexicanas
Rezago educativo
El rezago educativo se evidencia en el Censo 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). La investigación mostró que en los municipios con más de 70% de población afrodescendiente, el analfabetismo asciende al 18.2%. También, el nivel promedio de escolaridad apenas super la primaria y sólo pocas personas concluyen sus estudios de secundaria y preparatoria.
Para disminuir los casos de violencia contra las mujeres, brindarles autonomía financiera e impulsar su capacitación, Yásmin en alianza con otras organizaciones defensoras de los derechos de los pueblos afromexicanos, creó una serie de talleres de manualidades. Los cursos son llevados a las comunidades de Guerrero y Morelos:
“Tenemos papel picado, piñatas, les enseñamos cortes de cabello, a poner uñas y un taller para bordar servilletas. Eso les enseñamos y estamos trabajando. Como mi mamá vive en Morelos, en una comunidad Nahuac que se llama Asochalpa Morelos, aquí también tenemos talleres. Ahorita estoy aquí precisamente”.
Acceso a la salud, otra limitante para mujeres afromexicanas
El derecho a la salud es otra limitante con la que deben lidiar las mujeres afromexicanas que viven en la Costa Chica de Guerrero y en las poblaciones de Papaloapan, Istmo y Cañada de Oaxaca.
En esas zonas, según Celeste Sánchez, vocera de la Red contra la Xenofobia y el Racismo, no hay centros de salud especializados para el tratamiento de enfermedades crónicas. En el caso de la Costa Chica de Guerrero, hay una elevada incidencia de mujeres que padecen cáncer de mama. Sin embargo, deben invertir más de dos horas de camino para llegar al hospital más cercano, ubicado en Acapulco, una experiencia que describen como una agonía.
Celeste relató a IMER Noticias que su tía que vivía en Cuajinicuilapa padecía insuficiencia renal. Al menos una vez al mes, debía pagar un taxi comunitario para recorrer más de dos horas de carretera hasta llegar al hospital central de Acapulco para someterse a una hemodiálisis. En uno de esos largos viajes falleció porque no llegó a tiempo:
“Murió en el taxi de Cuajinicuilapa, que es un municipio afromexicano. Iba en taxi a Acapulco para la hemodiálisis porque no había en Cuajinicuilapa porque no hay ese tipo de servicio ahí y se tuvo que mover a Acapulco, como cada mes, pero justo como había un retén, estaba cerrada la carretera y no pudo llegar a Acapulco. Se quiso mover hasta el otro día, pero pues ya no pudo, murió en el taxi cuando se dirigía de Cuajinicuilapa a Acapulco”.
Te podría interesar: Estudios ginecológicos, un reto de acceso para las mujeres
Las mujeres embarazadas tampoco reciben la asistencia adecuada para sus controles prenatales y durante el parto, en el municipio San Nicolás de Acapulco, donde la población supera más de cinco mil habitantes.
De acuerdo con Cindy Mariche, residente de municipio, en la zona sólo hay un centro de atención primaria y dispone únicamente de un médico que no tiene capacidad para asistir al volumen de pacientes que requieren atención por algún padecimiento ni a las mujeres gestantes:
“Somos una comunidad muy grande que no se da abasto para el acceso a la salud. Hay un centro de salud solamente, un doctor, un turno, imagínese, seis mil, cinco mil personas para un centro de salud y un doctor, pues no se da abasto y obviamente ha habido incidentes. Por ejemplo, una mujer que va a dar a luz, no pueden atenderla en el centro de salud porque no tienen los aparatos necesarios para atenderla.
Entonces tendría que trasladarse como una hora u hora y media para poder llegar a tiempo, si es que en este caso se lograra. Pero hay mucho rezago en esa parte del derecho a la salud”.
Proyectos destinados al bienestar de las poblaciones afrodescendientes
Resarcir los siglos de olvido de estos pueblos originarios no es una tarea sencilla, ya que, son problemas estructurales que no se resuelven a corto plazo.
Por ello, activistas, asociaciones civiles y representantes estatales trabajan en proyectos destinados a propiciar el bienestar de estas regiones. Buscan lograrlo a través de una reforma constitucional que contemple 15 artículos que impulsen la creación de políticas públicas para:
- Combatir los rezagos sanitarios y educativos.
- Proteger a las mujeres víctimas de violencia.
- Mejorar los servicios públicos.
La activista guerrerense Yolanda Camacho señaló que en los estados de Guerrero y Oaxaca trabajan en la apertura de dos grandes proyectos: la primera Universidad Afromexicana, cuyas actividades iniciarán el próximo 2 de agosto y que abrirá la oportunidad a decenas de jóvenes, sin políticas excluyentes de formarse como profesionales.
A la par, será inaugurada la primera estación de radio dirigida a la población afrodescendiente en la que las mujeres tendrán una ventana para denunciar abusos y conducir programas que fortalezcan la cultura y las costumbres de la comunidad:
“La Secretaría de Educación Pública nos dio apertura para la creación de esta universidad, para nosotros es muy importante, ya que, no solamente jóvenes que tengan la edad de estudiar, hablando de los niños que terminan la prepa o bachilleres para continuar sus estudios en la universidad, sino también para personas, hombres, mujeres que dejaron truncos sus estudios por no tener los medios y por no haber espacios donde ellos puedan estudiar”.
Te recomendamos:
Los retos del sistema de justicia: más presupuesto y abogacía regulada





