Rosalba Loyde, investigadora de la UAM, advierte que Airbnb ha dejado de ser economía colaborativa para convertirse en un mercado inmobiliario. Por lo que encarece las rentas y dificulta el acceso a la vivienda en la Ciudad de México.
Escucha este conversatorio con la doctora Rosalba Loyde, profesora e investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Azcapotzalco.
Laura Velarde / Aabye Vargas
La expansión de plataformas de alojamiento temporal como Airbnb ha provocado una creciente competencia con el mercado tradicional de vivienda en renta, encareciendo los costos habitacionales y dificultando el acceso a una vivienda asequible para miles de personas en la Ciudad de México. Así lo advirtió la doctora Rosalba Loyde, profesora e investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Azcapotzalco.
Durante un conversatorio sobre vivienda y renta de corta estancia, la especialista explicó que uno de los principales cambios observados en los últimos años es la concentración territorial de la oferta y el predominio de viviendas completas sobre habitaciones individuales.
“Lo que hemos visto en los últimos años es, primero, una hiperconcentración territorial de la oferta, que además se está consolidando hacia los espacios completos. Es decir, la oferta mayoritaria ya no recae sobre habitaciones compartidas o individuales, sino sobre viviendas completas. Más del 70 por ciento de los anuncios están vinculados a viviendas completas. Eso quiere decir que ya no estamos hablando de la famosa economía colaborativa o share economy, sino más bien de un mercado inmobiliario muy potente que está vinculado con el sector turístico. Lo que ha crecido en los últimos años es el número de oferentes mayoritarios. No necesariamente son propietarios, sino operadores que concentran una parte importante de la oferta. Esto es importante porque estamos hablando de un mecanismo de profesionalización de Airbnb. Como no existen suficientes mecanismos que desincentiven este mercado, ahora hay grandes operarios e incluso empresas dedicadas exclusivamente a administrar propiedades para renta temporal. Eso hace que el sistema sea cada vez más rentable y atractivo”.
Además, Loyde explicó que esta dinámica responde a economías de escala que favorecen a quienes concentran varias propiedades bajo un mismo esquema de operación.
“Si colocar un Airbnb en un espacio no te resulta tan rentable, poner cinco o diez sí lo es, porque todos los gastos operativos se distribuyen mejor: limpieza, administración, entrega de llaves, publicidad, gestión de redes sociales y seguimiento de clientes. Estas economías de escala hacen mucho más atractivo colocar viviendas bajo esta estructura. El problema es que las regulaciones existentes todavía no son operativas ni suficientemente eficientes para desincentivar la colocación de vivienda en estos sistemas”.
La académica advirtió que existe una relación directa entre las zonas con mayor presencia de Airbnb y aquellas donde históricamente se concentra la vivienda en renta. Por lo que genera una competencia desigual por el uso habitacional del suelo.
“Si tomamos el mapa de la oferta de renta de corta estancia y lo comparamos con el mapa de la concentración de vivienda en renta, prácticamente son las mismas zonas. Estamos poniendo en competencia dos sistemas de uso de la vivienda donde uno resulta más rentable que el otro. Esto termina encareciendo los costos porque existe una presión muy fuerte sobre el mercado habitacional”.
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— Esteban Villegas V. (@EVillegasV) June 11, 2026
En enlace con la Presidenta Claudia Sheinbaum, se realizó la entrega de las primeras viviendas del Infonavit, haciendo realidad el sueño de cientos de familias de contar con un patrimonio propio. 🏡
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«Incentivar la producción de vivienda asequible para estos perfiles”: Airbnb ha dejado de ser economía colaborativa
La especialista destacó que factores como el auge del nomadismo digital, impulsado tras la pandemia, han incrementado la demanda en las colonias con mejor infraestructura urbana y conectividad.
“México tuvo una política de puertas abiertas durante la pandemia y eso incentivó la llegada de nómadas digitales. Estos perfiles buscan vivir en colonias con mejor ubicación, transporte público, cercanía a centros de trabajo y servicios. Son zonas donde el suelo ya era caro por naturaleza y, cuando no existen regulaciones que permitan ampliar la oferta de vivienda asequible, la competencia por esos espacios se vuelve muy intensa. Los propietarios terminan optando por el mejor pagador porque así funcionan las reglas del mercado”.
Como referencia, Loyde mencionó experiencias internacionales donde las autoridades han implementado controles más estrictos para limitar la expansión de las rentas de corta estancia.
“En ciudades como Nueva York o Barcelona existen mecanismos que limitan la cantidad de viviendas que pueden ofertarse en plataformas como Airbnb y establecen condiciones específicas para operar. Son medidas que buscan evitar que sea más atractivo colocar viviendas en estos sistemas que mantenerlas en el mercado tradicional de renta. Además, se complementan con esquemas de protección tanto para propietarios como para inquilinos”.
La investigadora consideró que una de las soluciones más importantes es aumentar la oferta de vivienda asequible para reducir la presión sobre el mercado inmobiliario. Finalmente, alertó sobre los efectos que esta situación tiene en sectores vulnerables, particularmente entre jóvenes, estudiantes y madres jefas de familia.
“Se están impulsando proyectos de vivienda en renta para jóvenes y otros mecanismos orientados a ampliar la oferta de vivienda asequible. Vamos lento, pero son acciones necesarias para disminuir la presión que existe en las alcaldías centrales de la Ciudad de México, donde se concentra gran parte de la demanda. Los mercados laborales son cada vez más inestables y para muchas generaciones jóvenes la renta es prácticamente la única opción habitacional. El problema es que si antes comprar una vivienda era inaccesible, ahora también lo es rentar. Esto provoca que muchos jóvenes retrasen su salida del hogar familiar y que estudiantes de otras entidades tengan dificultades para acceder a universidades como la UNAM, la UAM o el Politécnico debido al costo de la vivienda. También afecta a madres jefas de hogar y otros grupos vulnerables. Por eso no basta con regular; también es indispensable incentivar la producción de vivienda asequible para estos perfiles”.
#LaserInformativo#Nacional|| En enlace con la Mañanera de la Presidenta @Claudiashein entregan en Durango las primeras 450 viviendas del Infonavit; familias ya cuentan con un patrimonio propio
Familias que durante años rentaron una vivienda hoy cuentan con un patrimonio propio… pic.twitter.com/Ur55aPuknw
— Eduardo Serrano (@LaloSerranoZ) June 11, 2026
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«Tenemos unas tasas de pobreza que están incrementando»: Vivienda en España
El Consejo de la Juventud de España (CJE) y nueve consejos autónomos alertaron sobre la crisis de acceso a la vivienda para los jóvenes.
Organizaciones de comunidades de España como Andalucía, Aragón, Asturias, Cantabria, Castilla, León, Ceuta y la Comunidad Valencia criticaron los lineamientos del nuevo Plan Estatal de Vivienda 2026-2030. Y señalaron que la integración de las políticas de las Comunidades Autónomas para elaborar el Plan Estatal de Vivienda, es vital para evitar la crisis de vivienda juvenil en los próximos años.
Las comunidades españolas aseguraron que los factores que incrementan la posible crisis de vivienda es la ausencia de acuerdos políticos, la falta de medidas estructurales y a igualdad en la aplicación de las políticas de vivienda en zonas territoriales.
«Nosotros creemos que lo que hay que hacer es intervenir el mercado. O sea, la situación actual es realmente crítica. Estamos hablando de que ya no es solamente que la juventud no podamos, o sea, necesitamos dedicar un 99% de nuestro salario para alquilar una vivienda. Es que la gran mayoría de las familias trabajadoras de nuestro país no puede alquilar una vivienda. Es que tenemos unas tasas de pobreza que están incrementando muchísimo y en especial la pobreza infantil, precisamente por la situación de la vivienda».
Las comunidades españolas señalaron que es necesaria la capacidad y coordinación institucional. Según el Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España, el porcentaje de independencia juvenil es de 14,5 por ciento, el nivel más bajo de toda su historia, ya que la edad media de los jóvenes que dejan de vivir con sus padres es de 30 años.
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