Detrás de cada bandera monumental y de la Banda Presidencial hay un proceso artesanal realizado por personal de la Secretaría de la Defensa Nacional. Desde el teñido de las telas hasta el pintado y bordado a mano del Escudo Nacional, cada pieza representa identidad, historia y orgullo para México.
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Sofía Cruz
Hay símbolos que no sólo se miran, se sienten. La bandera de México es uno de ellos. Cuando ondea, algo cambia: se eriza la piel, despierta orgullo, emoción y pertenencia. Para muchas personas, no es solo un símbolo nacional: es historia, identidad y orgullo.
Detrás de una bandera monumental hay más que tela y colores: hay manos, esfuerzo y horas de trabajo.
¿Dónde se confeccionan estas piezas y ondean por todo el país?
En unos talleres al sur de la Ciudad de México, en la Dirección General de Fábricas de Vestuario y Equipo de la Secretaría de la Defensa Nacional. La Teniente Denise Jaime, Jefa de Fábrica, detalla cómo inicia el proceso para realizar las banderas:
«Empiezan desde para asta de 3 metros hasta para asta de 110 metros. Por ejemplo, nosotros tenemos la bandera más grande que es para asta de 110 metros que está en Piedras Negras, Coahuila. Por ejemplo, la que tenemos en San Jerónimo, la que está en Guerrero, esas son para asta de 100 metros. La que está en el Zócalo capitalino es para asta de 50 metros».
Tres colores, un solo símbolo: México. Verde, esperanza; blanco, unidad; rojo, la sangre de nuestros héroes. Al centro, el Escudo Nacional.
¿Cómo se unen estos colores para dar vida a nuestra bandera?
Todo comienza con el teñido de las telas, en la Fábrica de Teñidos, Acabados y Estampados. Así lo explica el Sargento Segundo Auxiliar Operario Ismael Chavoyo:
«Nosotros unimos los lienzos blancos para pasárselos al área de serigrafía. Una vez ellos teniendo el lienzo blanco, empiezan a pintar el escudo nacional, ahora sí que es artesanal, lo pintan a mano, lo trazan. Nosotros mientras empezamos a confeccionar los colores, una vez confeccionando los colores, ellos nos pasan el escudo nacional y aquí se arma nuestro lábaro patrio».
El Escudo Nacional cobra vida en cada bandera monumental. El águila mexicana, con las alas desplegadas, devora una serpiente sobre un nopal que emerge de un lago, enmarcada por ramas de encino y laurel, unidas por un lazo tricolor.
Cada detalle se pinta a mano, como lo hace desde hace tres años la Soldado Operaria Ailin Galicia, una de las más jóvenes de la Fábrica:
«Primero lo que se hace es dibujar, dibujar todo, lo que ven, el águila, el nopal y todo, con lápiz, con un lápiz 5B, ya después de ahí se empieza con los 11 colores base, que es, por ejemplo, este es un color base no tiene ningún matiz, ya después de esos colores ya se le agrega el matiz que le dan el relieve, que le dan la forma, ahora sí que le da el volumen a nuestra bandera».
Después de dos días de trabajo de nueve integrantes de la FAVE, el pintado a mano queda listo. El siguiente paso es llevar la bandera al horno, como detalla el Sargento Segundo Operario Santiago Martínez Ruiz:
«Utilizamos pintura textil base agua, en cuanto nosotros acabamos de pintar la pasamos a un horno, ese horno hace que la pintura selle y que no se desprenda la pintura».
🇲🇽 Con motivo del 216 aniversario del #GritoDeIndependencia, personas servidoras públicas de la Secretaría Anticorrupción y #BuenGobierno, encabezadas por el subsecretario Alejandro Encinas Nájera, participaron en la ceremonia de izamiento de la Bandera Nacional.
— Buen Gobierno México 🇲🇽 (@BuenGobierno_mx) September 15, 2026
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La Banda Presidencial es otro símbolo que también nace en la FAVE. La porta exclusivamente la Presidenta de México en ocasiones solemnes, como la conmemoración por el Grito de Independencia.
Su elaboración comienza con un trabajo minucioso: el bordado a mano del Escudo Nacional, con canutillo dorado, que implica una gran precisión, como relató la Soldado Operario Evangelina Rentería, de la Fábrica de Sastrería, Bordados y Sublimados.
«Se dibuja a mano para poder hacer todos los detallitos y que todos los canutillos se vean realzados, todos sus brillos tengan su realce, en cada puntada que metemos se vea realzado el nopalito, el águila, los laureles y la serpiente. Para el dibujo me tardo un día, para el bordado son cuatro días en la elaboración».
Lo que sigue es el toque final. Lo explica el Teniente Ingeniero Industrial Adán López Cerna, jefe de la Fábrica de Sastrería y Bordados:
«Posterior al bordado del Escudo Nacional, se borda la leyenda de la Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas, así como la fecha en la que asumió la presidencia de México. Posterior a eso, se ensamblan todas las partes de la banda presidencial y se prepara para ser entregada a la mandataria».
La Soldado Rentería recuerda lo que significó entregar la Banda Presidencial a la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum:
«Fue una experiencia bonita, es muy agradable. Le gusta mucho nuestro trabajo que hacemos y realizamos aquí. Pues dice que se siente bonito que nosotros como ejército podamos laborar este tipo de trabajo y representar a nuestras fuerzas armadas».
Detrás de las banderas monumentales y de cada símbolo bordado del país, hay integrantes de la SEDENA para quienes esta labor tiene un significado.
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