El uso de la tecnología 5G es una opción que valoran recintos dedicados al arte y la cultura.
Especialistas señalan que abre grandes posibilidades para procesos de experimentación artística, pero también ampliará la brecha digital con un sector de los usuarios.
Escucha la nota especial con producción de Beto Palomino
Amelia Rojas
Con una menor latencia y mayor velocidad de datos, la tecnología 5G no solo cambiará la forma en que las personas se conectan unas con otras, sino con las cosas e incluso las cosas con las cosas.
En medio de la contingencia sanitaria los agentes culturales y los museos descubrieron en la virtualidad la manera de encontrarse con las audiencias. Transmisiones, las redes sociales y los recorridos digitales lograron que ante los espacios cerrados se mantuviera la actividad y especialmente los públicos lograran conocer las propuestas.
Al llegar la quinta generación de la tecnología de comunicaciones, con un mayor ancho de banda y velocidad se abren grandes posibilidades para los usuarios del internet móvil y también para el ámbito cultural.
Alfonso Miranda, historiador, curador de arte y actual director del Museo Soumaya explica que a partir del 2022 todas las ciudades estarán conectadas gracias a esta tecnología, lo que permitirá establecer nuevos procesos de experimentación artística.
“Vamos a poder establecer, sin duda nuevos procesos creativos, nuevos procesos de aprendizaje, nuevos procesos de experimentaciones estéticas en cuanto a los repositorios virtuales y sus conexiones con los físicos.
Y por supuesto van a ampliar la capacidad de nodal de las expresiones más sensibles del ser humano, de la belleza, del espacio crítico reflexivo, pero también donde las voces de los usuarios no solamente puedan atenderse, si no pueden atenderse mejor y conectar”. Alfonso Miranda, historiador del arte
El internet de las cosas permite que los espacios y los objetos inteligentes se conecten, con mayor ancho de banda las posibilidades son mayores.
Los espacios también podrán brindar experiencias a los usuarios para que vivan incluso sus propios recorridos, comenta Alfonso Miranda.
«Ya no institucionalmente será necesario tener una visita lineal hacia lo que quizá un curador o una política cultural de Estado nos quieran decir. En realidad esto va a ser trastocado por mis propias motivaciones por mi propio bagaje, por mi propia experiencia y voy a ver lo que yo quiera ver.
Voy a llegar mucho más rápido a esa pieza y la voy a poder leer en distintos niveles. La apreciación con los sentidos en el espacio físico, pero también con los sentidos en el espacio distópico». Alfonso Miranda, historiador del arte
El uso de la tecnología 5G también permitirá la preservación y almacenamiento de objetos, archivos, documentos digitales para su conservación. También posibilita la opción de rastrear y analizar la visita de un usuario y de acuerdo con sus intereses definir mejor los contenidos que proponen.
Son grandes las posibilidades, pero también los retos que ello implica. Los grandes museos del mundo ya están incluso instrumentando estas tecnologías, otras lo ven como una opción poco factible ante la brecha digital que ello representa para los usuarios.
¿cuántas personas realmente tienen la posibilidad de un teléfono inteligente y manejo de datos con esta tecnología?
El historiador del arte, Julio García Murillo, subdirector de programas públicos del MUAC, Museo Universitario de arte de la UNAM comenta que en un campo de competencia, se debe analizar la responsabilidad con los usuarios de un museo, en este caso de carácter público.
“No, solo es responsabilidad de los museos abrir acceso a sus contenidos, sino también mostrar cómo ese acceso se hace. Mostrar cuáles son las tecnologías que ocupamos, mostrar que en un campo de competencia geopolítica que está implicando el 5G, el museo también tiene que ver esas esas disputas por territorio, medios naturales y forma de implementarlos en diferentes países a partir de sus políticas internas.
Entre la brecha digital y la disputas geopolíticas, muchos artistas, curadores conservadores digitales están preguntándose, cuál es el papel en nuestro caso específico, desde una universidad, cuál es nuestra responsabilidad en términos de formación de usuarios auto conscientes de los medios digitales?” Julio García Murillo, historiador del arte
De acuerdo con la Encuesta sobre la Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares 2020, el teléfono inteligente es utilizado por el 96 por ciento de los 84.1 millones de usuarios de internet en México, es decir el 72.0 de la población mayor de seis años. La encuesta registra que los usuarios con un celular inteligente, el 13.7% se conectan a internet solo por wifi.
Julio García Murillo señaló que la adquisición de la tecnología podría poner en jaque a diversos espacios, que quedarían en desigualdad con otros recintos.
“Definitivamente sí, no solo viene esta diferenciación al interior de la Ciudad de México, tomando como ejemplo a distintos museos, sino la brecha que se puede abrir también con museos públicos de carácter oficial en la misma ciudad o al exterior, digamos en distintos puntos del país.
Considero y algo que que estuvimos trabajando en nuestros talleres, fue sobre todo de qué manera el museo, digamos la figura del museo, como un espacio que conserva patrimonio de distinto tipo, va a administrar esos objetos patrimoniales y sus representaciones, porque también es cierto que es que en muchos medios digitales se representa el patrimonio, sino también, de qué manera vamos a pensar las políticas de la preservación, por un lado o cuestiones como machine learning en el manejo de colecciones, qué otras posibilidades podemos ver”. Julio García Murillo, historiador del arte
El ámbito del arte y la cultura se enfrenta al reto de contar o no con una tecnología que posibilita ampliar sus proyectos hacia los usuarios. Los recursos y la vocación de cada uno con sus audiencias es el punto para la reflexión.







