En entrevista, el columnista Daniel Vázquez abordó la brecha de derechos humanos y su relación con la corrupción.
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IMER Noticias
En entrevista para El Acento con Alberto Nájar, el columnista Daniel Vázquez abordó la estrecha relación entre la corrupción y las violaciones a derechos humanos, a propósito de dos fechas clave en el calendario internacional como el Día Internacional contra la Corrupción y el 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos.
“Además del Día Internacional del Migrante, hace poco tiempo también tuvimos otros dos días internacionales relevantes”.
Daniel Vázquez explicó que el 9 de diciembre conmemora la firma, en 2003, de la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción, y que el INEGI aprovechó la fecha para dar a conocer datos preocupantes sobre la situación en México.
“En el primer semestre del 2025, el 9% de las personas que residen en áreas urbanas y que realizaron algún trámite gubernamental fue víctima de corrupción”.
El investigador señaló que esta cifra aumenta de manera significativa cuando la interacción ocurre con autoridades de seguridad pública.
“Si la interacción que tenías era con autoridades de la seguridad pública, esto pasaba del 9 al 45%”.
«México tiene cerca de 257 mil personas privadas de la libertad»
Un día después, el 10 de diciembre, se conmemoró la firma de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948. En ese contexto, Vázquez destacó que las cárceles siguen siendo uno de los principales focos de violaciones a derechos humanos en el país.
“Durante el 2024, el 57% de los servicios de acompañamiento que realizaron todas las comisiones de derechos humanos estuvo relacionada con centros penitenciarios”.
Actualmente, recordó, México tiene cerca de 257 mil personas privadas de la libertad, de las cuales alrededor de 100 mil no cuentan con sentencia, lo que representa una grave problemática en materia de debido proceso y acceso a la justicia.
Vázquez explicó que la corrupción es un detonante directo de violaciones a los derechos humanos en al menos cuatro sentidos. El primero ocurre cuando se extorsiona a la población para acceder a servicios públicos que son derechos fundamentales.
“Cuando te piden dinero o un favor político para acceder a un programa de dotación de leche, ese acto de corrupción está vulnerando el derecho a la alimentación”.
Un segundo mecanismo se presenta cuando los sobornos permiten que empresas o actores poderosos realicen actividades prohibidas, como ocurrió en el caso de Pasta de Conchos.
“En esa mina hubo una inspección de seguridad que determinó que era segura y apenas 12 días después explotó”.
El tercer vínculo entre corrupción y derechos humanos tiene que ver con la desviación de recursos públicos mediante licitaciones amañadas y sobreprecios.
Este tipo de prácticas, explicó, reduce los mecanismos para garantizar derechos como:
- Salud
- Educación
- Vivienda
- Alimentación
Vázquez habló de la captura del Estado, cuando intereses privados influyen en políticas públicas en detrimento del bienestar general.
“El ejemplo más claro es la llamada Ley Televisa de 2006, que impactó directamente en el derecho a la información y la libertad de expresión”.
El especialista subrayó que combatir la corrupción no solo fortalece la democracia, sino que es indispensable para prevenir violaciones a los derechos humanos.
“Necesitamos una buena política anticorrupción porque la corrupción también detona violaciones a los derechos humanos. La corrupción no es folclore, es un abuso, una violación a los derechos humanos”.
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