Analistas señalan que redes sociales y medios son clave en la construcción de la opinión pública en México.
Escucha nuestra conversación con Eloy Caloca Lafont
Karen Tlali
En entrevista para IMER Noticias conversamos con el doctor Eloy Caloca Lafont, investigador del Programa Universitario de Estudios sobre Democracia, Justicia y Sociedad de la Universidad Nacional Autónoma de México, y con la analista política Arlyn Rivera sobre la batalla mediática y digital que actualmente atraviesa la política mexicana, particularmente tras las declaraciones de la presidenta Claudia Sheinbaum acerca de un presunto “nado sincronizado” de medios internacionales contra su administración.
Ambos especialistas coincidieron en que hoy las disputas políticas ya no solo se libran en el terreno institucional, sino también en redes sociales, plataformas digitales y espacios de opinión que moldean la percepción pública.
El doctor Eloy Caloca explicó que estas dinámicas forman parte de lo que actualmente se conoce como “guerra cognitiva”, una estrategia que busca influir en la manera en que la población interpreta determinados temas políticos y sociales.
“Podemos hablar ahora incluso de una guerra cognitiva, porque no solo es lo mediático, es la creación de toda una serie de productos culturales que pueden ser eventos, frases, publicaciones en las redes sociales digitales que se replican una y otra vez para que haya sentidos comunes en contra de un actor político o de un personaje político como en este caso la presidenta Claudia Sheinbaum”.
El investigador de la UNAM indicó que estas estrategias combinan tanto los medios tradicionales como las nuevas plataformas digitales, donde incluso el anonimato y los algoritmos terminan amplificando ciertos mensajes.
“Antes se hacía a través de los medios tradicionales y por medio de la propaganda, pero ahora utiliza múltiples canales, múltiples voceros e incluso el anonimato para que la misma población lo replique y uno hasta encuentre más confianza en el mensaje que recibe al venir de un familiar o de un amigo”.
Caloca Lafont añadió que este tipo de narrativas no operan únicamente desde espacios informativos, sino también a través de contenidos culturales y de entretenimiento que terminan posicionando determinadas ideas dentro de la conversación pública.
“No lo veamos como una evolución o como una superposición de la guerra mediática tradicional y la guerra cognitiva. Ocurre al mismo tiempo la guerra mediática que utiliza noticieros, publicidad pagada y analistas políticos, pero también hay una guerra cognitiva en redes sociodigitales que utiliza técnicas de desinformación a partir del anonimato y de la propagación masiva”.
Incluso, aseguró que la cultura también se ha convertido en una herramienta estratégica para generar identidad y cohesión social.
“No es casualidad que la presidenta Claudia Sheinbaum o nuestra jefa de gobierno estén apostando a grupos musicales, a cultura, a grandes personalidades de las artes. Eso también es estrategia porque está creando unidad nacional y vinculando valores familiares y nacionales a través de productos culturales”.
Narrativa mediática desigual en casos políticos
Escucha nuestra conversación con Arlyn Rivera
Por su parte, la analista política Arlyn Rivera habló sobre el enfoque mediático que han recibido los casos de Rubén Rocha Moya y Maru Campos, y sostuvo que existe una narrativa desigual dependiendo del actor político involucrado.
“Los medios forman parte muy importante de la narrativa nacional e internacional, son los que logran impactar en lo que comenta la gente y en la agenda pública y política de nuestro país, pero claro, los medios no son neutros, tienen inclinaciones, ideologías e intereses sobre lo que ellos pueden posicionar”.
Rivera señaló que mientras en Chihuahua se manejaron versiones bajo términos como “supuestamente” o “presuntamente”, en el caso de Rocha Moya se construyó desde el inicio una narrativa de culpabilidad.
“Con Rocha Moya ya era prácticamente un criminal confeso y se alegaba al estado de derecho, pero cuando la comentocracia invoca al estado de derecho debería referirse a la aplicación imparcial de la ley y no lo hacen”.
La analista consideró además que algunos sectores han intentado equiparar ambos casos pese a tratarse, dijo, de contextos completamente distintos.
“La narrativa ha sido completamente tramposa porque han intentado equiparar una situación que no es equiparable con la única intención de buscar la igualdad de condiciones. Si Maru Campos es una mala gobernadora, ustedes también tienen un mal gobernador, y eso es una mentira porque son escenarios completamente distintos”.
Aseguró que tanto Chihuahua como Sinaloa continuarán siendo parte central de la discusión política nacional rumbo a los próximos procesos electorales, especialmente por el debate relacionado con soberanía e intervención extranjera.
“Ambos estados tienen que estar en el centro de la discusión, pero no en la polaridad de quién es el malo de la historia, sino darnos cuenta que es un tema de ataque a la soberanía nacional”.
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