Activistas alertaron que la falta de registros adecuados, subregistro y la falta de denuncias son los tres niveles donde se presenta la discriminación hacia la población LGBT en México.
Gynna Hernández
Al participar en el conversatorio “Atención y acceso a la justicia para la población LGBTTTIQ+”, organizado por la Fiscalía General de Justicia de Ciudad de México, Gloria Careaga Pérez, coordinadora general de la Fundación Arcoiris, sostuvo que la discriminación no solo violenta los derechos a la igualdad, integridad personal, seguridad jurídica y protección de la vida de estas personas, sino que también puede derivar en violencias hasta crímenes de odio.
En este sentido, señaló que si bien las reformas legales alcanzadas en este tema son importantes, aún son insuficientes, y manifestó que se deben reconocer estas discriminaciones para poder establecer acciones de prevención y protección; así como identificar la magnitud e intensidad de dicha situación.
«A pesar de que nuestro país ha sido considerado como uno de los que mayores protecciones legales ofrece, las cifras de crímenes contra personas LGBTI le han colocado, según distintos observatorios, también en segundo lugar de crímenes. Es decir, las condiciones de vida de la población LGBTI no tienen las garantías que esos marcos legales ofrecen. El sistema binario y heterosexista predominante en nuestro país coloca a las personas LGBTI en un constante riesgo, sujetas a vulnerabilidades, a ser evaluadas desde el prejuicio».
Subregistro de violencias
Por su parte, Jaime Rubén Morales Beltrán, director general de Diversidad Sexual y Derechos Humanos de la Secretaría de Inclusión y Bienestar Social de Ciudad de México, coincidió en la necesidad de contar con un registro puntual y adecuado de datos que permitan para generar políticas públicas enfocadas en la prevención de la violencia población LGBT.
Agregó que las instituciones públicas tienen la obligación de atender a todas las personas con dignidad y consideró que para romper con los discursos de odio se debe hacer un trabajo en conjunto entre autoridades y sociedad civil.
«Es terrible que por el miedo, por la falta de responsabilidad, tengamos un subregistro de las violencias, de los crímenes de odio, que el Estado no tenga datos específicos sobre transfeminicidios, sobre muertes de personas LGBT. Hay una necesidad de generar datos que, por alguna razón, no están ahí. Nos siguen teniendo en un clóset. Las personas de la diversidad sexual y género, para muchas personas e instituciones, seguimos no existiendo».
Finalmente, los activistas indicaron que hace falta trabajar en acciones afirmativas para la comunidad de la diversidad, específicamente en las cuotas de empleo y vivienda. Asimismo, indicaron que falta lograr la implementación de programas sociales que estén focalizados en esta población.
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