La tradición del bordado maya busca el reconocimiento de la UNESCO como patrimonio cultural, con la participación de artesanas de tres estados de la península.
Escucha nuestra conversación con el antropólogo José Luis Perea González, secretario técnico del INAH
Karen Tlali
El bordado maya podría convertirse en uno de los patrimonios culturales reconocidos a nivel internacional. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), junto con autoridades culturales de Yucatán, Campeche y Quintana Roo, trabaja en la integración de un expediente para proponer esta tradición ante la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
En entrevista para Segunda Emisión con Berenice Rodríguez, de IMER Noticias, el antropólogo José Luis Perea González, secretario técnico del INAH, señaló que esta práctica va más allá de una pieza textil, pues refleja identidad, historia y conocimiento comunitario que las comunidades han conservado durante generaciones.
El especialista destacó que el bordado tradicional maya reúne la creatividad y diversidad cultural de los pueblos originarios de la región, además de conservar símbolos y técnicas propias de cada comunidad.
«Son patrimonios culturales de los pueblos originarios de Yucatán, pero también de Campeche, de Quintana Roo, que muestran una creatividad, una diversidad cultural y sobre todo valores simbólicos para las comunidades creadoras.»
Perea González señaló que la propuesta generó interés entre las colectividades de bordadoras, quienes se sumaron a reuniones de trabajo para definir las acciones necesarias para preservar esta tradición.
En el marco del #DíaMundialDelBordado, el Museo del Textil fue sede de una reunión para retomar los trabajos de postulación del bordado tradicional maya a la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la @UNESCO.
— INAH (@INAHmx) July 30, 2026
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Un expediente para preservar saberes ancestrales
El proceso contempla documentar los conocimientos relacionados con las técnicas de bordado, identificar los desafíos para su continuidad y establecer planes de salvaguardia que permitan fortalecer su transmisión.
“El que se pueda avanzar en el propósito de su preservación tiene que ver con las acciones que se puedan emprender para recuperar la memoria de esta tradición, documentar todo lo que representan las técnicas de una diversidad inmensa de esta tradición, identificar los retos que tiene actualmente su preservación y las acciones que se puedan impulsar desde las propias comunidades, hasta lo que podría estar acompañando esta acción: la participación de los propios municipios, de los gobiernos estatales y, desde luego, de la Federación a través de la Secretaría de Cultura”.
El secretario técnico del INAH resaltó que esta práctica también tiene un impacto en la vida cotidiana de muchas mujeres artesanas, pues representa una fuente de ingreso y una actividad que mantiene vínculos familiares y comunitarios.
Explicó que uno de los principales retos será garantizar la transmisión de estos saberes entre generaciones, especialmente en los espacios donde históricamente se conservan.
“Es una transmisión que se da de abuelas a madres, de madres a hijas y así sucesivamente, porque es una actividad que principalmente está asociada a las mujeres. Pero también hay hombres que realizan esta tradición. Es muy significativo que se pueda dar a través del fomento de los espacios comunitarios que existen para darle continuidad y poder llevar a cabo esta transmisión. También va a ser muy importante que la realización de este expediente que hemos comentado vaya promoviendo e impulsando estas actividades.
A través de talleres programados en los tres estados de la península, las instituciones culturales recopilarán información para integrar un expediente regional que buscarán presentar posteriormente ante la UNESCO.
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