Especialista advierte que el uso de redes sociales en adolescentes requiere acompañamiento, educación digital y atención a posibles riesgos.
Escucha nuestra conversación con el Dr. Gerardo Alberto Varela Navarro
Karen Tlali
El impacto de las redes sociales en niñas, niños y adolescentes no puede analizarse desde una sola perspectiva. Factores como la edad, la personalidad, el entorno familiar y la manera en que se utilizan estas plataformas son claves para entender sus posibles efectos, explicó Dr. Gerardo Alberto Varela Navarro, profesor investigador del Departamento de Innovación Tecnológica del Centro Universitario de Guadalajara.
En entrevista para Segunda Emisión con Berenice Rodríguez, de IMER Noticias, el especialista habló sobre el debate en México para establecer límites de edad en redes sociodigitales y señaló que el objetivo debe ser generar herramientas para un mejor uso del entorno digital.
Señaló que existen riesgos asociados al uso de estas plataformas, especialmente en adolescentes, pero aclaró que no se puede atribuir a las redes sociales por sí solas el aumento de problemas de salud mental.
“Sí hay evidencia de riesgo, pero no podemos afirmar que las redes causen, por sí solas, una epidemia de depresión o de aspectos negativos que se están dando. Sí hay pequeñas asociaciones en torno a los estudios que se han hecho, sobre todo en correlaciones donde, en ciertas condiciones y edades, se están presentando ciertos aspectos negativos, por ejemplo, la comparación social. Es decir, las redes sociales te llevan a formarte un patrón de belleza, de tu imagen corporal, y a modificar tu conducta alimentaria, así como, en algunos casos, una dependencia extrema a tener aprobación, así como del miedo a perderse de algún contenido”.
El investigador explicó que el uso de redes puede convertirse en un problema cuando comienza a desplazar actividades importantes de la vida diaria, como dormir, convivir, estudiar o realizar actividad física.
También destacó que las plataformas digitales tienen elementos de diseño que buscan mantener la atención de las personas, como los algoritmos de recomendación y el desplazamiento infinito de contenido.
“Los algoritmos llegan a ser nocivos en torno a que la función de estos es que están diseñados para engancharte, en recomendarte contenidos que vayan de acuerdo con tus gustos y con lo que has estado revisando en tus redes. Y obviamente este desplazamiento infinito que existe en este tipo de apps de redes sociales tiene una cuestión muy nociva, en el sentido de que te puede llevar a consumir mucho tiempo de pantalla. (…) Entonces, son todos estos componentes que, en su combinación, nos van a permitir medir un impacto acerca de cómo psicológicamente nos puede estar afectando, y que ya veamos que existe un problema y que hay que atenderlo”.
Hacia un uso consciente
Sobre la propuesta de establecer los 16 años como edad mínima para acceder a redes sociales, el especialista consideró que puede ser una medida adecuada, siempre que esté acompañada de orientación y acompañamiento familiar.
Explicó que, durante la adolescencia, las personas aún desarrollan el criterio con el que interpretan la información que reciben. Por ello, es necesario fortalecer la capacidad de cuestionar contenidos, identificar fuentes y comprender las intenciones detrás de los mensajes.
“16 años es una buena edad para empezar ya a tener un criterio propio. En la adolescencia, por las características del desarrollo humano, somos muy propensos a no tener muchos aspectos de revisión, precisamente: ¿quién está publicando eso?, ¿cuáles son sus fuentes? Realmente, ¿cuál es la intención que existe en esa comunicación? Muchas veces perdemos o dejamos de lado la reflexión acerca de qué intención tiene ese mensaje”.
Varela Navarro concluyó que el desafío no consiste únicamente en retirar dispositivos o prohibir plataformas, sino en construir una relación más consciente con la tecnología, donde infancias y adolescencias tengan acompañamiento y alternativas para desarrollarse fuera del entorno digital.
Te recomendamos:
¿Patrimonio o negocio? Javier Hidalgo abre debate sobre el fútbol como un derecho





