La música de 1968 en México reflejó la represión, los movimientos sociales y la memoria del 2 de octubre, desde rancheras y boleros hasta rock y canciones de protesta latinoamericanas.
Con la producción de José Luis Plascencia.
Carolina López Hidalgo
La música representa parte de lo que se vive. En ella podemos encontrar tintes o grandes murales de lo que se vive, una muestra es el año de 1968. Por un lado, tenemos la parte más conservadora, en la que se escuchaba música de orquesta en los grandes salones; con boleros, rancheras, música tropical, para la gente más grande.
La música 1968: memoria y testimonio
Mientras en los cafés cantantes se dividía el escenario entre el rock romántico que interpretaban cantantes como Angelica María, Enrique Guzmán, Cesar Costa; el rock en inglés de Bob Dylan, los Beatles, y la música latinoamericana, que cobró impulso tras los distintos conflictos sociales que se desataron en el mundo, como lo destacó el investigador y músico Fernando Morán.
«Y tiene diversas formas de expresión la música, ¿no? De recreación, de la cuestión, de memoria y testimonio, ¿verdad? Que es una parte fundamental, ¿no? A través del tiempo, gracias a la música, podemos saber de hechos, ¿verdad? Y no solo hechos políticos sino de cualquier tipo, sociales, que ocurrió una tragedia, hay canciones que hablan del terremoto, sin pues esa la historia de México que hay un gran acervo de canciones, de música que reflejan lo que había en ese momento.»
El 2 de octubre de 1968, la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco fue escenario de una de las páginas más dolorosas en la historia contemporánea de México. La represión violenta del Estado de ese momento en contra de un movimiento formado por jóvenes, docentes, obreros e… pic.twitter.com/bFuR5Dh1Vy
— Secretaría de Cultura (@cultura_mx) October 2, 2025
La Guerra en Vietnam, la búsqueda de una Cuba libre, Nicaragua, Chile, Argentina y Uruguay en conflicto fueron detonantes para la creación. Es así que, en nuestro país fue receptor de grandes pensadores y músicos de distintas partes del mundo. Lo que creó una fusión musical y de pensamiento importante.
Las canciones de Víctor Jara, Mercedes Sosa, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Chico Buarque, Inti Illimani, Atahualpa Yupanqui, Quilapayún fueron bandera de muchos movimientos que se combinaron con lo mexicano.
«Una manera más de mostrarle al otro las razones de los movimientos sociales de por qué el mundo se mueve de esta u otra manera. Considero que la música de protesta permite con un lenguaje muy claro al que escucha hacerle consciente, hacerle participe, inspirarlo, que se vuelva empático, guarda un discurso de orden económico, político, social.
En él busca que representar pues a los abandonados, a los olvidados, a los excluidos, a los marginados de los que casi nadie habla. Es una manera de seguir existiendo porque eso no está en los grandes libros, porque finalmente esa música se disolvía cuando, por ejemplo, encerraban o asesinaban al cantautor.»
En nuestro país Judith Reyes, José de Molina, Amparo Ochoa y Óscar Chávez con la sonoridad ranchera y de corrido comenzaron a escribir letras que narraban la injusticia social, económica, la represión política y contra los jóvenes, como lo comenta el músico Anthón López.
«Y lo que hace es enterarse por medio de pláticas de las razones de los movimientos obreros y campesinos. Entonces, ella traduce en un lenguaje muy básico, muy muy simple esa problemática al mundo de la música para que fuera entendible, para que fuera un resumen de cosas que venían sucediendo por décadas en cuanto a la represión, la persecución, la desaparición, los asesinatos.
Ella traduce esas demandas sociales hacerlos conscientes. O sea, desde un mundo migra al otro y ella es como un vehículo para llevar nombres de lugares, personajes, causas, proyectos, ideologías.»
Una bandera ante el autoritarismo
En las escalinatas o islas de las universidades los jóvenes intérpretes comenzaron a encontrar foros para presentar lo que los medios ocultaban como lo dijo Ricardo González, estudiante en esa época.
«Todo toda la influencia de la música latinoamericana llegó en ese entonces eh la música cubana y la chilena fundamentalmente, Argentina, Paraguay también trajo No, sí, inclusive ahí en el mercado de discos en contra la torre latinoamericana los conseguía uno.
Sí, no se escuchaba en la radio, obviamente, pero sí se conseguía en pues eh en las casas disqueras que había antes, mercado de discos, creo que se llamaba. Yo no iba a las peñas porque no tenía no tenía tiempo, tenía yo que trabajar y estudiar, entonces pues más que nada en la explanada de la C.U. de rectoría donde se hacían las tocadas cada 8 días o diarios se hacían.»
La música se convirtió en una bandera, en las marchas previas al 2 de octubre se escucharon resonando en las calles y avenidas.
#Efeméride | 🌹 El 2 de octubre de 1968, la Ciudad de México fue testigo de una de las páginas más dolorosas de su historia. En la Plaza de las Tres Culturas, el ejército abrió fuego contra grupos civiles, en su mayoría estudiantes, bajo el mandato de Gustavo Díaz Ordaz.
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Tras la matanza y encarcelamiento de cientos de jóvenes la música no paró. Pues en ella se narró la crueldad y el autoritarismo de un gobierno intransigente. Hay dos piezas emblemáticas la de Tlatelolco de Judith Reyes y la de Parra.
Finalmente, en el Rock se encontró otro género para hablar de los que se vivió y hasta a fecha tenemos piezas de los Caifanes y la Maldita Vecindad que tampoco olvidan ese 2 de octubre negro.
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