El Cartagena Festival de Música celebra 20 años destacando la fusión de música clásica, jazz y repertorio colombiano, impulsando el talento juvenil y consolidando a la ciudad como escenario cultural internacional.
Betto Arcos
En la plaza de la Aduana de Cartagena con un aire fresco soplando desde el mar Caribe y un aforo a reventar de miles de asistentes, el clarinetista cubano Paquito de Rivera y su quinteto, acompañado de la orquesta sinfónica de Cartagena, cerró el 20 aniversario del festival jugueteando entre la música clásica y el jazz.
La Orquesta Sinfónica de Cartagena compuesta de jóvenes que provienen de más de 80 barrios populares de la ciudad y otros pueblos cercanos fue fundada en 2016 a iniciativa de la Fundación Salvi.
“El desarrollo artístico valioso que pudimos apreciar esta semana es fuera de serie. Y es ese tiempo que se requiere para poder ver un resultado, una generación, inclusive dos. Porque esos jóvenes son los que están empezando a ocupar los puestos de las grandes orquestas o de las orquestas profesionales y eso requiere un tiempo”.
Julia Salvi es presidenta de la fundación que lleva su nombre, la organización creadora del Cartagena Festival de Música.
“Es muy fuerte lo que el país ha sufrido en la violencia y por eso cuando yo miro la juventud, la abrazo, la quiero y he dedicado mi vida a esa misión. De sentir que ellos sientan en la música algo que lo hace noble al ser humano y al hombre y que busquen en ello sanación de tantos dolores por los que hemos atravesado y que nos ha impedido desarrollarnos con mayor rapidez”.
En sus inicios el Cartagena Festival de Música tenía un programa muy básico para empezar a crear un público.
“Escuchaba uno, por ejemplo, la Quinta Sinfonía de Beethoven, es decir, obras que son Sumamente conocidas que quizás estaban ahí programadas para que un público se iniciara, naciera y empezara a interesarse por este repertorio”.
Juan Carlos Garay es crítico musical y asesor del festival.
“Ya hoy día pues han pasado 20 años y el festival ha demostrado ser muy arriesgado, pero además de eso el encanto de proponerse como parte de un turismo musical. Que la ciudad misma también tiene su encanto y se vuelve escenario. Esa arquitectura colonial de Cartagena, sus iglesias, sus casonas, todo eso se vuelve escenario para la música y yo creo que eso, digamos, habla de un festival que supo enfocarse muy bien y aquí ha venido creciendo”.
“Redescubrir algunas partituras”
Esta semana en el Teatro Adolfo Mejía, el público disfrutó de la ópera italiana en la voz soprano de Mariam Battistelli una de las revelaciones más impactantes del festival acompañada por la Orquesta Filarmónica Juvenil de Bogotá.
En otro de los escenarios emblemáticos del festival, el Palacio de la Proclamación, se presentó el cuarteto de cuerdas José White de México. Entre otras obras latinoamericanas, el grupo presentó el cuarteto estudio clásico de la compositora Guadalupe Olmedo, la primera mujer en graduarse como compositora del Conservatorio Nacional de Música de México.
En el auditorio Getsemaní con un lleno total, la Filarmónica Joven de Colombia ofreció una de las obras más reconocidas del repertorio clásico de México, el huapango de José Pablo Moncayo.
La música habita los espacios históricos de Cartagena.
— YoSoyColombia (@YoSoyColOficial) January 12, 2026
El Festival de Música de Cartagena celebra el encuentro entre tradición, arte y diversidad sonora.
La música también es identidad. Yo soy Colombia. pic.twitter.com/IvEvElBQUH
Desde el inicio del Cartagena Festival de Música, hace 20 años, la inclusión del repertorio musical colombiano ha sido incorporada de forma paulatina. Jaime Andrés Monsalve, director de programación musical de la Radio Nacional de Colombia, cuenta que el festival siempre ha tenido un interés por la divulgación de la música académica de su país.
“En unos primeros años los directores artísticos estaban apenas tanteando.
Yo recuerdo muy bien cuando un periodista muy inquisitivo le preguntaba a Charles Wadsworth, el primer director artístico del festival, ¿por qué no había repertorios colombianos? Y Wadsworth, un poco contrariado, como como interpelado mal, le dijo mire, denos un tiempo, ¿sí? Espérese que pase y conozcamos un poco más de esta música y así lo podremos hacer”.
A partir de la tercera y cuarta edición, el festival empezó a invitar exponentes de la música tradicional, popular, jazz e independiente de Colombia. Monsalve dice que después, con la llegada del director italiano Antonio Miscená. Los repertorios colombianos se consolidaron en piezas para piano, obras de cámara, formatos no tradicionales y sobre todo orquestas juveniles que hoy están mostrando un gran poder a la hora de interpretar la música.
Por otra parte, el crítico musical y asesor del festival Juan Carlos Garay agrega que Miscená se fue impregnando de la identidad colombiana ya estando inmerso en el festival y descubrió obras como la del compositor Adolfo Mejía.
“Él se decantó más por una música colombiana académica, digámoslo así, y nos ha presentado verdaderas rarezas porque también se dedicó a redescubrir algunas partituras que estaban por ahí muy guardadas y que no se habían vuelto a interpretar, mucho menos a grabar.
Entonces, ese ha sido eh también el aporte y creo que sí, que definitivamente el elemento colombiano, pues ya llegó para quedarse”.
Te recomendamos:
Al son de la mariachi: la presencia creciente de mujeres en una tradición histórica






