El especialista consideró que aunque América Latina y el Caribe aún están a tiempo de enderezar las rutas, es necesario acelerar acciones e implementarlas a más tardar en los próximos nueve años.
Escucha la entrevista con Carlos de Miguel, doctor en Economía y coordinador de acciones medioambientales de la CEPAL.
IMER Noticias
En entrevista para IMER Noticias con Alberto Nájar, Carlos de Miguel, doctor en Economía y coordinador de acciones medioambientales de la CEPAL, consideró que el actual modelo de desarrollo no ha sabido conciliar con el medio ambiente, a nivel mundial, por lo que consideró necesario implementar y acelerar acciones para cumplir las metas de la Agenda 2030 y los Acuerdos de París.
“El modelo de desarrollo del mundo no ha sabido conciliar lo suficiente el crecimiento económico con la inclusión social y dar empleo, y protección social a los ciudadanos, y la protección del medio ambiente y los ecosistemas, que son la base natural que sustenta ese modelo de desarrollo”.
Agregó que solo el 22 de los objetivos de desarrollo sostenible de la Agenda 2030 se alcanzarán a cumplir. Entre esos objetivos se encuentran las metas y los indicadores de cambio climático que, “o bien no hay suficiente información o están en retroceso”.
Ejemplo de ello, son las altas temperaturas que se han registrado en los últimos años en todo el planeta, los cuales no se reportaban desde el periodo preindustrial.
“Esos aumentos de temperatura que están asociados al cambio climático tienen efectos reales físicos sobre nuestros ecosistemas y sobre nuestra base natural. Pero obviamente eso repercute en efectos económicos importantes, pérdidas de productividad agropecuaria, olas de calor que bajan la productividad laboral”, entre otros.
“Si uno ve los umbrales planetarios que están reportados para la estabilidad y resiliencia de la Tierra, seis de los nueve se han superado ya. Es decir, estamos perdiendo biodiversidad, estamos perdiendo suelos, el agua dulce se está también degradando…Pero también hay algunos, por así decirlo, umbrales críticos planetarios, como el ozono por ejemplo, que han mejorado, y eso nos muestra que todos podemos hacer cosas juntos para hacer que las sendas de desarrollo se cambien y en una manera concertada, multilateral poder encontrar soluciones”.
En este contexto, Carlos de Miguel refirió que el patrón de producción y consumo del modelo de desarrollo latinoamericano sigue las tendencias que ha seguido el mundo hasta ahora, por lo que no se alcanzarán los Acuerdos de París, que busca limitar los aumentos de temperatura por debajo de los 2 grados.
Sin embargo, consideró que, aunque América Latina y el Caribe aún están a tiempo de enderezar las rutas, es necesario acelerar acciones e implementarlas a más tardar en los próximos nueve años.
El economista destacó que el sector que más se ve afectado por estos daños son las poblaciones más vulnerables, mismos “que no son quienes están causando los daños al planeta”.
De acuerdo con las emisiones per cápita “si uno ve la distribución de deciles en América Latina, el 10 por ciento más rico puede llegar a emitir hasta 33 toneladas, mientras que el decil de ingreso más pobre, el 10 por ciento más pobre apenas emite una y media. Entonces, hay una desigualdad en las emisiones que causan el problema en el planeta, pero también hay una desigualdad en los impactos que sufren las personas asociadas a este cambio”.
De Miguel agregó que sí hay posibilidades de cambio, a través de las contribuciones nacionales de cambio climático, que son aquellos compromisos que los países aportan para reducir los gases de efecto invernadero. Para ello, se requiere de la inversión pública y privada, así como de apoyo internacional -“particularmente de aquellos países que contribuyeron más al efecto del cambio climático”-.
“Ese financiamiento no nos está llegando, a la región llega apenas medio punto del PIB y deberíamos incrementarlo entre el 8 y 10 veces para cerrar esas brechas”.
A esto se tendrían que sumar otras acciones como políticas públicas, normas, instrumentos de mercado, impuestos, apoyos a determinados sectores, etc.
De ahí que la CEPAL apuesta por una serie de sectores impulsores para la región de América Latina y el Caribe, como la transición energética, la cual para México será muy importante porque cuenta con todos los elementos (hidrocarburos, potencial solar, eólico y otras energías). Así también, considera la bioeconomía, el turismo sostenible, la movilidad sostenible basada en la electromovilidad, la gestión hídrica, entre otros incentivos.
“Es un esfuerzo de alinear los incentivos desde el sector público y privado con el apoyo de la ciudadanía para que invirtamos, crezcamos, pero de una manera distinta, generando un crecimiento económico que sea sostenible desde un punto de vista ambiental y que concilie y pueda contribuir a cerrar las brechas sociales que todavía tenemos en América Latina y el Caribe”.
TE RECOMENDAMOS





