El Servicio de Cambio Climático Copernicus refirió que el mes de mayo de este año fue el más caluroso de todos los tiempos.
Berenice Vásquez
“Al igual que el meteorito que acabó con los dinosaurios, nuestro impacto es enorme. En el caso del clima, no somos los dinosaurios. Somos el meteorito”, enfatizó el secretario general de Nacional Unidas (ONU), António Guterres.
En el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, el funcionario lanzó un fuerte llamado de atención al señalar que capitales del mundo como Nueva Delhi, Bamako o la Ciudad de México “están ardiendo” por las crecientes altas temperaturas.
“Ciudades como Nueva Delhi, Bamako o la Ciudad de México están ardiendo. No mantener el límite de los 1.5 grados también supondría la ruptura de las cadenas de suministro subiendo los precios y una creciente inseguridad alimentaria.
“Incluso si las emisiones llegaran a cero mañana, un estudio reciente concluye que el caos climático seguirá costando al menos 38 billones de dólares al año en 2050″.
Mayo, el más caluroso de todos los tiempos
En un mensaje en el reveló los datos más recientes del informe del Servicio de Cambio Climático Copernicus de la Comisión Europea, destacó que el mes de mayo de este año fue el más caluroso de todos los tiempos.
“Son ya doce meses consecutivos de los meses más calurosos de la historia (…) Nuestro planeta está intentando decirnos algo. Pero parece que no escuchamos”.
Asimismo, la Organización Meteorológica Mundial alertó que existe un 80 por ciento de posibilidades de que la temperatura media anual mundial supere temporalmente los 1,5 grados centígrados por encima de los niveles preindustriales, al menos en uno de los próximo cinco años.
En este sentido, se prevé que la temperatura media global cercana a la superficie para cada año entre 2024 y 2028 sea entre 1,1 °C y 1,9 °C superior a la referencia de 1850-1900. De igual forma, es probable, en un 86 por ciento, que al menos uno de esos años establezca otro récord de temperatura, superando a 2023, que es actualmente el año más cálido.
“Estamos jugando a la ruleta rusa con nuestro planeta. Necesitamos una rampa de salida de la autopista hacia el infierno climático. Y la buena noticia es que tenemos el control de la ruleta”, afirmó
Guterres, añadiendo que la batalla para limitar el aumento de la temperatura a 1,5 grados se ganará o se perderá en la década de 2020, “bajo la vigilancia de los líderes de hoy”.
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