Hasta 25 mil toneladas de residuos de propaganda podría dejar el proceso electoral 2024 y la falta de interés de los partidos para retirarla del espacio público genera estrés y contaminación visual.
Escucha este trabajo especial con producción de Jorge Jaramillo.
Aura García
Hace más de un mes que terminaron las precampañas, pero el rastro de su paso por la Ciudad de México no ha desaparecido.
Oficialmente, no debería haber propaganda ni de los procesos internos de Morena y el Frente Amplio por México ni de la primera etapa de promoción, que tuvo una duración de 60 días. Sin embargo, en las calles la realidad es otra.
Aunque una parte de los carteles, mantas y bardas fueron retirados, hay zonas en las que permanecen por montones, se amontonan y deterioran en el mismo sitio, formando figuras indescifrables.
La colonia El Parque, en la alcaldía Venustiano Carranza, es ejemplo de ello, pero también pasa en la Benito Juárez o Iztacalco.
En un solo poste pueden verse las primeras iniciales del apellido Harfuch, la sonrisa de Clara Brugada, un pedazo de la cabeza de Santiago Taboada y un trozo de póster de un político local, que se distingue por su color azul. El escenario se repite cada calle, tanto que los vecinos muestran hartazgo.
Algunos como Patricia piden que la ley se respete, y que los partidos asuman su responsabilidad de retirar todo aquello que colocaron por la Ciudad de México.
“Que fuera tajante la ley, que fuera a rajatabla, que la cumplieran. Por ejemplo, que tengan un censo de a dónde me fui a poner los pósters y en ese mismo censo cumplir con la obligación de retirarlos.
Se trata de ser buenos ciudadanos. Se supone que el despliegue está regulado. Además, nunca los hemos visto o los hemos visto muy poco a las y los candidatos, de repente es excesiva la imagen de ellos y lo que no se ve en estas propagandas es lo que propone quien quiere encargarse de la jefatura de gobierno.”
La Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales (LGIPE) así lo dicta en su artículo 212, donde estipula que los partidos políticos, precandidatos y simpatizantes están obligados a retirar su propaganda electoral de precampaña, por lo menos tres días antes del inicio del plazo para el registro de candidatos y candidatas.
Víctor Ortiz, vecino de la colonia Pantitlán, reprocha la falta de compromiso para el reciclaje de la propaganda y asegura que la misma termina convirtiéndose en millones de pesos tirados a la basura.
“Es como decimos en la comunidad: a los partidos no les interesa más que saciar su sed de poder. No les importa ensuciar la ciudad, usar tanto anuncio, tanta propaganda. Uno termina diciendo ‘eso que invierten en pintas es un gastadero de dinero’.
Hay otras cosas prioritarias donde podemos invertir, ya que se quiten de eso, de estar llenando la ciudad de pura basura. Vemos el sistema de limpia como está, que no es muy adecuado, o sea la verdad no está muy limpia la ciudad. Y ahora con toda esta papelería y toda esta basura que ellos mismo andan pegando, no sé a dónde vamos a llegar”.
Procesos internos de partidos aumentan la basura electoral
De hecho, la Fundación por el Rescate y la Recuperación del Paisaje Urbano alertó desde finales del año pasado que los residuos de propaganda política podrían alcanzar este 2024 las 25 mil toneladas, 5 más que en el proceso federal del 2018, en vista de que para esta elección los partidos arrancaron la promoción de sus aspirantes a algún cargo medio año antes.
Jesús Cadena, experto en derecho electoral, advierte que los partidos hallaron un vacío normativo para justificar el despliegue de promoción en el que incurrieron bajo el argumento de la “auto organización” . Subraya que probablemente detectaron que el costo de tal decisión sería menor a la ganancia.
Así, sin temor a una multa, optaron por adelantar la promoción y asumir las consecuencias de este hecho.
“El panorama político electoral está muy enardecido actualmente.
Los partidos sacaron provecho de un vacío normativo para empezar a posicionarse de manera previa al formal inicio del proceso electoral, porque sabían que evidentemente podían sacar un provecho sin que esto significara una repercusión tan importante.
Ante el vacío normativo dijeron ‘el proceso formalmente inicie en septiembre, pero yo me puedo organizar o auto organizar para ver quién va a ser mi candidato o candidata para la presidencia’ y al final se convirtieron en posicionamiento públicos”.
El Tribunal Electoral dio su visto bueno a los procesos adelantados, aunque también indicó reglas, que se parecen mucho a las estipuladas en la LGIPE.
En torno a la propaganda, les prohibió a los partidos colgarla, fijarla o pintarla en monumentos o edificios públicos, así como en equipamiento urbano o en lugares que obstaculice la visibilidad de los señalamientos que permiten a las personas transitar y orientarse dentro de los centros de población.
Pero esta regla de nuevo se omitió y en recorridos por la ciudad puede comprobarse.
Te podría interesar: Xóchitl Gálvez, Sheinbaum y Álvarez Máynez listos para iniciar campañas
Tan sólo en la delegación Venustiano Carranza se colocaron pósters en deportivos públicos y en parques. Mientras que en lugares como Pantitlán, las pintas invadieron las paredes de los talleres del Metro y hasta los semáforos.
Lo que no sólo se traduce en una violación a la ley, sino en contaminación visual que la ciudadanía procesa en forma de estrés.
Así lo explica Jorge Negrete, quien se ha encargado por medio de su fundación para el paisaje urbano de defender la identidad de la Ciudad de México y exigir un espacio público con menos basura electoral que a largo plazo también impacta en la salud de las personas.
“Lo qué pasa con los habitantes de la ciudades es que percibimos todos estos tipos de mensajes, aunque no nos demos cuenta. Y tenemos tantos mensajes publicitarios y electorales en la calle que el cerebro encuentra que la única manera de digerirlos es a través del estrés. Y en estas enormes ciudades en las que vivimos, la verdad es que lo que menos necesitamos son más focos de estrés y afectaciones a la salud.”
Además, Negrete destaca que el paisaje urbano es el patrimonio intangible más grande que tienen las ciudades, y advierte que la marca de Ciudad de México, es decir, la manera en que se reconoce a la metrópoli en todo el mundo, se distorsiona por tanta propaganda.
Lo que está por venir…
Iván, un joven que vive en los límites de la alcaldía Iztacalco, y a quien también le molesta que los partidos abandonen su propaganda hasta que se despinta y se desgarra, alerta que el espacio debe ser recuperado por la ciudadanía e incluso sugiere que el graffiti, como forma de arte, aporta más a los barrios y a las colonias, que los logos partidistas y sus aspirantes.
“Se mira en el barrio mucha publicidad, mucha propaganda y la verdad si es molesto; se trata de contaminación visual. Ellos son partidos políticos, no son dueños del espacio público, y yo tengo amigos que son artistas de la calle que hacen graffiti art y enfrentan problemas cuando quieren plasmar su trabajo. O tienen que estar en la legalidad o tienen que estar contratados por alguien, cuando lo que realmente hacen es recuperar el espacio mediante un arte gratuito para el barrio”.
Sin embargo, el problema de la excesiva propaganda y las molestias que ésta ocasiona a la ciudadanía está lejos de terminarse. Después de ocho meses de promoción, los partidos apenas se preparan para las campañas.
Cadena, especialista en estos temas, reconoce que se gasta mucho dinero en propaganda y admite que debería de restringirse aún más, pero hasta que esto no ocurra el escenario seguirá repitiéndose cada sexenio y por lo pronto pronostica que a partir del 1 de marzo México quedará tapizado.
“Ahorita estamos en un proceso de intercampaña, pero creo que una vez que inicie la campaña todo va a ser también muy ríspido y vamos a ver otra vez tapizado el país, porque evidentemente se van a empezar a posicionar tanto a nivel federal como local.
También va haber un derroche muy importante de dinero por parte de MORENA y sus aliados, por parte también del PRI, PAN y PRD y Movimiento Ciudadano «.
Te recomendamos:





