El acercamiento de Alfredo Libre Gutiérrez y Alejandra Phelps con las personas migrantes transformó el sentido de su arte.
Escucha este especial con producción de Alberto Palomino.
Carolina López Hidalgo
Para el muralista Alfredo Libre Gutiérrez todos somos nietos de una migración. De ahí que su labor ayude al que está en tránsito, el que ha decidido escapar de la realidad que le carcome y que mata.
Según datos de la ONU, en 2020 había alrededor de 281 millones de migrantes en el mundo, lo que representa 3.6% de la población. Pero sus desplazamientos y concentraciones no son iguales en todas las regiones: factores económicos, geográficos, bélicos y demográficos, entre otros, llevan a dejar sus raíces, sabores, su tierra y cultura.
Por ello, Libre Gutiérrez decidió crear en 2018 el proyecto de Transporta Pueblos, una escultura que funciona como espacio para dejar comida y mensajes
“Para mí, el transporta pueblos somos todos nosotros. Cuando uno viaja, lo hace con su acento, sus culturas, su música, su comida, todo lo que conlleva cada persona. Yo también emigré a la Ciudad de México, es distinta la migración, pero al final se ha vivido de esa manera. Ahí se me ocurrió ponerle en la cola una repisa, entonces cada vez llevábamos víveres a la escultura”.
Libre Gutiérrez es un artista que comenzó su carrera mirando a los grafiteros, uniéndose a los trabajos de la agrupación tijuanense Hecho en México, de 1989. Para él, el arte transforma y debe dejarse transformar. De ahí que su proyecto ya se volvió parte de la comunidad, la cual ha encontrado una manera de comunicarse a través de la obra.
“Es un principio muy básico de que no nos conocemos, pero estamos para apoyarnos; no sé quién eres, pero hay gente que piensa en ti. La pieza tomó ya como una personalidad por sí misma. Nosotros la tatuamos con toda la información y dejamos espacio a donde vayamos con un mensaje: “Hey, te apoyamos”. Y estuvo increíble llegar y surtirla de víveres y al ver la pieza, yo empecé a ver letreros. La gente empezó a apropiarse de la pieza, a dar mensajes, me imagino que es una desesperación tan brutal”.
En los primeros seis meses de 2024, las autoridades reportaron más de 712 mil 226 migrantes irregulares en México, muchos de ellos llegan de Centroamérica y pasan por nuestro país, en busca del sueño americano. Motivo que le llevó a Libre Gutierrez a viajar en la bestia para poder entender lo que viven y sienten.
“Eso te hace entender la migración de una forma muy distinta, hablar con ellos, entender que no es un viaje de placer, sino un éxodo. Ellos están fluyendo de una situación espantosa y eso se te queda. Todavía estoy trabajando con ese tema, con imágenes de ese viaje, con mi memoria. Ahorita estoy pintando dos cuadros con referencias de lo que viví en ese momento”,
Son muchos los ejemplos de cómo el arte puede mostrar otras realidades, cómo se puede transformar poco a poco a la sociedad haciéndola consciente de lo que viven las personas migrantes.
Tanto Libre como Alejandra Phelps trabajan con migrantes en albergues o sitios de apoyo con diversas acciones.
Para Alejandra Phelps fue difícil comenzar a trabajar el tema de la frontera, sobre todo por la cercanía que tiene. Por eso que creo el proyecto Mujeres Pájaro.
“Me tocaron historias desgarradoras de haitianos, de gente que espera si va a poder pasar por algún tipo de asilo; entonces. Cuando yo veía todas estas problemáticas me dije ‘hay que hacer arte sobre la frontera’. La frontera es muy diferente para los migrantes o para los que vivimos aquí, pero como que no sabía abordar. Sentía como que no podía pisar algo tan precario, tan triste, esa realidad me podría el alma”.
Cifras de la ONU indican que en 2020 las mujeres migrantes representaban el 48.1% de la población mundial de migrantes. Son las mismas que extienden la mano para apoyarles. De ahí que el proyecto de Mujeres Pájaro sea un homenaje a las que van y las que vienen
“Como la frontera es triangular, en un sentido vas a ver dos bailarinas y en el otro sentido son tres mujeres corriendo, con una cara de angustia y de fuerza también. En realidad, a veces la angustia es lo que te mueve a agarrar todas las fuerzas, las que tengas, para salir de una situación y yo creo que eso lo viven las migrantes y las vivimos cualquier mujer y hombre en el mundo. Lo que quise plasmar aquí, con el proyecto de las ‘Mujeres Pájaro’ fue un proyecto que incluyera también a todas las mujeres que vivimos en la frontera y que participamos también en ayudar a las y los migrantes”.
Consciente de lo que viven los migrantes y su compromiso con los niños, mujeres y hombres que escapan de las realidades y que salen en búsqueda de un sueño dejó el “arte bonito” para transformar las situaciones que viven.
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