Para el filósofo franco-libanés, Amin Maalouf la crisis provocada por la pandemia obliga a la humanidad a pensar en un sistema que dé cabida a la diversidad.

«Creo que tenemos que ser lúcidos y hoy en día la lucidez no conlleva mucho optimismo, pero tenemos que rechazar la desesperación. Pienso que la función de la literatura en el mundo actual es imaginar un mundo diferente. Necesitamos saber qué tipo de mundo debemos construir y en este caso la literatura y la cultura son las que dan la respuesta, hoy más que nunca la cultura y en particular la literatura, son indispensables para que funcionen las sociedades».

Estoy convencido de que con el tiempo nos plantearemos las cosas de manera diferente, entenderemos que la mejor manera de evitar este tipo de fenómenos, es una verdadera colaboración. No se trata de golpear a las organizaciones internacionales ni de acusarse unos a otros de ser culpables.
La solución consiste en establecer un verdadero sistema internacional que funcione, ponerle fin a la desconfianza. Necesitamos tener una visión universal y volver a descubrir que tenemos intereses comunes, un destino común y un único planeta.
Nacido en Beirut, Líbano en 1959, Amin Maalouf ha recibido entre otros, el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2010, el Premio Goncourt 1993 por La roca de Tanios y el Premio Europeo de Ensayo por Las identidades asesinas.





