11 años del caso Ayotzinapa: madres exigen verdad, justicia y esclarecer el paradero de los 43 normalistas desaparecidos.
Escucha el especial con la producción de Sarahí López
Georgina Hernández
A once años de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, las voces de las madres continúan siendo el corazón de la exigencia de verdad y justicia.
El camino ha estado marcado por desgaste físico y emocional, tensiones con el Estado, cambios en la fiscalía especial, nuevas líneas de investigación, algunos avances judiciales.
Y, sobre todo, la persistencia de un reclamo central: la entrega de 800 folios militares que las familias consideran clave para esclarecer lo ocurrido en Iguala, Guerrero, la noche del 26 y madrugada del 27 de septiembre de 2014.
En entrevista para IMER Noticias, Cristina Bautista, madre de Benjamín Ascencio Bautista, e Hilda Legideño, madre de Jorge Antonio Tizapa Legideño, relataron cómo han vivido este recorrido y lo que significa sostener la lucha en medio del desgaste y la falta de respuestas.
Cristina señaló que el camino ha estado lleno de dolor y ausencia, un recorrido de lucha en el que no ha permanecido en un sólo lugar y no ha podido estar en su comunidad con sus demás hijos. Sin embargo, aseguró que el motor que la impulsa a seguir es el amor.
“Mucho tiempo sí nos han dicho muchas personas que ya dejemos de andar en la calle. Ha pasado mucho tiempo, pero ¿cómo voy a hacerle entender a mi corazón que ya hay que olvidar a Benjamín? No puedo. Entonces, por el amor que le tenemos a cada uno de nuestros hijos, pues ahí estamos las mamás.
Ahí estamos mes con mes en la Ciudad de México para la marcha, para que sepa el mundo entero que aquí estamos las mamás, que seguimos buscando a nuestros hijos, que seguimos aquí. Es que no podemos olvidarnos, no podemos retirarnos porque nos hace falta un ser querido en la casa».
Cristina destacó que en estos años, las madres y los padres se convirtieron en una familia que lucha por un sólo fin: presentar con vida a los jóvenes.
Además, reconoció el peso que tienen las mujeres en esta resistencia, ya que, dijo, son ellas las que más sufren porque fueron las que cargaron a sus hijos durante nueve meses en el vientre.
Respecto a la relación con el Estado, describió que es un camino de engaños y omisiones:
«Si en realidad fue el crimen organizado, entonces no estuviéramos aquí a 11 años sin tener resultados, pero como son hijos de campesinos, se les hizo fácil desaparecerlos, asesinar a tres estudiantes. Sigue en coma Aldo Gutiérrez. Ya estuviera resuelto el problema, no estuviéramos aquí a 11 años porque no buscaron a nuestros hijos.
El gobierno sí sabía dónde los dejaron, a dónde los llevaron, dónde los entregaron, y nos mintieron, nos engañaron y por eso seguimos aquí».
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Desgaste físico y emocional
Aunque su salud se ha deteriorado —padece colitis nerviosa y problemas en sus rodillas—aseguró que seguirá de pie, buscando a su hijo Benjamín.
«Lo seguiré buscando mientras dios me preste la vida, yo voy a seguir buscando a mi hijo Benjamín Ascencio Bautista donde quiera que esté, yo tengo la fe y la esperanza de que tarde o temprano vamos a alcanzar esa verdad y que los seguimos buscando a todos, no nada más a mi hijo, sino a los 41 estudiantes y pues decirle que no se preocupe, que aquí estamos las mamás y los papás hasta encontrarlos».
Por su parte, Hilda Legideño describió estos 11 años como una situación que ninguna persona debería pasar. Con la voz entrecortada, afirmó que esto ha sido lo más difícil que le ha tocado vivir:
«Para nosotros como padres fue dejar todo, abandonar todo y enfocarnos en buscar a un hijo, y de hecho, pues abandonar a los demás hijos, abandonar la casa, no estar presente con tus demás hijos que también te necesitan.
Pero, en ese momento cuando desaparecen a nuestros hijos, nos enfocamos en buscarlos a ellos y no teníamos cabeza para pensar en lo que estábamos dejando atrás. Ahora ya con el paso del tiempo vemos que sí se destroza la vida de toda una familia, no solamente de las madres, sino también de los hijos que han pasado por momentos muy difíciles».
Y, aunque confesó que hubo momentos en los que pensó retirarse, refirió que el recuerdo de su hijo Jorge Antonio es lo que la ha mantenido en esta lucha.
Además, destacó la organización que generaron entre las familias. Enfatizó que esto ha sido un soporte esencial, ya que, entre las madres y los padres se han ayudado a ser un poco más fuertes:
«Son muchas cosas, en el momento de la desaparición de mi hijo, yo lo que quería era morirme y no saber; perderme. No sé, estaba desesperada, no sabía qué hacer. He intentado retirarme, pero no puedo porque veo que los compañeros están en las actividades y digo: ‘Bueno, pero si yo no tengo a mi hijo, ¿por qué me voy a retirar?, tengo que saber de él’.
Y sí te entra esa desesperación de decir: ‘ya no quiero saber más, quiero tener un poco de tranquilidad’, porque no la tenemos, pero ni aún estando en casa la tenemos. Es peor quedarse en casa únicamente recordando, se va uno acabando aquí y tenemos que salir».
Sobre el papel de las madres, Hilda consideró que el amor que le tienen a sus hijos es lo que les aporta el valor para salir adelante y seguir caminando. Esto, a pesar de que su salud, al igual que la de Cristina, también se ha visto afectada.
Ella sufre de presión arterial y relató que el día de la desaparición, simplemente olvidó todo. No comía, no dormía. Estaba con la angustia de no saber sobre su hijo. No obstante, reconoció que con el paso del tiempo sí ha tenido repercusiones; en ella, otras madres y padres. Varios están enfermos de diabetes, hipertensión y otras afectaciones.
Sobre la relación con las instituciones, Hilda la definió como un estancamiento:
«Una cosa es que, bueno, sí atienden, tenemos reuniones, se comprometen, quizá tengan la voluntad de investigar, pero no lo demuestran con los hechos. Tocamos con personas responsables en la desaparición de nuestros hijos que no se han tocado. El grupo de expertos dio claridad de quiénes fueron las personas que se llevaron a nuestros hijos, ahí todas las fuerzas policíacas actuaron.
Esas fuerzas policíacas reciben órdenes, no actúan por propia decisión y es ahí donde se ha quedado atorada la investigación, no querer tocar a los militares, a los altos mandos que dieron la orden y es por eso que no podemos avanzar».
A pesar de este panorama, Hilda sólo le reitera a su hijo Jorge Antonio un mensaje de amor y resistencia.
«Cada que hago una actividad siempre le digo que él se va conmigo. Donde quiera que estoy, todo lo que hago o si tengo miedo de algo es lo que digo: ‘Por ti mijo tengo que hacerlo, tengo que seguir’, y pues que lo quiero mucho.
Él sabe que es muy especial, que siempre lo llevo en mi corazón y que esté donde esté, espero que esté bien. Y que en algún momento quizás nos encontremos, sea aquí, sea donde sea, vamos a volver a encontrarnos».
11 años de lucha entre promesas y tensiones
El último año en el caso Ayotzinapa estuvo marcado por diversos hechos relevantes:
- A mediados de julio de 2025, tras tensiones con las familias y acusaciones de corrupción, Rosendo Gómez Piedra renunció como titular de la Unidad Especial de Investigación y Litigación para el Caso Ayotzinapa. En su lugar designaron a Mauricio Pazarán, quien prometió dar un nuevo impulso a las indagatorias.
- La presidenta Claudia Sheinbaum anunció análisis avanzados de telefonía, la creación de un grupo especial de investigación, la participación de expertos internacionales y la exploración de la hipótesis sobre el traslado de 17 estudiantes desde la barandilla municipal de Iguala. Sin embargo, en la última reunión con las familias, el pasado 4 de septiembre, madres y padres señalaron que no les presentaron información sustancialmente nueva.
- En mayo, detuvieron a la exmagistrada Lambertina Galeana por la destrucción de grabaciones de seguridad del Palacio de Justicia de Iguala. En junio, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) resolvió que la Fiscalía General de la República (FGR) debe publicar una versión pública de la carpeta de investigación del caso.
- En agosto, se dio a conocer un relevo en la defensa legal de las familias, luego de que el abogado Vidulfo Rosales renunció a la representación y lo reemplazó Isidoro Vicario Aguilar.
- Las madres y los padres de los 43 normalistas han insistido en dar seguimiento a cinco líneas de investigación prioritarias:
- Entrega de los 800 folios del Ejército, que consideran clave para conocer la vigilancia sobre los normalistas y la actuación de policías y militares.
- Indagatoria sobre el grupo de 17 jóvenes presuntamente llevados a Barandilla de Iguala, la noche del 26 de septiembre de 2014.
- Análisis de telefonía celular, ya que, sostienen que algunos dispositivos de los estudiantes estuvieron activos después de los hechos.
- Extradición de Tomás Zerón de Lucio, exdirector de la Agencia de Investigación Criminal, refugiado en Israel desde 2019; y la de José Ulises Bernabé, juez de Barandilla de Iguala durante 2014.
- Investigación sobre las responsabilidades del exgobernador de Guerrero, Ángel Aguirre Rivero, y del exfiscal estatal Iñaki Blanco Cabrera.
La deuda pendiente
Finalmente, en la conferencia matutina del 10 de septiembre, la presidenta Claudia Sheinbaum informó que, en el marco de la visita del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, el Gobierno de México solicitó la extradición de dos personas vinculadas con el caso, aunque no ofreció más detalles.
A 11 años, las palabras de Cristina e Hilda reflejan lo mismo que sostienen decenas de madres y padres: el Estado sigue en deuda.
La exigencia central no ha cambiado: saber qué pasó, dónde están los jóvenes y que los responsables enfrenten la justicia.
Mientras tanto, ellas continúan caminando con la convicción de que el amor por sus hijos es más fuerte que la indiferencia institucional.
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