La instalación de centros de datos en Querétaro enfrenta cuestionamientos por el consumo de agua, la opacidad de sus operaciones, los incentivos fiscales y la limitada generación de empleos permanentes.
Escucha nuestra conversación con Ervin López, coordinador de Investigación de Oxfam México.
Laura Velarde / Rafael Burgos
La instalación de centros de datos en Querétaro genera preocupaciones por el consumo de agua, los incentivos fiscales, la falta de evaluaciones de impacto ambiental y la limitada generación de empleos permanentes, advirtió Ervin López, coordinador de Investigación de Oxfam México.
El investigador explicó que existe una especie de «receta» para hacer atractivos los territorios a estas empresas. Principalmente basada en incentivos económicos y administrativos. Pero también en la opacidad sobre su operación.
«Es clave la opacidad. Algo que hemos observado bastante es que se tiene que mantener opaco el establecer los centros de datos como para poder mantener pues esta secrecía industrial. También en el sentido de qué tantos recursos estás consumiendo, cuántos efectivamente empleos proveíste al final de cuentas, porque en muchos casos pues son muchísimo menos de los que estabas prometiendo».
Mucha gente está hablando de regular la inteligencia artificial. Pero hay algo que queda fuera de la conversación: los lugares donde opera. 🧵 pic.twitter.com/wcbnGlldhY
— Oxfam México (@oxfammexico) September 4, 2026
Por su parte, López señaló que Querétaro ya enfrenta estrés hídrico. Por lo que la llegada de estas instalaciones puede aumentar la presión sobre el recurso utilizado por las comunidades.
«En el caso de Querétaro ya ha habido un estrés hídrico previamente. Entonces, el hecho de que llegan aquí los centros de datos, al final de cuentas, pues está aumentando este estrés hídrico sobre las comunidades que están utilizando el agua, que lo usan para medios de vida”.
Además, el agua se utiliza principalmente para enfriar los servidores que operan las 24 horas. Sin embargo, parte del líquido se evapora y no necesariamente regresa a la zona donde fue extraído.
Finalmente, sobre los empleos, el investigador explicó que la mayor contratación ocurre durante la construcción. Pero después los centros de datos requieren poco personal.
“Ahí sí pueden ocupar mil personas, dos mil personas para poder estar haciendo la construcción, pero al momento de terminar de hacer la construcción pues un centro de datos ocupa muy poca gente. Entonces, al necesitar de tan poca gente, pues no van a estar del dando o proveyendo tanta este tantas tantos empleos como se esperaba que iban a hacerlo».
Millones de litros de agua para sostener la nube: Oxfam
En medio de una severa crisis hídrica que llevó a más del 94 % del territorio de Querétaro a enfrentar sequía extrema entre 2024 y 2025, la expansión de grandes centros de datos en la entidad ya preocupa a nivel internacional.
Un informe conjunto de Oxfam México y Oxfam Intermón advierte que esta industria opera bajo un esquema de «extractivismo digital» de lógica colonial: despoja de bienes públicos a la población, traslada los costos ambientales y sociales a las comunidades locales y concentra las ganancias en gigantes tecnológicos como Amazon, Microsoft y CloudHQ.
☁️ 📲 ¿Qué es realmente “la nube”? ¿Por qué Querétaro se está convirtiendo en una región de datos? ¿Cómo regulamos la expansión de la IA para que no acentúe desigualdades? 💧🌳⚡ ¿Cuánta agua, energía y territorio requiere la nube para existir? pic.twitter.com/bFbOqhDMBW
— Oxfam México (@oxfammexico) August 31, 2026
El estudio, titulado La huella que dejan las nubes: los centros de datos y las desigualdades, revela la marcada disparidad en la distribución de recursos en municipios como Colón y El Marqués. Mientras el gobierno queretano impulsa proyectos como «El Batán» para abastecer de agua superficial y tratada a la ciudadanía, corporaciones como Microsoft cuentan con autorizaciones para extraer hasta 25 millones de litros anuales de agua subterránea para un solo campus.
Crisis hídrica y extractivismo digital
A nivel global, la infraestructura para sostener la economía digital y la inteligencia artificial demanda recursos de forma masiva: un solo centro de datos grande puede consumir hasta 19 millones de litros de agua al día, el equivalente al consumo de una ciudad de hasta 50 mil habitantes.
En materia energética, esta industria demandó 415 teravatios-hora en 2024 —equivalente al consumo eléctrico anual de todo Japón—, cifra que podría duplicarse para 2030.
En el caso local, la firma CloudHQ proyecta alcanzar una carga eléctrica de 900 megavatios en Querétaro, demanda comparable al gasto energético anual de 2.6 millones de hogares.
A pesar de esta huella ambiental y de las constantes fallas en el suministro de agua y luz que sufre la población, el informe de las investigadoras Paola Ricaurte, Lorena Ríos y Aurora Gómez Delgado señala que las autoridades locales han otorgado amplias facilidades a estas corporaciones.
Entre los incentivos destacan exenciones de impuestos ambientales y prediales, tarifas eléctricas preferenciales, condonación del IVA y la exención de presentar Manifestaciones de Impacto Ambiental o pagar por emisiones directas.
Tecnología que crece en una región con sed
Por otro lado, las promesas de desarrollo económico han quedado cortas frente a la realidad territorial. Aunque empresas como Google, Microsoft y Amazon Web Services prometieron miles de empleos en el país, las investigaciones demuestran que, tras concluir la etapa de construcción, un centro de datos promedio opera con tan solo 200 puestos de trabajo.
En el proceso, habitantes locales reportan presiones para malvender sus tierras o se han visto obligados a abandonar sus comunidades ante la imposibilidad de competir con la industria tecnológica.
Ante este vacío regulatorio —donde los centros de datos son catalogados erróneamente como simples empresas de servicios—, Oxfam México hizo un llamado urgente al Estado mexicano para implementar políticas públicas vinculantes. La organización exige evaluaciones ambientales rigurosas, límites al consumo de agua y energía, transparencia fiscal y frenar la privatización de beneficios a costa del sacrificio territorial.
Mientras la inteligencia artificial y la nube prometen conectar al mundo, en municipios como Colón y El Marqués la amenaza es más terrenal: la tecnología avanza a ritmo de millones de litros de agua consumidos al día, en una región que apenas empieza a medir el costo real de alojar el mapa digital del futuro.
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