La Defensoría del Pueblo cuestionó el uso de imágenes de cuerpos de personas fallecidas durante la Operación Azarías y llamó al Estado colombiano a respetar la dignidad humana y los límites establecidos por la ley.
América Castillo
La Defensoría del Pueblo de Colombia se pronunció sobre los videos en los que aparece el presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, caminando entre bolsas con los cuerpos de presuntos disidentes de las FARC y otros integrantes de grupos armados abatidos durante operaciones en Guaviare y La Guajira.
La actuación del Estado debe respetar límites
En este contexto, la institución señaló que el Estado debe mantener límites en su actuación, incluso al enfrentar militarmente a grupos armados ilegales. Recordó que proteger a la población y combatir a estas organizaciones es un deber, pero la dignidad humana debe respetarse aun después de la muerte.
Asimismo, consideró que los cuerpos de personas fallecidas no deben utilizarse en actos públicos para mostrar autoridad. La Defensoría sostuvo que la legitimidad del Estado depende de que mantenga sus principios y respete los derechos humanos, incluso frente a quienes los vulneran.
La institución también cuestionó las imágenes del presidente durante la Operación Azarías, realizada en Guaviare. Señaló que, aunque el Estado tiene el deber de enfrentar a los grupos armados y proteger a la población, debe hacerlo dentro de los límites establecidos por la Constitución y el Derecho Internacional Humanitario.
Respeto a la dignidad en un conflicto armado
El organismo recordó que el derecho a la vida es fundamental y que, incluso durante un conflicto armado, existen límites para las acciones de la fuerza pública. En este sentido, señaló que la muerte de una persona no elimina la obligación de respetar su dignidad.
“El Estado y el Gobierno no pueden dejarse llevar por una competencia para demostrar quién puede ser más cruel”, afirmó.
La Defensoría también cuestionó que los cuerpos de personas fallecidas se utilicen como parte de una declaración pública o como una forma de mostrar autoridad. Además, advirtió sobre la importancia de cómo el Estado comunica sus resultados, al señalar que Colombia tiene antecedentes de violencia en los que los cuerpos, la humillación y el miedo fueron utilizados para enviar mensajes de dominio.
Finalmente, la institución sostuvo que la seguridad no debería medirse únicamente por el número de bajas, sino también por los derechos garantizados y las vidas salvadas, especialmente las de la población civil.
“El Estado no necesita parecerse a quienes combate para demostrar su fortaleza”, señaló la Defensoría(….)Defender la dignidad cuando se trata de quienes consideramos adversarios es precisamente cuando demostramos que la dignidad humana es un principio”
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