Más de 15 mil personas celebraron en Paseo de la Reforma el primer centenario del Movimiento Scout en México.
Natalia Matamoros
La jornada comenzó entre tambores, saludos scouts y el ondear de decenas de banderas. Bajo el lema de “Siempre listos”, más de 15 mil niñas, niños y adolescentes provenientes de distintas partes del país desfilaron para celebrar el centenario del Movimiento Scout en México, una organización que desde hace cien años apuesta por sembrar liderazgo, cooperación y sentido comunitario a través del escultismo. También, mediante proyectos sustentables y acciones de servicio en sus comunidades.
El Hemiciclo a Juárez y el Paseo de la Reforma se convirtieron en una marea ordenada de tambores y voces que entonaban canciones aprendidas alrededor de fogatas, himnos que para ellos son más que pasatiempos, son herramientas para construir comunidad, confianza y trabajo en equipo.
Scout inculca la confianza y el trabajo en equipo
Entre esa marea teñida con los colores, rojo, verde, azul y amarillo de sus camisetas, alzaba su bandera, Oliver Torres, miembro de la Tropa Scout, Grupo 10. Dice que el movimiento scout le enseñó mucho más que hacer nudos o levantar campamentos: aprendió a trabajar en equipo, a confiar en los demás y a perder el miedo escénico.
Asimismo, cuenta que gracias a estas actividades ha podido pulir sus habilidades como locutor, una herramienta que hoy considera parte esencial del liderazgo que promueve esta organización. También, habló del programa de radio que conduce.
La labor conservacionista del movimiento también se ha visto reflejada en la puesta en marcha de proyectos sustentables para beneficiar a las comunidades menos favorecidas, promover la cultura del reciclaje y eliminar la contaminación. Así lo expone Ana Sophie de la Huerta, integrante de la manada Lobatos.
Una marcha llena de símbolos
Los símbolos del escultismo aparecían en cada rincón de la marcha: las pañoletas de colores que identifican grupos y regiones; las insignias cosidas en los uniformes como huellas de campamentos, servicio comunitario y aprendizaje; el saludo scout con tres dedos levantados que representa deber, lealtad y ayuda al prójimo; y las banderas que encabezaban los contingentes como emblemas de unidad.
En esa marea no podían faltar los miembros de la Asociación Nacional de Antiguos Scouts de México. Ellos continúan acompañando al movimiento y preservando sus tradiciones. Mientras caminaban observaban a las nuevas generaciones repetir los mismos cantos y saludos que ellos aprendieron siendo niños. Allí desfiló Carlos Sparrowe. Tiene 70 años en el escultismo que hasta la fecha le ha permitido servir a la comunidad.
Pedro Díaz Maya, jefe Scout Nacional, miraba el paso de los contingentes como quien observa una tradición que intenta dialogar con otro tiempo. En este sentido, reconoce que uno de los mayores retos del escultismo es atraer a nuevas generaciones en medio de la era digital.
Además, dice que el movimiento ha tenido que modernizarse, incorporar herramientas tecnológicas y transformar la manera en que se comunica con niños y adolescentes, sin abandonar la esencia del servicio y la vida en comunidad.
Finalmente, al término de la movilización, frente al Ángel de la Independencia la ciudad observaba a generaciones enteras que, olas humanas, cantos y pasos coordinados, recordaban que la solidaridad y el servicio también pueden tomar las calles.
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