Jessica Martínez.
El gobierno de Turquía hace presión para que Israel rinda cuentas ante la justicia contra los crímenes cometidos en Gaza.
Este viernes, el ministro de Justicia turco, Akin Gurlek, informó que ha solicitado a la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol) la emisión de una orden de búsqueda y de arresto internacional contra el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, y otro ciudadano israelí.
Esta petición, explicó, se da en el marco del proceso judicial relacionado con el ataque en aguas internacionales en contra de una flotilla humanitaria con destino a Gaza y la detención de cientos activistas. Un caso en el que, entre los 35 acusados, se encuentra el primer ministro israelí.
Además, recordó que Benjamin Netanyahu está siendo juzgado por otros delitos que incluyen crímenes contra la humanidad y genocidio.
El gobierno turco advirtió que tomarán todos los pasos necesarios para que se haga justicia, ya que no aceptarán que la administración Netanyahu –que lleva a cabo una política de genocidio en Gaza–, “sea intocable e inmune a la rendición de cuentas”.
Israel rechaza acusaciones de Turquía
Por su parte, la Oficina del Primer Ministro de Israel desestimó la validez legal de las acusaciones, señalando que se trata de un intento del gobierno turco para intimidar a los líderes y soldados israelíes.
En un comunicado, acusó que el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, “es un dictador antisemita que ha masacrado a kurdos, alberga terroristas de alberga terroristas” y que ahora “busca extender su agresión contra Israel hacia Siria”.
“Israel no lo tolerará”, acotó.
Rechazo internacional a las declaraciones de Ben-Gvir
La disputa –por ahora diplomática– entre Turquía e Israel, se da días después de las declaraciones del ministro de Seguridad Nacional israelí, el ultraderechista Itamar Ben-Gvir, quien dijo:
“Deberían llevarse a cabo asesinatos selectivos en Gaza, eliminando entre 30 y 40 personas cada noche”.
Los ataques, agregó el funcionario iraní, deberían perpetrarse no sólo contra quienes representen una amenaza inmediata, sino contra personas que no “merecen vivir”.
A la presión de Turquía se suma el rechazo de otros 13 países a distintas acciones del gobierno de Israel. Canadá, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Noruega, Egipto, Jordania, Malasia, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Indonesia y Pakistán han condenado la expansión de los asentamientos y las trabas al plan de paz, mientras Palestina exige detener el plan E1 en Cisjordania.
Estas declaraciones provocaron el rechazo de la comunidad internacional, incluida, la Organización de las Naciones Unidas
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