La investigadora Saidi Núñez Cetina advirtió que la violencia mediática en México refuerza el machismo y exige un cambio ético en el periodismo.
Escucha nuestra conversación con Saydi Cecilia Núñez Cetina que habló sobre la violencia mediática en México.
Alberto Nájar
La doctora Saydi Cecilia Núñez Cetina, investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), advirtió que los medios de comunicación en México deben revisar su papel ante la violencia de género.
Durante una entrevista en El Acento con Alberto Nájar, la especialista señaló que los medios han contribuido a normalizar la violencia, tanto en su cobertura informativa como en su discurso visual.
“Los medios de comunicación deberían informar, no convertirse en promotores de una violencia estructural que nos sigue costando vidas”, afirmó.
Núñez Cetina explicó que lo ocurrido con la difusión de imágenes sobre la presidenta Claudia Sheinbaum no solo constituye un acto de violencia digital, sino también una revictimización.
Este tipo de publicaciones, añadió, desvía la atención del agresor y minimiza la violencia que viven las mujeres en distintos espacios.
“Lo ocurrido con las imágenes difundidas no solo fue violencia digital: fue una revictimización en toda regla.”
La antropóloga e investigadora recordó que esta práctica tiene raíces históricas: desde el siglo XX, algunos medios han construido narrativas que culpan o sospechan de las víctimas, bajo la idea de que “algo hicieron” para merecer el abuso.
“De las notas rojas del pasado a las campañas digitales actuales, persiste una mercantilización del cuerpo y del sufrimiento femenino”, sostuvo.
Núñez Cetina subrayó que estas representaciones refuerzan una mentalidad patriarcal que legitima la subordinación femenina, y lamentó que ciertos espacios informativos usen imágenes humillantes o mensajes misóginos como herramientas políticas o comerciales.
“Hay una pérdida del sentido social del periodismo, que debería estar del lado de las víctimas y no de la espectacularización del dolor.”
Finalmente, llamó a los medios y periodistas a recuperar la ética informativa, asumir la perspectiva de género como eje de su trabajo y dejar de reproducir discursos que alimentan la violencia estructural.
“Denunciar importa. Este caso puede sentar un precedente para dejar de normalizar la violencia digital y mediática contra las mujeres”, concluyó.
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