A 57 años del 68, estudiantes y sobrevivientes mantienen viva la memoria del movimiento, exigiendo justicia, verdad y educación libre de violencia.
Escucha el especial con la producción de José Luis Plascencia
Jennifer Olvera
Estudiantes de generaciones posteriores al 68 han heredado la lucha y han llamado, y continúan haciéndolo, a la movilización, a seguir exigiendo verdad, justicia y memoria popular. Además de ocupar las calles, actualmente ocupan espacios digitales para hacer eco de las demandas todavía existentes.
Emilio, de la Agrupación Juvenil Anticapitalista, es uno de ellos. Desde la Facultad de Filosofía y Letras organiza círculos de estudio alrededor del 68, así como foros en torno a la lucha estudiantil de aquel año, recuperando las principales lecciones de ese movimiento.
En redes sociales, especialmente Instagram, la Agrupación comparte reels explicativos y denuncias, a las que se suman más: Emilio menciona el despliegue de la Guardia Nacional al interior de Ciudad Universitaria tras una amenaza de bomba en la Facultad de Economía ocurrida el 18 de septiembre pasado.
El 68, la huelga del 99, Ayotzinapa. Emilio comparte que esas luchas históricas tienen al centro la defensa de la educación y el repudio a la violencia por parte de cuerpos militares y policiales al estudiantado.
“Y que un poco si podemos estar gran parte de nosotros estudiando dentro de la universidad pública pues es gracias a ellos, a personas que antes de nosotros pusieron la voz y el cuerpo para poder luchar por eso. Y también creo que otra cosa que impacta bastante siempre es pensar la cuestión de la violencia y más específicamente la cuestión de la violencia cometida por parte del Estado con sus cuerpos de represión”.
Los foros con motivo del 68 han sido otros espacios para mantener los reclamos de aquel 2 de octubre.
En septiembre pasado, Marcia Gutiérrez, Félix Hernández Gamundi, Eugenia Espinosa y Humberto Musacchio compartieron sus experiencias desde el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM) como parte del movimiento estudiantil del 68.
Trayectorias de lucha
Desde distintos espacios y durante los últimos 57 años, ellas y ellos han continuado luchando y exigiendo justicia. Marcia fue representante ante el Consejo Nacional de Huelga (CNH) por la Facultad de Odontología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Siete años después, en 1975, fue cofundadora del Sindicato Independiente de Trabajadores de la Universidad Autónoma Metropolitana (SITUAM).
Eugenia Espinosa también fue representante ante el Consejo, por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Tres años después participó en la fundación del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) y siguió impulsando la educación pública y popular.
Félix Hernández Gamundi, por su parte —quien también formó parte del CNH en representación del Instituto Politécnico Nacional (IPN) y que estuvo encarcelado por dos años y medio en Lecumberri—, es uno de los cofundadores del Comité 68 Pro Libertades Democráticas.
Desde el conversatorio, Hernández Gamudi dijo que seguirá manteniendo viva la memoria y exigiendo justicia y la apertura de los expedientes relativos al 2 de octubre.
«¿Qué fue para mí el movimiento? Una experiencia extraordinaria donde aprendí, sin ser un militante, los principios básicos de la vida política, que sería la convicción de que la política tiene que practicarse con ética, con compromiso, de manera solidaria y respetando siempre los principios propios. De las características centrales del movimiento del 68 es que fue capaz de construir una dirección política unificada, solidaria. La mayor experiencia, el mayor aporte de 68, es la rebeldía, el que los jóvenes sean disruptivos, desafiantes y creativos alrededor de sus ideas”.
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El periodista Humberto Musacchio estudiaba Economía en la UNAM durante el movimiento estudiantil y es sobreviviente de la matanza de Tlatelolco. En 1969, un año después, comenzó a ejercer el periodismo. Escribió el libro 68: gesta, fiesta y protesta y sigue denunciando la represión estudiantil por parte del Estado mexicano.
“Y me juré durante esa balacera, en lo más intenso de la balacera, que si yo salía vivo de ahí no iba a olvidar lo ocurrido e iba a denunciarlo tantas veces como me fuera posible. Afortunadamente he podido hacerlo. He publicado un libro, he publicado una infinidad de artículos sobre el asunto, porque me parece que el 2 de octubre no se olvida, sí, pero no se olvida del movimiento y no hay que olvidar de ninguna manera la represión de esos gobernantes canallas, asesinos que disparan contra la juventud. No lo soporto, no lo acepto. Y he estado en esa ruta durante todos estos años. No lo olvido, no lo olvido y lo recuerdo siempre”.
Félix Hernández destacó el diálogo permanente entre el Comité 68 Pro Libertades Democráticas y las juventudes, especialmente estudiantes. Aunque sostuvo que se requiere de más organización y construir caminos para que las heridas del 68 cicatricen.
Eugenia Espinosa añade que deben recuperarse los espacios de diálogo:
“Hay que rescatar los espacios de diálogo. Es en los salones de clases donde se discuten los problemas, lo que hay que hacer. Ahí nos reuníamos nosotros. Tenemos que buscar los espacios de diálogo, y eso no tiene que ver con este gobierno, tiene que ver con una política institucional universitaria que hace que la Universidad no haya dicho nada sobre el genocidio en Gaza. Está en silencio”.
Marcia Gutiérrez también menciona pendientes y afirma que las movilizaciones continúan:
“Yo creo que sí hay que pedir que se termine el juicio de Echeverría. No creo que es de otra manera. Eso queda todavía presente. Tenemos el 2 de octubre, hay que hacer volantes para el 2 de octubre, que manden whatsapps, que nos vemos en la marcha. O sea, seguimos. No nos han cortado las alas”.
Días previos a la marcha del 2 de octubre, Emilio se prepara para la jornada conmemorativa. Este año, además del reclamo por la verdad y la justicia contra la impunidad, el llamado también será en solidaridad con el pueblo palestino.
“No es lo mismo lo que están pidiendo los estudiantes del 68 a lo que están pidiendo los del 99 y luego la lucha por verdad y justicia con lo que pasó en Ayotzinapa. Creo que un aglutinador común que sí tienen estas tres luchas justo está en la cuestión de oponerse a la violencia. También por eso ahora que tuvimos este paro en Filos pues precisamente una de las cosas por las cuales paramos es la cuestión de Palestina. Históricamente, Palestina ha sido un vendedor de armas de entrenamiento militar y policial aquí en México, que ha servido para reprimir movimientos del 99 y también de Ayotzinapa e incluso a armar al narcotráfico, aumentando la ola y esfera de violencia que existen. Yo creo que todas estas luchas están conectadas a través de eso: el pensar cómo puedes tener una vida digna que implica tener una educación de calidad y también libre de violencia”.
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