Cinco mil hectáreas deSan Pablo Villa de Mitla, en Oaxaca, están amenazadas debido a la caza descontrolada y devastación provocada por los incendios forestales.
Natalia Matamoros
La fauna y flora de cinco mil hectáreas de la zona boscosa del municipio San Pablo Villa de Mitla, en Oaxaca, se encuentran amenazadas por la caza descontrolada y devastación provocada por los incendios forestales registrados durante la época de sequía.
De acuerdo con Pepe Juárez Antonio, vigilante comunitario, constararon a través de las cámaras instaladas en la zona montañosa, que hay cacería de pumas, venados y jaguares. Estas personas buscan comercializar la piel y la carne de estos animales. Juárez detalló que esta actividad está prohibida en la región, ya que es un área protegida bajo custodia de las comunidades locales.
La caza furtiva se realiza principalmente durante la noche. Los cazadores ingresan al área y, en ocasiones, evaden las cámaras de seguridad. Una vez que capturan a los animales, los envuelven y transportan en camiones, lo que ha llevado no solo a la muerte de especies en peligro de extinción, sino también a la migración forzada de jabalíes.
“Todos nosotros aquí protegemos todas las especies, pero también tenemos un problema con los cazadores furtivos, que van y matan a estas especies, entonces sí, para nosotros es un problema difícil. Hemos recibido, de ellos, porque ahora sí estamos de proteger entonces que tenemos y pues la verdad aquí es un poco difícil porque nosotros como vigilantes .
No podemos detener a esta gente porque esta armada. Gente que anda en el campo y nosotros no portamos un tipo de arma o algo para nuestros recorridos de vigilancia”.
Falta equipo
Abel Hernández, guardabosques comunitario, señaló que enfrentan dificultades para controlar la caza furtiva. De las seis cámaras de vigilancia disponibles, solo tres funcionan, ya que el resto se dañaron durante los incendios forestales.
Además, el personal de vigilancia es limitado, solo diez hombres custodian el área. Aunque algunos jóvenes de la comunidad están en proceso de entrenamiento, aún no están preparados debido a su falta de conocimiento del área.
Hernández detalló que la situación ha sido denunciada a la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, solicitando apoyo en equipos y personal para combatir la caza furtiva. Pero, no han recibido respuesta.
También intentaron invitar a los miembros de un club de cazadores cercano para dialogar sobre las regulaciones y prácticas permitidas, pero no han tenido éxito en sensibilizarlos.
“Nosotros como campesinos, ya estamos un poquito grandes. Ojalá se integraran más los jóvenes en la vigilancia para enseñarles todo el monitoreo de la montaña, conocer el lugar, los puntos para más de noche. La gente se pierde, no podemos mandar jóvenes de vigilancia para poder contrarrestar esto y además pues los cazadores llevan armas y si los detenemos de noche, son un poco agresivos, pueden causar algún mal o daño a los a los jóvenes que van a vigilar”.
Incendios forestales
Otro problema significativo para el ecosistema de la región son los efectos de los incendios forestales durante la época de sequía. Hernández relató que en mayo hubo un incendio descontrolado que devastó más de tres mil hectáreas de bosque. A pesar de las lluvias recientes, la regeneración de la vegetación aún no ha comenzado.
“Era muy difícil porque teníamos un colchón de hoja de abono de casi 50 centímetros. Entonces la lumbre, pues tenía muy por debajo de la tierra quemando todo y apagamos encima, pero por debajo seguía prendido, y al otro día cuando íbamos ya había avanzado, o en los árboles arriba, se subían la luna de los árboles, colaba y se salía de control el incendio, ya no ganamos controlado.”
Los vigilantes planean ejercer presión sobre las autoridades ambientales para que tomen medidas contra la caza furtiva.
Además, el 25 de agosto está prevista una jornada de reforestación para rehabilitar el bosque afectado.
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