Médicos Sin Fronteras instalaron un centro para atender a las víctimas de las inundaciones provocadas por las fuertes lluvias de finales de abril.
Escucha nuestra conversación con Rachel Soeiro.
IMER Noticias
Las autoridades brasileñas informaron que 175 personas murieron y 38 siguen desaparecidas por las inundaciones que dejaron las intensas lluvias de finales de abril en Río Grande del Sur.
Entre los municipios más afectados están Canoas, Roca Sales y Cruzeiro del Sur, así como la capital, Porto Alegre. La tragedia obligó a desplazarse de sus hogares a más de 400 mil personas.
Debido a que, en algunas regiones periféricas del país el agua no ha disminuido, Médicos sin Fronteras (MSF) instaló un centro de ayuda. Ahí personal médico, de enfermería, psicología y promotores de salud brindan asistencia médica y de salud mental a las personas afectadas.
Rachel Soeiro, directora de la unidad médica de MSF, detalló en entrevista para IMER Noticias que las personas desplazadas se enfrentan a enfermedades respiratorias, COVID, diarrea y principalmente leptospirosis debido al agua estancada.
“Las personas que empiezan a volver a las casas, (en algunas) hay todavía un poquito de agua y el agua que estará después de muchos días entonces hay algún riesgo por la leptospirosis. Hasta ayer había más de tres mil casos notificados en el estado de Río Grande.”
Soeiro explicó que la leptospirosis es una bacteria proveniente de la orina de ratas, la cual se puede tratar con antibiótico. Sin embargo, en caso de no ser diagnosticada a tiempo, esta puede extenderse en todo el cuerpo.
Hasta el día de hoy, las autoridades brasileñas han registrado al menos 13 muertes por leptospirosis en el sur del país.
A pesar de las dificultades, Médicos Sin Fronteras continúa llevando ayuda a comunidades rurales del país que se encuentran aisladas por el agua, tras más de un mes de las lluvias.
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