Aunque sus luchas no nacieron ahí, la Ciudad de México es considerada epicentro de la memoria nacional por sus casi veinte antimonumentos.
Escucha este especial con producción de Sofía Gutiérrez.
Adriana Esthela Flores
“Te extraño más que nunca y no sé qué hacer. Despierto y te recuerdo al amanecer, me espera otro día por vivir sin ti”. Con esta cantan de Los Bukis, familiares de Gino Campos, Luis Navarro y Omar Salaya al terminar Bukis un acto en 2014 en la Plaza de Los Desaparecidos, en Monterrey, Nuevo León, para exigir la aparición con vida de los tres hombres.
Cinco meses antes, el 11 de enero, familiares y amistades de la Fundación por Nuestros Desaparecidos de Nuevo León (FUNDENL) resignificaron el lugar con 13 calcomanías con nombres de los ausentes. Al mes siguiente, ya no estaban.
Las autoridades, bajo el mando del entonces gobernador Rodrigo Medina, argumentaron que les habían reportado “un acto vandálico”.
«Un día ya no estaban. Preguntamos. Todavía en 2014 acudimos a las diferentes oficinas municipales y estatales y a la procuraduría y todos lo negaron. Al Congreso también le preguntamos y nadie aceptó responsabilidades y dijimos lo vamos a volver a poner y se van a volver a poner cuantas veces sean necesarias. Leticia».
Este fue el primero de una serie de obstáculos que enfrentó FUNDENL para ocupar espacios públicos, volver permanente sus exigencias de verdad y justicia, y mantener viva la identidad de las y los desaparecidos.
La disputa también la comparten colectivos en diversos puntos del país, explica Rocío Ruiz Lagier, profesora e investigadora de la UAM-Iztapalapa.
«La calle, por principio eso eso, un espacio de disputa política. Digamos históricamente o tradicionalmente, en la calle se llevan a cabo los mítines, marchas, ahí se da la exigencia de múltiples derechos, denuncias. Es un espacio de disputa política.
Por eso los rostros, los antimonumentos, placas que se llegan a colocar con nombres de víctimas; cuando se pintan los murales con los rostros de los desaparecidos, también es otra de las intervenciones. Lo que estamos presenciando es una batalla por la memoria, sin duda, pero también por la verdad y la justicia».
Intervención del espacio para la memoria
Es 11 de enero de 2024 y Leticia, madre del estudiante Roy Rivera Hidalgo, desaparecido el 11 de enero de 2014, se encaminan junto a sus aliados hacia un nuevo borrado de sus desaparecidos.
A 13 años de la desaparición de Roy, colocaron tanto en la fiscalía estatal como en la Plaza de los Desaparecidos, 40 stolpersteine (o piedras de tropiezo, en alemán), con los nombres de sus familiares. Las placas incrustadas en el suelo provocan que tropieces con ellas y así puedas mirar el nombre y fecha de desaparición de una persona.
Lety pensó esta idea mientras estudiaba una especialización sobre derechos humanos y analizaron el genocidio judío.
Así fue como la instalación, creada por el artista alemán Gunter Demnig, sumó a Monterrey a la red de más de 75 mil placas en decenas de países que integran el memorial. Pero no duró mucho tiempo, en unos cuantos días, las stolpersteine desaparecieron.
«Pedimos los videos de la fiscalía para saber quién los había quitado porque preguntamos al fiscal y nos dijo que no sabía, que había estado fuera de la ciudad y que iba a revisar los videos, cosa que no nos proporcionó.
Decidimos volver a colocarlas, volver a instalarla y fuimos el 2 de marzo pasado, volvimos a ponerlas y además pintamos, o sea, les quedó más grande la pregunta “¿Dónde están?” y con un fondo verde en la banqueta. ¿No nos querían?, bueno, lo hicimos más grande».
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Otros colectivos en Nuevo León pasaron por algo similar. A familiares de víctimas del Casino Royale, incendiado por Los Zetas en agosto de 2011, les retiraron varias veces su antimonumento formado por cruces.
En otro caso, el excandidato del PRI a la alcaldía de Monterrey en 2021, Francisco Cienfuegos, colocó su propaganda encima del mural de Brenda Dámaris González Solís, víctima de feminicidio.
Lety piensa que el borrado de antimonumentos es para que la gente siga creyendo que la guerra contra las dogas que inició el expresidente Felipe Calderón no tuvo víctimas colaterales.
«No quieren que nos veamos, no quieren que nadie nos vea y precisamente por eso, para que crea la gente como nosotros realmente creíamos antes, que esta era una guerra contra las drogas, que ésta era una guerra entre otras personas.
A nosotros, las víctimas de desaparición, sobre todo, y a sus familiares, nos dejaron en medio de una guerra y negociaciones que no nos pertenecían y que no les ha importado porque vamos entre sus daños colaterales»
Batallas jurídicas para defender los antimonumentos
«Imagínense ahora ustedes que cualquier persona llegue y ponga un monumento en el centro. ¿Qué absurdo es ese? Eso no funciona así», respondió el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, en junio de 2023 sobre el retiro del Antimonumento 5 de junio, que trabajadores municipales y estatales quitaron solo unas horas antes.
No era un monumento cualquiera: concentraba la indignación por las más de 80 personas detenidas por agentes de la fiscalía estatal entre el 4 y 6 de junio de 2020, durante las protestas por la ejecución extrajudicial del albañil Giovanni López, cometida en mayo de aquel año.
En la historia de abusos y violaciones a derechos humanos de Jalisco, el episodio es conocido como “el halconazo tapatío”. El antimonumento 5J está en una batalla jurídica para lograr su reinstalación.
“Es la representación viva de la justicia, de la memoria y de la verdad, porque precisamente en el antimonumento fue colocada una placa donde se hace recuperación de los hechos.
Entonces, cualquier persona que transite por ahí, puede conocer lo que ocurrió aquí en Guadalajara, eso que tanto se ha querido callar y que a través de procesos jurídicos no hemos logrado acceder a la justicia, verdad y reparación».
Son las palabras de Denisse Montiel Flores, codirectora del Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo (CEPAD), organización que acompaña a colectivos como Luz y Esperanza de Jalisco y 5 de Junio Memoria en su búsqueda de justicia y memoria.
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Antes del antimonumento 5J, ya había enfrentado acciones de las autoridades para evitar que tomaran el espacio público. En mayo de 2023, personal del Ayuntamiento retiró dos jardineras-memoriales y en su lugar, pusieron macetones.
“Creo que es un reflejo de los retos que enfrentamos en general, tratándose de violaciones de derechos humanos ante un sistema de justicia, que no es efectivo, no es pronto, accesible para ninguna persona, sino que se necesitan especialistas en derecho que estén dando seguimiento a estos procesos.
En junio 2023, solo unas semanas después de que fue retirado, inició la batalla legal por la reinstalación del Antimonumento 5J. Para ello, organizaciones presentaron el amparo.
Un mes después y luego de apelar ante un tribunal colegiado, el juez segundo en materia administrativa, Javier Delgadillo Quijas, les otorgó una suspensión definitiva. El fallo ordenó a autoridades estatales y municipales a reinstalar la estructura, así como informar semanalmente las acciones para su cuidado y resguardo.
Para el 30 de noviembre, el antimonumento fue trasladado a la comandancia municipal de Poncitlán, a una hora de distancia de Guadalajara. Se informó que sería devuelto el 15 de diciembre, pero no ocurrió y se dio como nueva fecha el 8 de enero de 2024.
Para enero, las organizaciones denunciaron el desacato del gobierno local y exigieron al juzgado multar con 100 mil pesos a los responsables y abrir una carpeta de investigación ante la Fiscalía General de la República. También pidieron a grupos de la ONU condenar las violaciones del derecho a la memoria.
«Las multas se han quedado solamente en el papel, los llamamientos solamente se han quedado en oficios; sin embargo, no ha habido una acción más contundente del Poder Judicial de la Federación para hacer efectivo esta suspensión efectiva y ha llevado a que se prolongue más el tiempo y a un desgaste innecesario».
En esta disputa, el equipo de apenas seis personas ha enfrentado obstáculos y argumentos que rayan en lo absurdo. El gobierno municipal dijo que no podía regresar la pieza porque el personal estaba dedicado al operativo de seguridad ciudadana. Tampoco contaban con transporte para una pieza de tales dimensiones o que representa un riesgo para la población porque podría caerse y lastimar a alguien.
Además hay estrategias a nivel judicial. Un particular denunció ante el Tribunal de Justicia Administrativa que el antimonumento representaba un riesgo para la ciudadanía y otras personas presentaron al menos tres amparos para impedir la reinstalación.
Pese a esto, Denisse y su equipo continuarán la lucha para, al menos, sentar un precedente que pueda beneficiar a otros colectivos.
“Desde el momento en el que se emitió la resolución de la suspensión definitiva nos veíamos reinstalando en conjunto con las víctimas el antimonumento. Sin embargo, esas esperanzas se han ido diluyendo porque han pasado siete meses en que han ordenado (reinstalar). Pero claro que seguiremos en la lucha y con la esperanza de ver nuevamente colocado el antimonumento».
Glorieta de las mujeres que luchan
Marcela es una de las mujeres que participó en la creación de la “Antimonumenta Vivas Nos Queremos”, el 25 de septiembre de 2021 en el antiguo monumento a Colón, sobre Paseo de la Reforma, en Ciudad de México.
Al principio se trató de una intervención en contra del monumento que el gobierno capitalino pretendía instalar. Pero después se convirtió en un espacio fijo.
La “Glorieta de las Mujeres que luchan” alberga una figura en forma de niña con el puño izquierdo en alto, cuatro jardines y una valla metálica con los nombres inscritos de madres de víctimas de feminicidio, periodistas, defensoras, lideresas indígenas y sociales, buscadoras.
Es un punto de referencia para las movilizaciones feministas. Al igual que otros caso, también ha tenido que luchar contra intentos de dañarla o destruirla.
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El mismo día que colocaron la figura de la niña, personal de limpieza borró los nombres escritos en las vallas. Al mes siguiente pasó lo mismo con un tapete de aserrín en el que denunciaron feminicidios. En noviembre, el primer tendedero de denuncias fue destruido.
Por todo esto la colectiva feminista presentó una queja ante la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México para que reconocieran el lugar como sitio de memoria y blindarlo de la destrucción. Hasta ahora, han resistido.
«Es un ataque directo a las familias, a las madres, es decir, no es ataquen a unas estructuras o a unos fierros, lo que eso implica. Si yo rompo un sitio donde estamos reivindicamos la memoria de una mujer asesinada, de mujeres desaparecidas, de mujeres desplazadas, pues estamos atacando a esas mujeres, o esa, es una especie de ataque, de revictimizar, es una cadena.
«Lo que se busca es ocultar una verdad, las violencias, por eso somos lo que hablábamos, es esta guardia de la memoria, no podemos olvidar, no podemos borrar lo que ha pasado, lo que está pasando porque si no, es una forma de aceptar o condenar esto al olvido y le debemos esto a muchas mujeres, muchas mujeres asesinadas, desaparecidas, muchas que sufren por eso, por esto seguimos, porque se los debemos y no podemos guardar silencio ante la masacre ante una situación tan brutal».
Aunque sus luchas no nacieron ahí, la Ciudad de México es considerada epicentro de la memoria nacional, por el circuito de casi veinte antimonumentos colocados por diversos colectivos a lo largo de Paseo de la Reforma y otros puntos de la capital.
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