Con la abstención de China y Rusia, el Consejo de Seguridad aprobó una misión para intervenir en Haití ante los altos niveles de inseguridad.
Francisco Juárez
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó el despliegue de una misión para intervenir en Haití y hacer uso de la fuerza para reestablecer el orden en la isla.
Con 13 votos a favor, el consejo busca hacer frente a la crisis “estructural y multidimensional” que existe en Haití desde hace más de dos años y que las autoridades no han podido reestablecer.
Tras la aprobación, el ministro de Relaciones Exteriores de Haití, Ariel Henry, hizo hincapié en la violencia de las pandillas, puesto que “pone en peligro al país y toda la región”.
“En nombre de las mujeres y niñas violadas cada día, de las miles de familias expulsadas de sus hogares, de los niños y jóvenes de Haití, a quienes se les ha negado el derecho a la educación y a la instrucción, en nombre de todo un pueblo que es víctima de la barbarie de las pandillas, insto a la comunidad internacional a actuar rápidamente”.
La misión aprobada por el Consejo de Seguridad autoriza el uso de la fuerza y tendrá una duración de 12 meses bajo el liderazgo de otro país y en colaboración cercana con el gobierno de Haití.
Durante este tiempo, se deberá proveer apoyo a la Policía Nacional con el objetivo de mejorar las condiciones de seguridad y facilitará la entrega de ayuda humanitaria.
Este mecanismo estará financiado por contribuciones de las organizaciones regionales y Estados miembros, quienes podrán apoyar con persona, equipo u otros recursos logísticos o financieros.
Entre el 1 de enero y el 9 de septiembre, la ONU contabilizó tres mil homicidios, más de mil 500 víctimas de secuestros y, debido a la violencia de las pandillas, 200 mil personas han dejado sus hogares.
La Organización de las Naciones Unidas estima que la mitad de ellas son niños.
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