A lo largo de la historia, México ha abierto la puerta a miles de migrantes donde han podido crecer, estudiar y contribuir a la construcción de nuestro país. Estas son las historias de Sofía, Eythel, Israel y Moíses.
Perla Miranda y Jennifer Olvera
Encontrar el amor, estudiar y ejercer una carrera, ser libre e independiente y abrir una barbería; eso es lo que México ha ofrecido a Sofía, Israel, Eythel y Moisés.
Dejar atrás Colombia, Cuba y Venezuela –sus países de origen– no fue fácil, pero coinciden en que el acompañamiento, el amor y las oportunidades recibidas en México son el mejor aliciente para cumplir sus sueños y la razón por la que hoy eligen ser mexicanos.
“Vivir en México es una linda experiencia. Lo más difícil fue el trabajo, pero agradezco mucho que mi amiga me haya brindado el apoyo”. – Sofía Linda.
«Llegué a México el 17 de diciembre de 1994. Yo lo que he defendido siempre es que uno no es solo del país en donde nace, sino también de donde uno se hace, donde a uno lo quieren, donde uno se siente bien, yo aquí en México he encontrado la libertad de ser y de poder vivir muchas cosas». – Eythel
“México es un país de oportunidad, donde se puede crecer y que tanto el mexicano como el que viene de afuera si nos enfocamos más en el lado positivo sin romantizar lo que sucede, uno puede crecer de manera personal y en conjunto como pueblo, y que le den la oportunidad a México de que lo conozcan porque sí es un muy bello país». – Israel Bello
«Radico en México y yo me siento mexicano, se habla mal de México pero México es México, como Neza es Neza que es donde yo vivo, yo estoy agradecido con Neza, en Neza hay mucha gente que ya me conoce; colombiano esto, parcero, para mí es súper México, no tengo nada que quejarme de Neza ni de México». – Moises Magaña
Una historia de amor de Colombia a Neza
El zumbido de una máquina patillera se escucha más que la cumbia que resuena en una bocina negra. Pero, Moisés Magaña igual baila y canta mientras sus manos acomodan la cabeza de su primer cliente del día y mueven con destreza la rasuradora y las tijeras.
Sin perder la concentración cuenta que hace dos años y medio vino a México de vacaciones. En su visita conoció a Luna, originaria de Nezahualcóyotl, Estado de México; se enamoraron y el regreso a Bogotá se retrasó una y otra vez.
Con la bendición de su familia y el apoyo de su novia, Moisés rentó un cuarto de azotea, por las mañanas vendía café en la Central de Abastos y en la tarde estudiaba para barbero. Hace tres meses cumplió su sueño de abrir una «barbería colombiana».
«Hay mucha gente que busca el sueño americano, pero yo no busco el sueño americano, yo hoy día busco el sueño mexicano porque en México se puede echar para adelante.
No con lujos, pero sí se puede vivir bien y no hay necesidad de viajar tan lejos cuando en México lo puede lograr. Me gusta lo que estoy viviendo en México, voy para tres meses que abrí mi barbería y me siento orgulloso. En México todo se puede hasta el sueño más imposible aquí sí se hace realidad, todo es querer y echarle ganas y aferrarse a lo que uno quiere, y cualquier mexicano le va a dar apoyo.
Un amigo, una amiga, hay que ver quien te brinda ese apoyo y cuando te lo brinden, aprovecharlo a lo máximo».
Los obstáculos de llegar a un nuevo país
Sofía Rodríguez también salió de Colombia con la idea de regresar en un mes. La ilusión de conocer a su novio en persona propició el viaje a México, aun en medio de la pandemia por covid-19. La violencia intrafamiliar también fue una de las razones.
Según cifras del Censo de Población y Vivienda 2020, la mayor causa de migración es la familiar, con 45.8% por encima de la causa de migración por trabajo, que es del 28.8%.
A diferencia de Moisés, la joven de 21 años ha sorteado discriminación, desempleo y soledad.
“El trabajo fue complicado, ya que yo no tenía papeles. Yo me casé para obtener el permiso de trabajo. Los dos primeros años tenía mi residencia temporal, pero sin permiso de trabajo. Fue complicado, busqué en muchos lugares.
En la mayoría me decían que no contrataban colombianos, que no tenían tiempo para trabajar con colombianos, que no querían relacionarse con colombianos, que no, que no, que no.
Fue muy complicado el trabajo, también la sexualización hacia las mujeres colombianas porque todo mundo piensa que somos escorts o acompañantes, o que vendemos droga, que prestamos plata.
Lo más difícil fue el trabajo, pero agradezco mucho que mi amiga me haya brindado el apoyo”.
Sin embargo, se siente arropada por su esposo y su familia, con quienes vive en el Estado de México desde su llegada.
Encontró trabajo como vendedora en el metro y en mercaditas feministas, y recientemente se unió a un proyecto llamado Zentai México, donde modela trajes de este tipo, característicos por cubrir el cuerpo y rostro por completo, lo que ha convertido su estancia en una experiencia grata.
Agradece las amistades que hizo, conocer una nueva cultura y probar la comida más rica que pudo comer aquí: barbacoa y enchiladas. Su sueño era casarse y en México lo cumplió.
Hasta 2022, la Organización Internacional para las Migraciones documentó que más de 18 mil 735 colombianos residen en México; 34% habita la Ciudad de México y 12% el Estado de México, entre ellos Sofía y Moisés.
De las presiones en Cuba a un especio periodístico en México
De acuerdo con la Secretaría de Relaciones Exteriores, históricamente la presencia de población nacida en otro país residente en México no ha superado 1% de la población nacional.
Pero, desde 1980, la migración centroamericana hacia la República mexicana tomó fuerza cuando se dio acogida a personas desplazadas y solicitantes de protección humanitaria que huyen de conflictos armados o por cuestiones políticas.
Al escuchar estos datos, Eythel Aracil confirma con la cabeza y suelta «sí, desde el 94, México ha sido mi refugio».
El editor de un sitio de noticias nació en Cuba, pero hace casi 30 años que dejó la isla con la promesa de escribir su historia sin presiones políticas y económicas.
«A estas alturas de mi vida me defino como cubano – mexicano porque aparte lo soy y orgullosamente. He tenido oportunidades profesionales muy buenas, he tenido la capacidad de formarme como un ser independiente relativamente estable y porque yo he decidido que este sea mi país.
Me gusta que esta sea una ciudad donde se camina, disfruto mucho la educación de la gente, la variedad de la comida es brutal y también que con todo y los niveles de homofobia y transfobia que hay.
Yo he podido vivir libremente mi orientación sexual, eso ha sido para mí muy bonito, entonces eso me ha hecho quedarme».
México le ha cumplido murmura Eythel y asegura que a pesar de que su familia vive en Estados Unidos ha decidido quedarse en México para continuar con su carrera como periodista y porque anhela ver el despegue de su canal de Youtube en el que habla sobre fotografía y vivencias en la Ciudad de México.
Quedarse también es una forma de retribuir al país que «tanto le ha dado». Si bien reconoce que hay aspectos negativos como los niveles de inseguridad y la desigualdad, confía en que la sociedad accione para la construcción de un mejor país.
«Aquí sí se vive con alegría y hay una cosa muy especial que a lo mejor de pronto cuando hay un problema en un grupo social.
Quizás uno no sale y no es el líder, sino que la gente entre toda se pone de acuerdo y busca solucionar algo y no se quedan callados, es algo que valoro mucho aquí y a pesar de diferentes situaciones políticas.
El país sigue resistiendo y es un país que te abre los brazos, por lo menos a mí y a muchos más. Te hace sentir bien y tristemente hay cosas de inseguridad y de diferencias socioeconómicas que es la parte triste. Pero, agradezco las oportunidades que he tenido aquí».
De Venezuela a la UAM
La capital del país se convirtió en refugio para Israel Arraez, que entre risas confiesa ser venezolano de nacimiento, pero mexicano de corazón.
En 2018 estudiaba biología molecular, al ser universitario creía que no tenía motivos para salir de Venezuela, hasta que una infección estomacal y el desabasto de desparasitantes le hizo considerar la idea.
México no era su primera opción, temía a la inseguridad, violencia y crímenes contra flujos migratorios de los que escuchaba en las noticias. Pero, su universidad tenía convenio de intercambio con la Universidad Autónoma Metropolitana y eso facilitó su traslado a México.
«Una experiencia muy cruda en Venezuela para mí fue que me dio amibiasis y yo no conseguía metronidazol, o sea un desparasitante yo no conseguía.
Me tuvieron que hospitalizar dos días y la doctora dijo ´bueno si no la conseguimos no creo que dure más´ o sea solamente porque estaba deshidratado por diarrea y vómito.
Solamente por un medicamento, por un desparasitante como que alguien podía morir, por eso ahora agradezco que México me abrió las puertas para entrar y hacer mi vida acá».
Para Israel la vida en México ha sido un reto, el mayor lo vivió hace unos años cuando lo involucraron en un delito, tras demostrar su inocencia pensó en regresar a Venezuela, no lo hizo porque en el proceso legal recibió apoyo de sus compañeros de la universidad, amigos y abogados mexicanos, que lo convencieron de quedarse. No se arrepiente.
«México lo recomiendo como país porque tiene oportunidad de estudio, oportunidad de trabajo, la vivienda.
Mi recomendación es que, si otro latinoamericano viene a vivir a México, de verdad es un país para crecer y hay que tener paciencia obviamente como todo proceso migratorio, a veces sé que hay ciertos mexicanos que no lo ven así.
Amigos que me dicen, pero qué haces aquí, esto es tercer mundo, pero justamente mi lado siempre ha sido como que bueno está el lado positivo y dentro de él se puede seguir construyendo, se vive, se puede seguir progresando. Vengan acá, cumplan las leyes y siempre sean lo mejor».
Desde su barbería en el 705 de la avenida López Mateos en Nezahualcóyotl, Moisés Magaña reitera que México es su hogar. Aunque todavía espera que le den la nacionalidad, él ya se considera mexicano y no tiene planes de regresar a Colombia.
Su sentimiento pertenencia es tan grande que dice estar preparado para llegar al zócalo este 15 de septiembre y festejar la independencia de México.
«Ya viene el 15, yo ya estoy listo para el Zócalo, hoy me voy a ir sin teléfono para que no me lo roben, pero estoy listo.
El año pasado fui, me puse una camisa mexicana y una charra, un sombrero y andaba en el Zócalo gritando con una como matraca, una vaina que venden ahí y andaba festejando porque si estoy en México tengo que festejar su patria, porque vivo en México.
Me siento mexicano, aunque no sea mexicano de nacimiento, pero soy mexicano porque radico hoy en día aquí».
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