A 100 días del gobierno de Donald Trump, anunció que cumplirá sus promesas de campaña; republicano aspira a un tercer mandato.
Escucha el especial con la producción de Sara Coronel.
Jennifer Olvera
En los primeros 100 días del segundo mandato del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, las y los estadounidenses, así como el resto del mundo, han visto que convirtió sus promesas de campaña —rápidamente— en acciones ejecutivas que impactó en varios sectores.
Una de las principales preocupaciones de las y los votantes en las elecciones de noviembre pasado fue la economía. En su campaña, el republicano prometió:
- Reducir los impuestos.
- Fomentar la producción nacional al regresar las fábricas y cadenas de suministro al país (reshoring).
- Expandir su estrategia de «Estados Unidos primero».
Durante su candidatura, Trump habló de una «catástrofe económica» derivada de la administración anterior. Además, sostuvo que la política económica de Joe Biden dio como resultados la inflación y disminución de los ingresos de las familias estadounidenses. Ante eso, prometió un gran crecimiento económico, especialmente a través de la imposición de aranceles.
El mandatario proclamó el pasado 2 de abril como el «Día de la Liberación» y firmó una orden ejecutiva para establecer su estrategia arancelaria, lo cual, es un punto de inflexión en los primeros tres meses de su gobierno.
Relación con Canadá
Manolo Préstamo, consultor migratorio y miembro del Programa de Jóvenes del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI), afirmó que Trump busca la reconfiguración del comercio mundial, sin considerar las preocupaciones de la comunidad económica global por el potencial impacto en la inflación del país o el riesgo de una guerra comercial.
«Lo que está intentando desde la noche de su elección —como presidente electo, hasta el día de hoy— ha sido empezar a eliminar la política económica de Biden del nearshoring, que era este restablecimiento de las cadenas de suministro, para atraerlas a Norteamérica.
Lo que está haciendo ahora el presidente Donald Trump es reconfigurar todo el sistema internacional. Va a costar, como le ha dicho el pueblo estadounidense. Está presionando a sus aliados, tanto económicos, como aliados estratégicos en temas de política y de seguridad».
Préstamo aseguró que a Trump no le interesan las implicaciones de su estrategia económica con países aliados. Y, destacó el caso de Canadá, uno de sus socios más cercanos e importantes en materia cultural, militar y de seguridad.
El exprimer ministro, Justin Trudeau, declaró en marzo —luego de la imposición de aranceles del 25% por parte de Trump— que el republicano pretende «asfixiar» la economía canadiense para absorber su industria, sin importar lo que pase con los lazos históricos entre ambas naciones. El argumento, según el especialista, es buscar el crecimiento y la estabilidad económica estadounidense.
Las estrategias migratorias de Trump
La estrategia de Donald Trump también priorizó el tema migratorio. El presidente de Estados Unidos mantuvo su promesa de implementar la deportación masiva «más grande en la historia del país», reforzar la seguridad fronteriza y restringir la migración regular.
En 2017, Trump apostó por la deportación de personas sin documentos, por lo que intensificó sus medidas migratorias, a diferencia de lo que hizo en su primer mandato:
«El presidente quiere reconfigurar todo el sistema tanto de asilo como migratorio en todo el país, no solamente yendo por estas personas, sino que ahora está yendo también por estudiantes internacionales con visas F1 y J1. Y también está yendo por personas que cuentan con Green Cards. Está tomando cualquier tipo de excusa para poder expulsar a estas personas».
En estos tres meses, el mandatario firmó órdenes ejecutivas para redefinir la política migratoria, entre ellas:
- Acabar con el «derecho de tierra» o el principio de «ciudadanía por nacimiento» garantizado por la Enmienda 14 de la Constitución de Estados Unidos que continúa pendiente de revisión por la Corte Suprema.
- Denegar los fondos federales a las «ciudades santuario».
- Desplegar agentes federales en la frontera sur.
El 25 de abril, la jueza Hannah Dugan del condado de Milwaukee, en Wisconsin, fue arrestada por la Oficina Federal de Investigación (FBI, por sus siglas en inglés) bajo cargos de obstrucción a la justicia y ocultamiento de una persona. Esto, tras supuestamente ayudar al migrante Eduardo Flores Ruíz a evadir un arresto del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) en su tribunal:
«Lo que las entrevistas de la procuradora general Pam Bondi decían es que esto no era una excepción, era el inicio y que les está diciendo a todos los jueces de todo Estados Unidos que si intervienen con la política migratoria de Trump ,van a ir por ellos, los van a arrestar y los van a poner en en las cárceles».
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Políticas de Trump amenazan a sectores vulnerables
Préstamo puntualizó que la política migratoria de Trump va más allá de las nacionalidades, ya que, intenta acabar con los llamados bebés ancla y con los dreamers, a través de cambios demográficos que amenazan al poder político del Partido Republicano, y evocar el patriotismo y la “identidad nacional” estadounidense.
Las ordenes ejecutivas del presidente Trump también despertaron alertas de parte de las organizaciones de derechos humanos nacionales e internacionales. Las calificaron como una amenaza para las mujeres, poblaciones LGBT+, personas racializadas e infancias.
Por ejemplo, Trump retiró a Estados Unidos del Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y congeló los fondos destinados a la Agencia de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA).
Además, recortó la inversión para los servicios de salud reproductiva y emitió diversas órdenes en contra de la identidad de género y para que el gobierno federal reconozca únicamente dos sexos: masculino y femenino.
Recortes en apoyos
La gobernadora de Maine, Janet Mills, criticó la política del presidente por prohibir la participación de personas trans en deportes. Trump, por su parte, amenazó con retirar fondos federales al Estado si no se cumplía con su orden ejecutiva:
«A nivel social también estamos viendo una reconfiguración total de la ciudadanía estadounidense. Muchas veces los movimientos progresistas en Estados Unidos guiaban a nivel internacional y hoy estamos viendo que tanto los derechos reproductivos, los derechos sociales que tanto se había avanzado en Estados Unidos en las últimas décadas, han retrocedido».
Asimismo, redujo la intervención del Estado en estímulos económicos para las y los ciudadanos:
«La política de Trump en tema económico interno es muy fácil. No la está manejando él, la está manejando su oligarca más cercano, que es Elon Musk. Lo que está haciendo Elon Musk, a través de DOGE, que es el Departamento de Eficiencia Gubernamental, es acabar con toda la presencia del Estado para programas sociales.
Es alarmante porque Elon Musk dice que va a estar eliminando toda la política de derroche presupuestario que tanto hicieron los demócratas y está despidiendo a todos los ‘excesos’».
La actual administración estadounidense incluso realizó recortes presupuestarios a programas sociales que apoyan la ciencia y tecnología.
En ese sentido, eliminó las becas Fullbright para ciudadanos estadounidenses que quieren estudiar en el extranjero y despidió a todos los departamentos del Wilson Center —un centro de estudios e investigación global para el diálogo en materia política— por mencionar algunas acciones en la materia:
«En la mirada de esta administración es un desgaste apostar por programas de cooperación, programas de apoyos y programas de investigación de ciencia tecnológica, etcétera».
Diferencias entre primera y segunda administración
¿Qué demostraron los primeros 100 días de la administración de Trump y qué puede esperarse de su mandato? Manolo Préstamo argumentó que, esta vez, se sumaron más ecosistemas de extrema derecha, como los llamados think tanks e influencers.
No sólo es Trump, sino el movimiento MAGA (Make America Great Again), que va más allá de la Casa Blanca. Esa, de acuerdo con Préstamo, es una de las principales diferencias entre el Trump de 2017 al de 2025:
«La base del Partido Republicano eran ciudadanos hombres, alrededor de 40 años en adelante y principalmente blancos. La juventud le pertenecía al Partido Demócrata. Lo que vemos en esta elección es que Donald Trump y los republicanos arrasaron tanto en minorías como en personas jóvenes, principalmente con generación Z.
Esta generación Z cada vez es más conservadora y republicana gracias a estos influencers que están tomando espacios de medios de comunicación tradicionales y no tradicionales como TikTok, Instagram, Facebook y están adoctrinando a nuevas generaciones».
Otro rasgo de su gobierno es el afán expansionista. En febrero, Donald Trump, junto al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dio a conocer su plan de transformar la Franja de Gaza en un complejo turístico.
Apoyo a la administración de Trump
Una encuesta que realizó la empresa de estudios de mercado YouGov ese mismo mes, reveló que el 33% de los estadounidenses apoyaron la expansión territorial de Estados Unidos. Pero, ese apoyo varía según la región que Trump ha amenazado con adquirir:
- Canal de Panamá: 42%.
- Groenlandia: 33%.
- Canadá: 26%.
- Gaza: 24%.
Otra encuesta, por parte de la Fundación e Instituto Presidencial Ronald Reagan, mostró que 57% de la población estadounidense quiere que el país tenga un papel más activo en asuntos internacionales:
«El presidente Trump quiere volver a esta visión imperialista, neocolonialista de Estados Unidos y lo más preocupante es que esta narrativa está impregnada ya en el ciudadano promedio estadounidense. Las encuestas están a favor de esta política expansionista».
En esta administración, la «narrativa trumpista» enfrenta cada vez menos censura, apuntó Préstamo. Como ejemplo, mencionó la compra de Twitter, ahora X, por parte de Elon Musk y la emisión de un mensaje de la directora del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kristi Noem, a la población mexicana —a través de Televisa Univisión— para que los migrantes se autodeporten.
«Lo que hemos visto del Congreso de Estados Unidos es básicamente silencio y sumisión. Entonces, cuando tienes una figura presidencialista tan poderosa como Trump y cuando te apoya tu electorado, no hay nadie que te detenga. Estamos aprendiendo cómo realmente lo que está diciendo Trump no es blofería, no es politiquería, si no que es una realidad.
Todo el mundo está pendiente a la siguiente amenaza trumpista. Lo que sí hay que ver es que no estamos solos. Hay que estar preparados, contando con nuestro cuerpo diplomático, con el apoyo internacional y hay que diversificar todos nuestros tratados comerciales para hacer frente a Estados Unidos».
Este martes, Donald Trump ofreció un discurso por sus 100 días en la presidencia. Desde Michigan, el republicano afirmó que seguirá adelante con su agenda, que «nadie lo va a parar» y que la población «aún no ha visto nada».
Lo hace con la mira ya puesta en las elecciones intermedias de 2026 y su idea, aún sin descartarse —pese a ser un acto prohibido en su Constitución— de postularse hacia un tercer mandato.
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