Reyes Magos Punk y Reinas Magas transforman el 6 de enero en un acto de solidaridad y cuidado comunitario, uniendo punk, lucha libre y activismo feminista en favor de las infancias.
Laura Velarde
En barrios, calles y espacios comunitarios de la Ciudad de México, la tradición del 6 de enero se resignifica lejos de la postal clásica. Hoy, antes que la imagen solemne de los Reyes Magos, aparecen las Reinas Magas, una iniciativa impulsada por mujeres que coloca en el centro el cuidado, la memoria y el acompañamiento de infancias atravesadas por la violencia y la desigualdad.
En entrevista para IMER Noticias, Gabriela Montelongo, integrante de las Reinas Magas, subrayó el impacto emocional que tiene esta entrega directa en los territorios:
“Pues tenemos una mínima esperanza y pues cuando van estos angelotes a nuestros barrios, a las casas en específico, como lo hacen las reinas magias, pues la verdad vieras la felicidad y la emoción que les da cuando ven, cuando llegan pues con un juguete”.
La dimensión del esfuerzo también es colectiva y sostenida en el tiempo:
“Son miles, miles de niños y ahorita a los que nosotros los estamos apoyando, de acuerdo a registros anteriores, son cerca de 2000 niños y niñas a los cuales pues los estamos ayudando, regresándoles una esperanza y una vida y una alegría pues con estos juguetes de las reinas magas”.
“Mi misión es regresarle la fuerza física a los Reyes Mago»
Ante esta tradición, los llamados Reyes Magos Punk son otro colectivo que desde 1990, desde la música y la contracultura han mantenido vivo el gesto de dar como una forma de resistencia y encuentro.
En entrevista para Capital 21, reafirmaron su compromiso con llevar juguetes, sonrisas y cultura popular a niñas y niños, especialmente a quienes viven en condiciones de vulnerabilidad.
José Luis Escobar, el Pikos, recordó el origen de esta tradición alternativa:
“Esto lo empecé en 1990. Como una forma de demostrar que los punks no eran tan malos como le habían dicho la jefa. Hay gente, por ejemplo, que es cristiana y de diferentes ideologías. Y no importa, no vemos las cosas que nos desunan. Vemos los puntos que nos unen para poder ayudar a la gente”.
Desde otra trinchera, Arturo Zavala, Rudito, definió la entrega de juguetes como un acto simbólico de sanación colectiva:
“Mi misión es regresarle la fuerza física a los Reyes Magos si tú vienes con ese juguete, si tú vienes con esa pequeña ayuda, lo que sea, te lo voy a cambiar por una sonrisa en tu cara que te va a quitar el dolor de tu cuerpo por un ratito”.
La lucha libre, elemento central de la cultura popular mexicana, también forma parte de este gesto comunitario. El luchador profesional Peter Punk subrayó su valor simbólico para las infancias:
“La lucha libre aquí en México pues es cultura. Somos unos superhéroes, ¿no?, de carne y hueso. Yo creo que para los niños de la calle es algo más genial, pues llevar un poquito de lucha libre”.
Tanto las Reinas Magas como los Reyes Magos Punk demuestran que la tradición no es estática: se transforma, se politiza y se vuelve un espacio de encuentro. Desde el feminismo comunitario, el punk y la lucha libre, estas iniciativas recuerdan que regalar también es una forma de hacer cultura, de tejer redes y de cuidar la vida en medio de contextos adversos.
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