Tamara Dávila denuncia represión y falta de democracia en Nicaragua marcada por la concentración del poder de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Escucha nuestra conversación con activista feminista y defensora de derechos humanos Tamara Dávila.
Laura Velarde
La activista feminista y defensora de derechos humanos Tamara Dávila, quien fue presa política del régimen de Daniel Ortega, cuestionó el rumbo de Nicaragua y acusó al gobierno de Ortega y Rosario Murillo de traicionar los ideales de la revolución sandinista y consolidar un régimen autoritario.
En conversatorio con Alberto Nájar para IMER Noticias, Dávila sostuvo que, a casi dos décadas del regreso de Ortega al poder, Nicaragua continúa entre los países más pobres de América Latina y enfrenta una grave crisis de derechos y libertades.
«Daniel Ortega y Rosario Murillo que fueron parte de la revolución en Nicaragua, traicionaron a la revolución y a los ideales no solamente del pueblo nicaragüense, sino también de mucha solidaridad internacional, centenares de mexicanos en la época de los 80 fueron a Nicaragua como voluntarios a ser parte de todo ese proceso, pero ellos en el 90, se acabó la revolución. Y desde el 2006 que llegaron al poder no han hecho absolutamente nada para que el pueblo de Nicaragua salga de la pobreza. Seguimos siendo el segundo país más pobre del continente después de 20 años de ellos en el poder. Desde el 2006 a la fecha. El pueblo nicaragüense vive bajo la bota de la represión que Daniel Ortega y Rosario Murillo ejercen a través de la Policía Nacional y también a través del ejército. La cárcel, el exilio, la desnacionalización, la persecución, el hostigamiento es el pan de cada día de quienes están dentro del país y también fuera».
Dávila señaló que las reformas constitucionales impulsadas por el oficialismo consolidaron una copresidencia entre Ortega y Murillo, a quien atribuyó un creciente control sobre las decisiones del Estado.
«Entonces, cambiaron la Constitución el año pasado de tal suerte que Nicaragua es ahora el único país en el mundo que tiene una copresidencia. Es decir, no solamente tenemos a un Daniel Ortega ejerciendo un poder dictatorial, sino que su mujer, que ya era vicepresidenta, inconstitucional, porque eso es nepotismo, ahora es además la copresidenta. Entonces, este es un poder bicéfalo que que se ejerce por estos dos personajes y Rosario Murillo cada vez tiene más control sobre las decisiones del aparato estatal».
Por otro lado, Dávila también cuestionó la legitimidad de los gobiernos posteriores a 2006 y afirmó que las elecciones celebradas desde entonces han sido fraudulentas.
“Entonces, el soporte popular de Daniel Ortega no existe, no es tal. Él no representa a la revolución, él no representa a esa historia digamos de cambio social, no ha tampoco efectuado ningún ningún cambio económico y social para la ciudadanía nicaragüense y cómo se sostiene. Se sostiene en primer lugar, en su primer periodo, ya son 20 años, desde el 2006 a la fecha, es decir, son 20 años. Se sostuvo en un primer momento gracias al apoyo del pueblo venezolano, que le dio millones de millones a Daniel Ortega y que para supuestamente en carácter de préstamo, sin intereses los primeros años y después con unos intereses muy bajos, pero que no entraron al presupuesto público. Ese dinero del pueblo venezolano pasó a la Arcas Directas de la familia Ortega Murillo».
Sobre la situación económica, señaló que recursos provenientes de préstamos internacionales y remesas de la población nicaragüense en el extranjero han sostenido al país. Mientras miles de personas han sido obligadas a salir.
Finalmente, Dávila hizo un llamado a la comunidad internacional para apoyar la recuperación democrática de Nicaragua.
«El pueblo nicaragüense no ha elegido soberanamente tener una dictadura. no ha elegido soberanamente tener a Daniel Ortega y Rosario Murillo como presidente. La voluntad soberana del pueblo nicaragüense es vivir en libertad, en democracia y saldar nuestras diferencias como como ciudadanos nicaragüenses bajo nuestras bajo unas reglas constitucionales que no son las impuestas por Daniel Ortega y Rosario Murillo».
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