Festival de Música de Morelia: La música como lenguaje universal que une culturas y sociedades es la base del FMM, en su edición 37 cuenta con una amplia programación que va de lo clásico a lo contemporáneo, del jazz a la fusión y de la infancia a la vejez.
El encuentro que se inauguró este fin de semana sorprendió a los Morelianos que asistieron a los conciertos.
Carolina López Hidalgo
La caricia de las cuerdas, el rebote del sonido, la continuidad, la suma de notas y la reinterpretación de pieza que movieron y partieron generaciones fue el primer concierto que brindó la Orquesta de Cámara de Berlín una agrupación dirigida por Ulrich Backofen un octogenario que disfruta de un lenguaje universal.
«Porque él dice que música es un idioma y ese idioma llega al corazón y él lo transmite con el corazón y espera que llegue hasta el público.
que el público entiende, que la música y las notas hablan por ellas mismas y en el momento que uno ya entiende la pieza, uno puede meter emociones sin cambiar la obra. La música y las notas son como una lengua, un idioma y una música que es una obra grande habla hasta más que un idioma, que una lengua que uno puede expresar con palabras».
Piezas de Mozart, Vivaldi, Barber y Grieg fueron interpretadas con maestría mostrando la paz que genera la música en el ser humano, no importan las pérdidas, las muertes, los rompimientos, las fallas, en el concierto la gente escuchó y se dejó ir.
El cerrar los ojos, evita que el agua de ellos ruede y salga, uno al igual que en la vida no se previene para el llanto, para la pérdida y la felicidad, llega y sorprende. Así como lo fue este fin de semana en Morelia, gracias a la interpretación de la violinista Leticia Moreno una mujer que disfrutó bailó, pateó y se entregó, llevando al público a dejarse cautivar por su belleza, pero también por su virtuosismo. Muchos quisieron aplaudir entre los interludios.
La música transforma almas: Festival de Música de Morelia 2025
Moreno quien además participó con la agrupación multicultural Bach in the Jungle. Así, mira en la música la posibilidad de llegar a más personas, de crear puentes y caminos con la interpretación.
«Sí, es impresionante ver cómo la música realmente transforma las almas, transforma la manera en que nos comunicamos, en la que nos unimos, esa cosa divina que está por encima del bien y del mal que puede transformarlo todo en belleza, pero no en belleza superficial, sino una belleza que nos quizás en uno en unión. La música para mí es sinónimo de unión y quizás sea por la manera armónica en la que se en la que interactúan los sonidos.
Los ruidos, los sonidos, que nos hace dar cuenta que, a pesar de tener diferencias, porque todos somos diferentes, quizás se pueden celebrar estas diferencias y se pueden comunicar también con disonancias».
Algo que nos deja este encuentro es que, si bien la belleza en las palabras enamora, la música lleva al escucha a distintas dimensiones, le hace volar, crear historias, evocar y hacer saltos cuánticos entre el sonido, la tenue luz del auditorio, el cambio de respiración del compañero de butaca.
Posteriormente tocó el turno de Queen Sing, conjunto de alientos que a pesar de su juventud tocaron un programa alegre vital y esperanzador que se disfrutó aún más tras la marcha por la paz en la que Morelia también participó.
Soñar entre el clarinete, el fagot, la flauta transversal y la tuba fue una caricia que se complementa con los más de 150 metros de tapetes de flores, que artesanos de la región hicieron para este festival que tiene como objetivo ser un faro de luz ante la adversidad, como lo dijo la directora del Festival Verónica Bernal:
«Nuestra capacidad para amar, soñar y unirnos es muy mucho más fuerte a cualquier adversidad. Hoy queremos ser un faro de luz en medio de tanta oscuridad. Es por ello que hoy más que nunca agradezco a nuestros patrocinadores por creer e invertir en la música como un motor de transformación social».
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